No veo mucha sinceridad o verdad en la historia, la verdad. Me esperaba que estuviera mejor escrito porque, aunque sean memorias, se presume el trabajo de un editor detrás, cosa que no sucede aquí.
La falta de sinceridad se nota especialmente en los momentos mas duros de la vida de Isabel, en que siempre se esfuerza en mantener la educación y el decoro, y que podrían pasar por auténticos si no fuera por la carta del final, dirigida a Vargas Llosa, en la que se la ve verdaderamente enfadada y con carácter (lo cual me parece bien). No tiene lógica que siempre te hagas la buena y la sorprendida de las decisiones de los demás que te perjudican, y después demuestres que eres capaz de ponerte brava.
En resumen, creo que intenta limar los defectos que considera que tiene en su imagen pública con determinadas actitudes o comentarios (como lo de “tendré más portadas que tú”, o dejarle a Julio Iglesias las maletas en la puerta de casa tras hartarse de sus infidelidades) mediante este libro en el que insiste en su forma de ser educadísima, pero que termina quedándose en nada gracias a la última carta, donde sí que veo verdad.
Curiosamente creo que hay más sinceridad en la promo que ha hecho del libro, como en El Hormiguero, en que ha dicho que se arrepiente de cosas y que si pudiera las haría diferentes, que en estas páginas.