Acabo de terminar “Infierno en Venecia” y todavía tengo la cabeza llena de canales, niebla y secretos. Qué forma de empezar una trilogía. Desde las primeras páginas me atrapó por completo y me hizo sentir que caminaba por una Venecia distinta, más oscura y misteriosa, llena de historia, belleza y peligro a partes iguales.
Todo comienza con un hallazgo que pone los pelos de punta: el cuerpo de una mujer vestida con sotana aparece en las escaleras de una iglesia. A partir de ahí, la capitana Kat Tapo se mete de lleno en su primer gran caso y no imagina hasta dónde la va a llevar. Lo que parece un crimen religioso termina mezclándose con conspiraciones, secretos de guerra, corrupción, religión y hasta tecnología, con una Venecia paralela creada en la red que me pareció una idea brillante.
Kat me encantó. Tiene carácter, intuición, dudas y ese punto humano que hace que te la creas. Y Daniele Barbo, el creador de Carnivia, me pareció fascinante, uno de esos personajes complejos que no sabes si te inspiran confianza o miedo, pero que no olvidas.
La ambientación es una maravilla. Se nota el amor del autor por Venecia, la describe con detalle pero sin empalagar, y consigue que la ciudad se sienta viva, como si fuera un personaje más. El ritmo no decae en ningún momento y la mezcla de thriller, historia y tecnología está muy bien equilibrada.
He disfrutado muchísimo esta lectura. Es de esos libros que te atrapan y te dejan con ganas de más, de seguir con los personajes, de volver a esa Venecia envuelta en sombras. Estoy deseando leer los siguientes y ver hasta dónde llega esta historia.