“Maestro en el arte de crear atmósferas agobiantes, Baravalle vuelve a explorar el miedo a lo desconocido, el dolor y la paranoia". - Marcelo di Marco
Para Guido Silva, el horror tiene un rostro el de su padre, Enrique Silva, un célebre artista plástico arrestado en vivo por televisión como un monstruoso asesino de niños. Tras la sospechosa muerte del padre en prisión, Guido y su hermana Valeria heredan una fortuna manchada de sangre, además de la casona donde su padre celebraba inquietantes "fiestas". Pronto descubrirán que el verdadero legado no es la casona ni el dinero, sino una puerta a una oscuridad ancestral. El hambre de los amos es un thriller que entrelaza el terror psicológico con el horror cósmico:conspiraciones, rituales esotéricos, secretos familiares, y una verdad mucho peor que cualquier pesadilla paranoica. Una novela visceral, no apta para lectores sensibles.
Nació un Sábado Santo de 1981, sin otro don —nadie esperaba más— que su patológica inclinación al terror y al fantástico. Estudió incontables carreras, todas muy alejadas de la literatura —ejemplos más extremos: Licenciatura en Letras, Profesorado en Lengua y Literatura—. Pese a las tentaciones del sentido común y la madurez, salió indemne de todo título. Aun así, dio clases en la escuela secundaria. En 2016 le editaron en España el libro Utopía (y otros encierros oscuros). En 2020, en Argentina, apareció su segunda colección de cuentos: El sueño del amor engendra monstruos. En 2022 la editorial Bucanera le publicó otra colección: La sombra en el reflejo. Participó en antologías y publicó en revistas web. Hoy tiene su propio taller de escritura y canal de YouTube: El sur, taller literario. Esta actividad le resulta casi tan grata como la de escribir.
Si algo distingue la prosa de Alejandro Baravalle es su sencillez. No una sencillez pobre, sino lúcida, atractiva. Leerlo es entrar en una cita gótica con miedos y espectros, sí, pero también en un territorio de placer. En esa tensión entre lo fácil, lo aterrador y lo gozoso se sostiene El Hambre de los Amos.
La historia sigue a dos hermanos que se internan en un pasado familiar que trasciende lo genealógico y desemboca en lo cósmico. Hay ecos de Cronenberg, Houellebecq y, por momentos, King. Podría sumarse Thomas Ligotti —de quien Baravalle tomó La conspiración contra la raza humana para titular un capítulo—, además de una marcada cinefilia del terror. Los menos versados en celuloide encontraran acá, incluso, una lista de películas para descubrir.
Uno de los grandes aciertos de la novela es su sustrato pseudo-filosófico, construido sobre un personaje real y enredado en conspiraciones políticas que, al fin y al cabo, no parecen tan lejanas de cómo el mundo suele operar en las sombras. O, peor, de cómo realmente es.
Confieso cierto orgullo personal: tuve la fortuna de ser lector beta de esta obra, lo que me permitió conversar y criticar con el autor durante el proceso. Celebro que hoy el libro vea la luz y que los lectores puedan sumergirse en este terror sabroso, oscuro y fascinante.
La cita es a medianoche. Y los Amos esperan. No hace falta agendarla: de la agenda, siempre se encargaron ellos.
Me sorprendió mucho esta novela, no había leído al autor y puedo decir que no es un simple thriller psicológico. De a poco nos va sumergiendo en una oscuridad con terrores ancestrales que se van insinuando en cada capítulo. Está escrita en un lenguaje ágil, a veces con ironía y muchas alusiones a películas y libros de terror de los que es un fanático el protagonista. Me he leído la novela casi de una vez, es envolvente, muy entretenida. Eso sí, me quedaron algunas dudas ¿El final podría ser el comienzo de la continuación de esta historia? ¿Algo más insondable? ¿Más ominoso? Tendremos que esperar. Solo puedo decir que la recomiendo 100%
Empecé la novela y no pude parar. Y me encantó. Los autores de este tipo de "terror cosmico urbano" por lo generar tiran mucho de referencias a lo lovecraftiano. Incluso, intentan imitar la manera de escribir de lovecraft o hasta sus personajes (que para mí era lo peor que tenía aquel autor). Pero aquí Baravalle va construeyendo una historia con una prosa potente y clara, y con personajes profundos y llenos de dilemas. Personajes con los que, sin embargo, uno siente que podría encontrarse en la calle, y hasta te podrías tomar un cafe. Los cultos, lo sobrenatural, las castas que conspiran, todo eso está brillantemente manejado, y resulta muy verosimil. Con lo que uno siente que todo podría pasar o estar pasando en la realidad —y cuidado sino es así—. Definitivamente, y ya para no alargar la cosa mucho más, después de leer este libro me queda la sensación de que el autor se ha tomado el tiempo necesario para escribir buena literatura. Lo que es muy raro hoy día.
