Nur es un joven palestino que malvive en un campo de refugiados de Ramala. Su padre fue un referente de la primera intifada, un héroe, que, al salir de la cárcel se encontró a sus antiguos compañeros de lucha reconvertidos en gerifaltes de la Autoridad Nacional. La madre de Nur falleció poco después del parto y dejó como herencia una casa llena de silencio. Nur sueña con convertirse en arqueólogo y escribir novelas históricas de éxito. Mientras tanto, su vida transcurre entre los check points militares israelíes, la escasez de trabajo y las emocionadas cartas que intercambia con su amigo Murad, en prisión por ser miembro de la resistencia. Un día Nur encuentra en un abrigo viejo de un mercadillo un documento de identidad israelí. Tras falsificar esa tarjeta azul, puede moverse libremente por Israel y comienza a trabajar en una excavación arqueológica bajo el nombre de Or Shapira, un judío asquenazí. Al adoptar la máscara del ocupante, al sentir el abismo que separa ambas realidades, Nur vivirá también una cruenta lucha interior en la que su nueva personalidad tratará de borrar la árabe originaria. Basim Khandaqji ganó en 2024 el principal premio de las letras árabes, el International Prize for Arabic Fiction, con este impresionante juego de espejos.
“Y donde esté tu mente, allí está tu tesoro.” Evangelio de María Magdalena 8:10–11 (Con esta cita se abre la tercera parte de esta novela) *
El protagonista es Nur, un joven palestino apasionado por la arqueología que quiere escribir una novela sobre María Magdalena, para la que va recopilando información, en la idea de desmontar la versión occidentalizada que de ella ofrece el Código Da Vinci, aunque necesita más datos de su contexto histórico, borrado como las huellas de Palestina. Vive en un campo de refugiados en Ramala, entre restricciones: puntos de control israelíes, escasez, pobreza, cartas con su amigo en prisión y conversaciones con la madre de éste…
Hay numerosas referencias a los evangelios gnósticos que el autor introduce mediante las "notas de voz" de Nur a modo de anotaciones para documentar la novela que quiere escribir, y que vienen a ser un diario personal. En esas notas siempre finaliza dirigiéndose a su mejor amigo Murad, a sabiendas de que jamás las escuchará pues lleva años en prisión, como el propio escritor que escribió esta novela de forma clandestina en 2021.
Nur encuentra el carné azul de identidad israelí con el nombre de Or Shapira, con el que gracias a sus propios rasgos y su don para las lenguas puede hacerse pasar perfectamente por judío asquenazí, y comienza un juego de doble personalidad palestina e israelí. Con su tarjeta azul puede moverse libremente adoptando una identidad impuesta en un sistema que le discrimina, y se inscribe como voluntario en una prestigiosa expedición que realizará excavaciones arqueológicas, y que le permite la oportunidad de visitar el asentamiento de Megido.
En el uso de esa doble máscara se desencadena una reflexión muy bien expuesta y bastante bien lograda sobre la identidad, la opresión, la pérdida, la narrativa dominante y la narrativa silenciada. Su nueva mirada israelí permite una recreación fantástica de las huellas palestinas borradas por Israel, geográficas y culturales, y para mí ha sido lo más fascinante en la novela, repleta además de numerosos datos documentados, sobre todo de la historia palestina, y también israelí como el kibutz Mishmar HaEmek que mantiene su estructura socialista de propiedad colectiva (he buscado más información al respecto porque me ha llamado mucho la atención).
Creo que muestra muy bien cómo debe ser vivir allí desde la perspectiva palestina y las dos realidades enfrentadas. Desde luego no se basa en el odio hacia los judíos ni en ideas integristas. Al contrario, algunos hechos me han parecido muy modernos. Hay fragmentos un poco pesadetes en que el protagonista habla consigo mismo desde cada personalidad. Para evidenciar la presión del muchacho por esconder su identidad palestina.
Es una novela profundamente simbólica, con una gran carga política y existencial: identidad, ocupación, resistencia, el efecto psicológico del dominio y la opresión. Pero lo que más destaca es la exposición de la vida cotidiana en el campo de refugiados, su familia, sus sueños…, y un gran simbolismo con la arqueología como metáfora de desenterrar memorias, desenmascarar la realidad oficial por la silenciada.
Es además tanto por el contenido literario de la novela como por la situación carcelaria de su autor, un símbolo de resiliencia y de esperanza. Le daría cuatro estrellas que sin embargo simbólicamente van a ser cinco, porque el autor, Basim Khandaqji, nacido en 1983, está estaba cumpliendo condena de cadena perpetua desde 2004, ¡fue detenido con unos 21 años!, acusado de pertenecer a una organización palestina de resistencia, laica y de izquierdas. ¿Cómo puede ser que un Estado democrático y libre controle la vida y la libertad de sus ciudadanos? (evidentemente las vidas de sus ciudadanos palestinos). El caso es que el autor está estaba (hasta ayer, 14 de octubre) condenado a perpetuidad. Esto pasaba en España durante su dictadura. Y pasa en Israel a día de hoy; parece por un lado una democracia propulsora de libertades occidentales, y actúa por otro lado como un estado genocida que ejecuta prácticas de limpieza étnica. Espero que algún día sea real la liberación de los presos políticos palestinos y en concreto celebro la liberación de Basim khandaqji, que con tanto esfuerzo inimaginable ha debido escribir esta novela.
