Aguilera Munro fue un personaje atroz, extravagante y excesivo incluso para los cánones del fascismo en boga en la década de los treinta del siglo pasado. Este aristócrata anticlerical, clasista, enemigo de la tauromaquia, filicida, enamorado de la eugenesia, cultivador del arte de la verborrea violenta, fue el encargado de pastorear a los corresponsales extranjeros que cubrían la Guerra Civil en el bando los llevaba al frente, los protegía de los obuses, les organizaba entrevistas con Unamuno y, si era necesario, los amenazaba de muerte. Fue un hábil manipulador, que fascinaba, atemorizaba y horrorizaba a los periodistas, a quienes recitaba delirantes discursos de odio que hoy serían virales en las redes sociales de extrema derecha.
Si Tarantino rodara un espagueti western sobre la Guerra Civil, Aguilera Munro sería el villano malvado, y Álvaro ‘Corazón Rural’, el mejor de sus guionistas.
Sobre la autora
Corazón Rural es el seudónimo de Álvaro González Esteban (Madrid, 1979). Periodista de formación y fogueado en media docena de redacciones durante la burbuja de las puntocom, adquirió dotes para poder escribir de cualquier cosa en cualquier sección. La única continuidad la ha conservado en la revista Ruta 66, donde sigue manteniendo viva la llama del septuagenario rock and roll, y en Valencia Plaza, donde en «El Cabecicubo» critica lo que ve en televisión. En 2012, estaba trabajando en Mediaset cuando acudió a la llamada de Jot Down, donde por fin tuvo un puesto fijo entrevistador. Aplicando prácticamente técnicas de la Stasi para documentarse, durante quince años ha publicado retratos de personalidades de toda índole. Pero durante todo este tiempo también publicó decenas de artículos de crónica histórica, como "Capitán Veneno", su segundo libro. El primero fue un reportaje, "El cristianismo sin Dios en Madrid (UOC, 2015)".
No sé cuanto tiempo hace que escuché por primera vez hablar de las baladronadas y burradas de Gonzalo de Aguilera y Munro, uno de los encargados de mantener en el redil a los periodistas extranjeros en el bando golpista durante la Guerra Civil. Su monólogo sobre las alcantarillas pertenece a la Historia Universal de la Infamia que Borges nunca escribió. Así que cuando vi que había salido una especie de biografía, me fui corriendo a por ella. Un personaje único, de señorito medieval educado en Inglaterra y Alemania a oficial mediocre de Franco en todo salvo en sus salidas de tono a eremita chalado autodidacta con ideas que le habrían hecho ser encarcelado como poco por el franquismo y, finalmente, doble parricida en las personas de sus dos hijos en los 60. Lamentablemente el libro es muy corto, pero es que tampoco sé muy bien si uno más largo podría hacer mucho más que abundar en sus idas de olla.
Un curioso acercamiento a la enigmática figura de este tipo, Aguilera Munro, escrita con gracia y rigor. Tampoco es una biografía que venga a revolucionar nada, pero apetitosa y que da buena muestra de lo delirante de su protagonista.
Cito mis dos fragmentos favoritos textualmente: - Quijote es el tipo franco-normando conquistador (...) Sancho Panza, el ibérico corpulento y de cuello grueso. No había nada malo en los Sanchos Panza hasta que los rojos se apoderaron de ellos. - [Tras haber matado a sus hijos] el conde estuvo hablando todo el rato con los guardias (...) y luego le preguntó al chófer «¿Cómo ha quedado el Betis»
Apenas conocía de Aguilera Munro alguna de las burradas que dijo durante la Guerra Civil y hay que reconocer que lo que "Corazón Rural" cuenta sobre él, de las andanzas de la guerra, de su manera de mantener a raya a los periodistas, de su vida previa, de su condición de pionero de la radio, de sus ideas casi contra la naturaleza misma del franquismo, de su horrendo final, está a la altura. Todo relatado además con sentido y precisión, lo que lo convierte en el Héroes y Villanos que más me ha gustado con el dedicado a Calomarde.
Yo conocía de oídas la historia de un conde que, por los años 60, mató a tiros a sus dos hijos en una finca cercana a Salamanca. De ahí un hilo sutil me fue conduciendo a este libro, que tiene por protagonista al amigo terrateniente de la escopeta.
Aguilera Munro es un personajazo. El 80% de su biografía es delirante (delirante para mal, además). Con el capítulo de sus andanzas por la Guerra Civil y el que resume el libro que escribió (y quedó sepultado por el olvido) hay suficiente material para mínimo tres esperpentos a lo Valle Inclán. La teoría de las alcantarillas del conde (tan citada a lo largo del libro) tendría que figurar en los libros de Historia de España como ejemplo de la mentalidad del bando franquista.
El libro, que está bien escrito, se salta un poco la vida de Aguilera Munro hasta la Guerra Civil (luego hace un pequeño inciso cuando han pasado unos capítulos). Dónde más se detiene el autor (y lo que a mí me parece ser el germen del libro) es en la relación del conde con los corresponsales de la prensa extranjera, que él se dedicaba a pastorear por la zona fascista.
Pese a ser un personaje morbosamente interesante y a la pluma de Corazón Rural, no me ha despertado mucho interés la lectura. Se lee rápido, los capítulos de la guerra civil interesan pero luego la locura del personaje (o su manera de reflejarla) se me hizo un tanto pesada. Puede que sea cosa mia pero bueno, aquí lo dejo.