Un pequeñisimo espoiler que no va dañar la experiencia: el tal Wilhelm Reich es un personaje real; busquenlo en Wikipedia, y disfruten.
7 días y 309 páginas después. El primer libro que leo del autor, y que encontré en una página, se me hizo interesante así que lo adelante en la fila.
Es curioso, el inicio es uno de los mejores que he leído, sentí que me iba a enganchar al momento, pero me costó un poco más de lo esperado. Concuerdo que la prosa es ligera y avasalladora, pero la historia no, tiene mucha profundidad y mucha información que no es tan fácil retener (ni a veces entender), pero definitivamente tiene este algo que las novelas buenas tienen. ¿Sordidez? ¿Realismo? ¿Terror verdadero? Igual tiene un poco de todo.
Salí más confundido que al inicio, pero el cierre es bastante bueno, para nada estaría en desacuerdo en leer más de este "mundo" o echarme una película.
Es un libro pesado, pero con una gran propuesta. Me encantan los libros de terror y las películas argentinas, tienen ese extra que las hace maravillosas.
Este libro fue una sorpresa. Estuve a punto de escribir “agradable sorpresa”, pero la verdad es que no creo que nadie pueda usar un adjetivo como agradable para referirse a esta novela oscura, macabra y repleta de escenas morbosas y sanguinarias. Algunas partes me dejaron, lo confieso, con el estómago revuelto; una sensación cercana a la repugnancia extrema. Si hay belleza en esta novela, es la belleza que podríamos encontrar en una erupción volcánica o algún tipo de desastre natural, no la de un atardecer apacible. Digamos, eso sí, que me sorprendió para bien. Previamente había leído un libro de cuentos de Baravalle, El sueño del amor engendra monstruos, que, pese a su título, que remite obviamente a Goya, resultó ser un compendio de relatos de terror muy bien logrados y redactados de forma impecable, pero, en general, sin demasiada complejidad ni trasfondo (digo “en general” porque el último relato sí que utiliza en abundancia la intertextualidad, recurso que también encontramos en El hambre de los amos). Obviamente, la novela es un género, por definición, más complejo que el cuento, y esperaba que eso se notara en esta obra; sin embargo, superó con creces mis expectativas. El hambre de los amos es una novela extremadamente compleja, difícil de encasillar en un género, y que se vale de recursos narrativos que no es común asociar a la literatura de terror.
LA TRAMA Un reconocido artista es arrestado por el asesinato de un niño, tras lo cual muere misteriosamente en prisión. Sus dos hijos, un varón y una mujer, se dirigen a una casona de Pilar, que han recibido como herencia, con el objeto de tasarla, pero una tormenta los obliga a pasar la noche allí. Una noche repleta de sobresaltos. Hasta aquí, podría ser la típica historia de la casa encantada. Pero es solo el comienzo. La cosa empezará a complicarse cada vez más, en una trama que incluye una secta satánica, fiestas negras hechas por los amigos del poder y hasta una especie de parásitos energéticos transdimensionales. Semejante mejunje podría ser la receta para el desastre en manos de un autor menos talentoso, pero Baravalle logra entrelazar todos los hilos los hilos y conformar una historia sólida, potente y verosímil.
INFLUENCIAS Y SIMILITUDES Aunque odiosas, las comparaciones a veces son útiles para entender frente a qué nos encontramos. Especialmente, cuando se trata de una obra multifacética como ésta. Por una parte, el libro es un thriller conspiranoide, al estilo de Dan Brown (aunque no estoy seguro de que Baravalle estuviera satisfecho con esta comparación); por otro, incluye elementos sobrenaturales o de terror cósmico que lo acercar a autores como Lovecraft y, especialmente, King. Por su temática y contexto, la novela me recordó bastante a Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez. Pero Baravalle va más allá y apoya su premisa en conceptos de autores hoy caídos en desgracia, como Wilhem Reich y Carlos Castaneda, lo que lo distancia de la pura fantasía, acercándolo a la ciencia ficción. Movida audaz, pero, a su vez, apasionante. No pude resistir, mientras leía, la tentación de recurrir a las fuentes y hojear algunas páginas de estos autores, así como sus biografías.