* La cita al principio es real y pertenece al diálogo entre Jesús y sus discípulos antes de su partida, en el Evangelio de María (Magdalena), un texto gnóstico hallado en el siglo XIX en un códice copto (Códice de Berlín, siglo V). Lo indico por si alguien se sorprendiera tantísimo como yo y quisiera buscar y leer el fragmento completo.
Me gustó mucho esta historia sobre identidad, libertad, y opresión. Habla de la vida en Ramala de un joven palestino que quiere escribir una novela sobre Maria Magdalena y para ello termina adoptando la identidad de un israelí que le permite de pronto tener una vida completamente distinta a la que había llevado hasta el momento. Los dilemas morales, las metáforas y la carga política son espectaculares. Esperaba que esta historia me angustiara más, pero he sentido una especie de fascinación durante toda la lectura, el final me encantó. Como único punto negativo, tengo que admitir que a veces me resultó algo repetitivo el tema de Maria Magdalena y me hizo desconectar en algún momento puntual en la lectura.
Un llibre necessari! Escrit per un pres palestí, clandestinament, des d'una presó israeliana i publicat el 2021. M'ha costat una mica entrar-hi però m'ha valgut la pena cada pàgina, sobretot a partir de la segona meitat del llibre.
Una gran novela que, pese a estar escrita por un preso palestino desde la cárcel, no se pierde en la obligada militancia por su condición y es, ante todo, ficción.
Nos presenta a un protagonista que aspira a tener su propio proyecto de vida, algo imposible en un campo de refugiados de Ramala, para lo que recurre a una identidad falsa israelí que encuentra de casualidad. Esto le lleva a su objetivo, pero también a un conflicto interno entre su proyección personal y la "traición" colectiva, entre su verdadero yo y quien pretende ser, entre lo personal y lo político.
Todo ello con un proyecto de novela que rescate la verdadera historia de María Magdalena como hilo conductor. Una María Magdalena que yo interpreto un poco como el propio pueblo palestino: una historia que se ha perdido por la manipulación, porque la historia siempre la acaban contando los vencederos (ya sea el cristianismo dominante en el caso de María Magdalena o el sionismo en el caso de Palestina).
Me ha resultado difícil entrar en muchos momentos, porque me quedaba en la enorme injusticia que debe sufrir día a día cualquier palestino, con cualquier ambición o anhelo truncado por el mero hecho de no ser israelí o judío, condenado a pasar por 'check points' o a vivir en un cambio de refugiados porque su familia fue expulsada de su hogar. En todo momento aparece reflejado el sistema colonial y supremacista que ha impuesto el Estado de Israel y es tan indignante (especialmente si lo lees en días como estos) que es difícil no perderse en eso. A pesar de todo ello, me ha dado la sensación de que el autor quiere dejar un halo de esperanza sobre el destino colectivo de los palestinos.
Por otro lado, también creo que se nota que el libro fue escrito en manuscritos en la cárcel. Me da la sensación de que le ha faltado alguna revisión o una edición más exhaustiva, porque la historia es muy buena, pero hay un cierto abuso de reiteraciones o un final demasiado abrupto, entre otras cosas, que creo que dándole una vuelta más se podrían haber evitado.
Escrito por el autor desde una prisión israelí, el protagonista, utilizando dos identidades, la sionista y la palestina, durante una excavaciones arqueológicas en un Kibutz, nos ayuda a entender la colonización israelí y la Nakba, pero también la Resistencia del pueblo palestino, encarnada en la joven Sama’.
Impactante. Una historia actual en Palestina que profundiza en la frustración de un joven intelectual, palestino nacido y crecido en un campo de refugiados de Gaza. Su apariencia askenazi y su interés en los evangelios apócrifos, con un toque de azar, le llevan a vivir entre las distintas realidades de su tierra. Como no puede ser de otro modo al final se siente “loco, perdido y confuso “.
“In the end, that's all accepted history is, anyway: imagination, rationalized.”
A creative exploration of identity, belonging, and life under occupation. Hugely readable, the novel features a protagonist who, in many ways, becomes his own antagonist. His double life reveals the psychological conflict at the heart of the story while exploring the complex relationship between Palestinians and Israelis.
“…colonialism was in the details; it's an obsession with control and all the little things that, put together, form a comprehensive, integrated structure. Details of history, culture, psychology, and knowledge. That's why we have to fight it with the same details.”
Note, the translation feels slightly clunky at times, suggesting that the original may read more smoothly.
“…when a heart falls prey to tragedy, it can become a living martyr to love and longing.”
Me costó un poco al principio pero una vez entras en la historia te atrapa y no puedes salir. Admirable que se haya escrito desde la cárcel por un preso palestino.
