"Me gustaría mostrar en un libro todas las el pasado, el presente y también el vuelo hacia el futuro", decía en el prólogo de la edición original de este libro Luis Alberto Spinetta. Pasaron casi tres décadas y en el medio muchas cosas, más de las que se podrían contar. Quien lo hace hablar es, por ese entonces, un muy joven periodista que daba sus primeros pasos. Sin embargo, más allá de su agudeza, también se nota en sus intervenciones la admiración. Esa es la brújula que guía a Eduardo Berti en las charlas que entre septiembre y noviembre de 1988 dieron origen a Crónica e iluminaciones. Un libro imprescindible porque quien dice y se deja conocer es uno de los músicos irreemplazables de la escena argentina. "Por momentos –escribe Berti– ha sido, casi, una suerte de cacería. Spinetta, no hay que olvidarlo, de tan flaco parece intangible, y ha declarado más de una vez que bajo el escenario 'quisiera ser el hombre invisible'."
Esta reedición aumentada, corregida, revisitada con fotos e ilustraciones nuevas e inéditas –aportadas tanto por fotógrafos amigos como por su familia– es un homenaje amplificado, la versión extendida de una canción que encuentra finalmente su forma definitiva. Es el libro de Luis Alberto Spinetta a la altura de su obra, de su música y su palabra.
Una biografía hecha entre Berti y Spinetta alrededor de los 90s. Berti hace las preguntas y aporta contexto. Spinetta se explaya. Cuando habla sobre lo musical me interesa. Cuando lo hace sobre sus ideas filosóficas no me gusta mucho. Amo la obra musical de Spinetta pero no me parece un pensador interesante.
El dato de color: cuando le pregunta a Spinetta cómo ve la música dentro de 30 años dice que no sabe pero que se la imagina con mucho sampling. No descubrió nada pero tuvo toda la razón.
El ritmo que Berti le imprime al libro es una lúcida mezcla narrativa con declaraciones de Spinetta que rescata en medios de cada época, testimonios de otros músicos y fragmentos de las entrevistas que él mismo le hizo, construyendo un universo 'in crescendo' de la carrera del Flaco. Aunque hubo momentos que el Flaco parecía cansado del reportaje del joven periodista, al final Berti le preguntó: "¿Algo más, señor Spinetta, para terminar el libro?" y él, entretenido, contestó: "¿Cómo? ¿Ya terminó?".
Me gusta mucho Spinetta, sobretodo como letrista. Cuando habla de música lo encuentro muy inspirador pero cuando habla de arte o de filosofía de vida, también me gusta pero lo encuentro un poco soso. Es algo super subjetivo pero así me lo siento. La verdad no me gusta leer mucho su visión de vida
Quizás porque lo comparo con lo que he escuchado hablar a Charly García o a Gustavo Cerati sobre lo que es la vida y el arte, y de ellos si que me gusta
"...porque si la fuerza atacó con Hiroshima, el arte contraatacó con Los Beatles. El arte es toda una forma inversa a las fuerzas de la destrucción"
"Los que atacaron en Argentina son varios: Piazzolla, Ginastera, Borges, Cortázar, cualquiera de los tipos que han inscrito cosas imborrables, pero no por el horror sino por la belleza."
Fue muy lindo leer esta serie de entrevistas al flaco. La calidez humana y la luminiscencia que tenía su mente no se van a volver a repetir. Me encantó la parte que cuenta que lo llevaron una noche a la comisaría y un cana le dice que su hijo escuchaba su música, a lo que el flaco le contesta que hasta los presos lo escuchaban porque había visto que en la celda habían escrito "que sólo y triste voy a estar en este cementerio".
Amé leer este libro, después de tener por tantos años una visión (autogenerada a partir de su música) de quién era Spinetta, poder tener un testimonio más cercano me hizo entender que él es un ser humano más, con todas sus complejidades, defectos y también una visión del mundo tan particular como para lograr su magnifica música, me gusta ahora más que antes.
Adicionalmente, el trabajo que hizo Eduardo Berti para llevar el registro año a año de cada etapa de la carrera de Spinetta es de admirar.