INTER Y METATEXTUALIDAD Como mencioné antes, la novela se apoya en otros textos para justificar su argumento. Por ejemplo, una de las obras de Carlos Castaneda, El lado activo del infinito, sobre el que se asientan principalmente la parte paranormal de la trama. Fue muy sorprendente buscar el libro y el capítulo específico que menciona la novela, y comprobar que Baravalle no tergiversó ni cambió nada: los monstruos que aparecen en El hambre de los amos son exactamente iguales a las criaturas que menciona Castaneda en su propia obra. No llegué a buscar todas las referencias que aparecen a las obras de Wilhem Reich, pero lo poco que sí pude leer también había sido respetado de manera casi exacta. Es todo tan verosímil que da miedo. Por otro lado, la novela también incluye pasajes de metaficción: unos de los protagonistas, Guido, es escritor (o intenta serlo) y cuando habla de la novela que pretende escribir, descubrimos que es muy similar -en su esencia- a la que el propio Baravalle nos entrega: una obra que mezcla ficción con realidad, y que reivindica las ideas de Reich, mostrándolo no como un loco ni un estafador sino como alguien que supo ver una realidad que otros pasaron por alto. Incluso, a partir de cierto momento los capítulos de la novela de Guido empiezan a entremezclarse con el resto de la trama, con lo cual todos terminan por conformar una misma historia.
EN CONCLUSIÓN El hambre de los amos no es una novela para cualquiera. Por empezar, no es para lectores sensibles: contiene escenas muy gráficas de violencia física y sexual que no son nada fáciles de digerir, además de que puede dejarte un poco paranoico. Por otro lado, es una lectura compleja en su estructura y, aunque la prosa de Baravalle es ágil y fluida, tantas referencias intertextuales pueden generar la sensación de que se trata de un libro algo lento. Pero si eres el lector apropiado, esta puede convertirse en una de esas historias que te quedan en tu recuerdo por años y años. La recomiendo especialmente si: -Te gustan las historias conspiranoicas, que te hacen desconfiar de todo y de todos. -Disfrutas de una buena historia de terror en la que el ambiente tenga incluso más peso que los hechos en sí. Es decir, si no te importa demorarte unas cuantas páginas en llegar a la acción, para que la trama sea más verosímil y buen fundamentada. - Por último, aunque no es una distopía tiene algunas características en común con ellas, así que si sos un fanático lector de historias distópicas, este libro también puede ser para vos.
"Valeria se guardó el artículo. Alzó la cabeza, y su mirada encontró de nuevo a la señora canosa. Ya no dormía. Tenía los ojos bien abiertos, y bien verdes, y la miraba fijo. La miraba, y sonreía. No era una sonrisa normal, era una sonrisa exagerada, una sonrisa que no encajaba con ese par de ojos indiferentes."
Otro libro de Alejandro Baravalle que llega a mis manos. En este caso tenemos una novela de horror cósmico y conspiranoico que nos lleva a conocer a Guido Silva, un profesor de literatura y escritor frustrado, hijo de un reconocido artísta, cuya vida cambia cuando se entera de la muerte de su padre tras la peor de las sospechas: era un asesino de niños. Esto lo conduce a él y a Valeria a un camino tortuoso de demencia, de verdades incómodas y de un horror que ninguno puede imaginar. Por supuesto que la novela trae a personajes diversos como lo son el abogado Mansuch, el periodista conspiranoico Ezequiel Rivera y el psicópata más peligroso de Argentina David Richiardi.
Debo decir que disfruté mucho la novela. A veces me es difícil entrar en sintonía cuando algún protagonista me cae mal (en el caso de Guido Silva) pero debo reconocer que Baravalle sabe llevar le descenso a la locura de Silva de una forma espontánea, creíble y que lleva a ponernos en su lugar y a no tildarlo solo de un loco más. Los personajes son fuertes, brillan cuando tienen que brillar y cada detalle para puesto para que, al final, todo encaje en una construcción de horror. Los monstruos que aparecen, tan cósmicos como fantasmagóricos, son inquietantes; pero no tanto como la cruel verdad del mundo: los poderosos tienen los placeres más oscuros.
Es una novela de horror que recomiendo porque es muy nuestra. Es Argentina, está basada en conspiraciones conocidas y tiene un humor satírico (y a veces retorcido) bien típico de Baravalle y que le da sentido a una de las mejores obras que leí de la temática.
Lo mejor: los personajes, el camino a la locura de Silva, Richiardi como antagonista es espectacular y el final es de lujo. Los monstruos son simples, pero imponen mucho en la novela. El capítulo 41 "La esperanza" es una obra de arte de la inquietud, el miedo, la tensión y la incomodidad.
Lo malo: la verdad no tengo nada para decir. Es una novela completa en todos los sentidos. Me hubiera gustado saber más de los monstruos y los personajes misteriosos que aparecen. Posible secuela?
Hace mucho no leía, con la misma voracidad que la de los amos, una novela. Ya sé, todos van a hacer ese mismo paralelismo, y bue: es cierto. Me encontré leyendo como cuando era chico, atrapado por la fantasía. Ahora la fantasía ya no tiene elfos, naves espaciales o dioses leónidos. Ahora la fantasía es un oscuro viaje de sexo, drogas, conspiraciones y entidades mucho más grandes que la comprensión humana. Tambien otros males que no son (exclusivamente) inhumanos.
La novela se atreve a caminar por cornisas de verdadera oscuridad y nunca es complaciente (en el mal sentido) con el lector bien pensante.
Aun así, si aceptas la premisa, sobretodo tengo que decir que la novela es divertidisima (en el buen sentido). Un poco se intuía al decir que la devoré, pero quería dejarlo en claro. Es divertidisima.
Los distintos mundos (en el sentido de campos, ambitos) por los que se mueve son todos creíbles e interesantes. Los personajes que construye son entrañables incluso en su asqueroso horror. Estos van apareciendo durante la novela(incluso algunos bien entrados en ella) y todos te provocan un hermoso gusto.
Los momentos expositivos se sostienen por la potencia de esa exposición (cuando googlé y descubrí que Reich era real, aluciné) y los momentos de acción se entienden con claridad cinematográfica.
Entiendo que esta novela (o versiones prototípicas de ella) estuvieron años rellenando discos de memoria de una computadora. Espero que algún loco se decida por allanar la morada y rescatar otros tesoros de esa computadora si es que Alejandro se resiste a mostrarnos pronto su segunda novela.
¿Por dónde empezar esta reseña? ¿Por su profundo valor psicológico? ¿Por sus personajes grises, dañados e imperfectos? ¿Por su fuerte unión con el terror cósmico? ¿O por la inesperada presencia de una figura tan poco utilizada en la literatura como Wilhelm Reich?
La conclusión llegó después de pensarlo tal vez demasiado: no se puede hablar de cada una de estas virtudes por separado, porque la novela funciona precisamente como un todo. Una mezcla que, en teoría, debería ser difícil de fusionar, pero que Alejandro Baravalle logra unir con una lucidez admirable.
Con una prosa económica pero precisa, el autor nos sumerge en la historia de una familia enfrentada a una amenaza que no comprende: la muerte del padre y la revelación de quién era realmente. Esa búsqueda de la verdad solo genera más confusión, tanto en los personajes como en el lector, que avanza con la misma sensación de inquietud.
Baravalle no se contiene. Exponer las miserias humanas parece ser, más que un recurso, un propósito estético. Aquí no hay filtros: hay crudeza, hay morbo, hay humanidad rota.
Es una novela sobre personajes quebrados enfrentándose a un mundo todavía más quebrado de lo que imaginaban. Una lectura estimulante y desafiante a partes iguales, que demuestra la valentía y el talento del autor.
Las referencias, desde Stephen King hasta Drácula, Lovecraft, e incluso Twin Peaks, convierten a esta obra en un deleite para cualquier amante del género.
Si hay algo que, en mi opinión, podría mejorar, es que algunos diálogos se sienten levemente forzados en su intento de realismo; un detalle menor que no afecta en absoluto a la potencia del conjunto.
En una prosa sobria, Baravalle conjuga una historia de múltiples capas que lleva al lector a googlear personajes, a disfrutar de escenas bien dibujadas, a conmoverse y a sentir repulsión. Y todo esto conjura las bases para un cierre explosivo.
La tan esperada novela del maestro Baravalle. Una cena de las buenas; esas que te dejan bien satisfecho, pero, sin dudas no dejarías de servirte más. Alejandro no ha escrito un libro; abrió un hueco en el tejido de la realidad, rompiendo todas las paredes de la casa, para poder espiar, y deleitarse de suspiros, de gestos de repulsion, del terror en los ojos, de todo la incomodidad. Lo que hace un buen artista. Todo un mounstro.
La obra es un exquisito plato narrativo. Un ejercicio literario que se propone ir más allá y lo logra y se transforma en un evento metafísico, metaficcional, ¡cósmico!. Una grotesca canalización echa literatura. Que interpela a los curiosos de las letras, a los que recién comienzan a garabatear algunas líneas, a los que escriben hace un tiempo y hasta aquellos otros, que nada de esto les importa y que sin embargo, han curioseado en un libro de sugerente portada, y se vieron metidos en un lio de dimensiones infinitas, así como la busqueda de la verdad. Porque la ficción grita lo que no normalmente callamos.
La invitación a leerlo es a toda hora, esta cena no cuenta con una hora establecida. Porque los amos tienen hambre todo el tiempo.
Más que del hambre, esta novela habla de la angurria: de la sed primitiva como instrumento de la maldad y la autopreservación. No voy a deshacerme en elogios al autor porque —Marge, no voy a mentirte— Baravalle ya es sello de buena literatura. Y si bien es difícil catalogar esta historia (otro sello de la buena literatura), diría que resultará del agrado de un público amplio. O, al menos, de esa cofradía de enfermitos que leemos terror y nos regocijamos en el placer que nos producen el vacío y el desasosiego que dejan historias como esta; historias que nos recuerdan que no somos absolutamente nada en el universo. Y que, si acaso somos un asomo o un bosquejo de algo, no pasa de ser el de meros títeres manejados por seres superiores a los que no les importamos en absoluto. O, peor todavía, que nos observan como nosotros miramos a un ternero recién carneado y a punto de convertirse en cena.
TERROR NO APTO PARA DÉBILES Toma el caldero más grande y más mohoso que tengas. Mezcla en él conspiraciones, traumas latentes de la infancia, perversiones sin freno, entidades que se arrastran entre dimensiones, ecos de antiguas deidades cananeas y hasta uno que otro guiño al Pizzagate.
Llénalo después hasta el borde con caldo de buena prosa y vacíale un frasco entero —el más grande que tengas— de desdén por lo políticamente correcto. Aguarda un instante, deja que la mezcla se macere. Mientras, piensa en tus propios miedos. No los reprimas, al contrario: invócalos, dales la bienvenida.
De entre el hervor espeso y pestilente verás surgir entonces El hambre de los amos, una novela que abraza el terror sin tibiezas, sin tapujos, sin cobardías. Una novela en la que Baravalle nos demuestra quién es el verdadero amo.
En tiempos donde la noción de pertenencia esta desdibujada, donde cada vez nos sentimos más y más minúsculos y la búsqueda de lecturas significativas puede parecer un monte oscuro, Alejandro Baravalle llega con una obra que, en su aparente pequeñez –como nosotros mismos–, revela algo mayúsculo. El horror cósmico que Baravalle desarrolla, se convierte en una metáfora de nuestra insignificancia. Nos confronta con los silencios que nos incomodan pero que, paradójicamente, forman parte de nuestro diario; con esos lugares a los que anhelamos no pertenecer, pero que, de alguna manera, terminamos habitando. Vivimos en una era que premia la estupidez y relega la genialidad a ruido de fondo. Por eso, mi agradecimiento a Alejo es sincero: tu novela me inspira a abrazar la genialidad, sin importar cuán minúscula pueda parecer en este horror cósmico.
De chico, me contaminé con el gusto por el terror con las películas de Vincent Price, luego pasando al humor negro de Creepshow o Pesadilla. Baravalle recoge el guante, combinando el terror, la conspiranoia y el sarcasmo en un conjunto que es la delicia de los sibaritas de este estilo, atrapándote y dejándote en un reflexión respecto a donde puede llegar la oscuridad del alma humana. No me atrevo a poner mucho más por temor a espoilear cosa alguna, pero puedo decir que la imaginación del escritor puede llevarte a escenarios perturbadores, tanto que si algún día me encuentro con el maestro Baravalle en la calle, me debatiré entre invitarle un asado… o cruzar la acera (mentira, le invitaría el asado sin duda alguna).
Devoré "El hambre de los amos" en un solo fin de semana; es imposible parar.
La historia arranca como un thriller sobre un hombre que descubre el oscuro pasado de su padre y desciende en una espiral de horror y conspiración que te atrapa por completo.
Con un ritmo frénetico y una atmósfera digna del mejor Stephen King, la novela explora temas complejos sobre la humanidad de una forma aterradora y adictiva. El autor no teme abordar lo más escabroso de nuestra naturaleza —abuso, depravación, asesinatos— y lo hace con una prosa elegante pero directa, sin eufemismos.
Sin dudas, una de las novelas más inteligentes y escalofriantes que leí en años. Totalmente recomendada.
Me gustó mucho tu novela, sobre todo por la puesta en abismo que tiene en un momento. Y por la exploración de esas situaciones enrarecidas que nos traen a nuestra realidad para dejarnos pensando. Es para que la lleven al cine 🎥 🇦🇷, por la paranoia actualizada que describe. 🤔