Una mascara color del cielo. Un llibre que em va regalar el papa quan em va venir a veure a fuerte. Una lectura amena. Tracta de la dualitat d'en Nur, un jove refugiat palestí que viu en un camp de refugiats. Va néixer allà i ha viscut tota la vida allà. Et fa sentir a la teva pell totes les penúries i tristeses que van intrínseques en viure en un camp de refugiats dins un país que t’oprimeix. Com destrossa vides, famílies i generacions senceres. El millor amic del Nur és empresonat per formar part de la resistència Palestina, i s’envien cartes a través dels llibres que s’envien l'un a l’altre. Un dia en Nur es troba un carnet d’identitat israelià a nom d’un tal Or Shapira. A poc a poc comença a suplantar la seva identitat en determinats moments.
El llibre ens transporta a Israel, on podem viure l’apartheid que els hi fan als palestins. Però un cop amb un carnet d’identitat israelià tens tota llibertat de moviments, possibilitat d'estudiar i de fer investigacions. El cúmul de la història es quan s’uneix a una expedició arqueològica a un kibbutz on viurà al màxim la dualitat de les dues identitats que viuen en ell; en nur, el refugiat palestí i l’Or, un israelita asquenazita. En aquesta expedició coneixerà dues noies, una israelita i una palestina que es barallen contínuament per discussions polítiques. Ell al ser allà amb la identitat de l’Or hauria de donar costat a la israelita, però en el fons, en Nur sempre està latent, i es adona que li agradaria ser com la Sanaà, que no està avergonyida de ser palestina davant de l'altres ni de assenyalar les atrocitats d'Israel i les seves mentides històriques. Però no pot, perquè ell allà és l’Or Shapira. Per mi el llibre acaba molt bruscament en què en Nur es treu la careta davant la Sanaà que al principi desconfia d’ell, s’acaba l'expedició i mentre marxa del kibbutz ella el recull i destrueix per sempre la seva identitat israelià.
Per mi la lliçó més gran que trec d’aquest llibre és sempre ser jo mateix, no trair-me ni intentar ser algú altre perquè cregui que puc agradar mes als altres. Poder mirar-me al mirall a la nit i estar satisfet amb qui soc i les meves accions. No haver-me d’avergonyir. No hi ha excusa per amagar-se en altres identitats, encara que cregui que té una raó vàlida fer-ho (trobar informació pel llibre de maria magdalena en aquest cas) perquè mai val la pena vendre’t a tu mateix.
Del llibre també trec un costum que m’agradaria començar i que fa el Nur, que es fer un petit diari vocal amb anotacions sobre les coses que em passen i els meus pensaments cada vespre.
I finalment, el llibre ens permet veure des de la primera persona com es viu a Israel sent un jove palestí. L’autor escriu aquest llibre des d’una presó d’israel, així que qui millor per mostrar-nos que ell?
8/10
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Basim Khandaqji, preso palestino quue escribe desde la cárcel, demuestra que se puede abordar un conflicto tan doloroso y atravesado por la violencia sin convertir la novela únicamente en un ejercicio de militancia. Su condición está inevitablemente presente, pero la obra es, ante todo, ficción; una exploración literaria de la identidad, la pertenencia y la vida bajo ocupación. La historia sigue a un joven palestino de Ramala que sueña con escribir una novela sobre María Magdalena que contradiga la archiconocida El código da Vinci y que, casi por accidente, acaba adoptando la identidad de un judío asquenazí. A partir de ahí comienza una doble vida que transforma radicalmente su experiencia del mundo: de repente puede moverse, acceder a espacios y vivir con una libertad que hasta entonces le estaba vedada. Y ahí está el núcleo más potente de la novela. Khandaqji utiliza esa impostura para explorar la compleja relación entre palestinos e israelíes, pero también el conflicto psicológico del propio protagonista, que termina convirtiéndose, en muchos sentidos, en su propio antagonista. La pregunta sobre quién es realmente —y cuánto de nuestra identidad depende de cómo nos perciben los demás— atraviesa toda la historia. Además, es una novela muy legible. A pesar del peso político y filosófico de lo que plantea, nunca se vuelve excesivamente densa. Hay momentos especialmente logrados en cómo retrata la cotidianeidad de Ramala y la sensación constante de limitación y vigilancia. Sí ha habido algunos aspectos que me han sacado un poco de la lectura. Por alguna razón, todavía se me hace extraño encontrar referencias al coronavirus en novelas contemporáneas; supongo que aún lo percibo como algo demasiado cercano o irreal, y cada vez que aparece siento una pequeña desconexión, como si hubiera olvidado por un momento que todo aquello pasó de verdad. También me han incomodado ciertas descripciones de personajes femeninos, algo caricaturescas y poco naturales en comparación con la sensibilidad que muestra el resto del libro. En conjunto, me parece una novela valiosa, inteligente y muy humana, especialmente por la forma en la que evita simplificar un conflicto tan complejo. Quizá no me ha entusiasmado del todo a nivel emocional, pero sí me ha dejado pensando y, sobre todo, con la sensación de haber leído una obra honesta y distinta.
“Una máscara del color del cielo”, cuenta la historia de Nur, un joven palestino que malvive en un campo de refugiados de Ramala. Huérfano de madre, sueña con ser arqueólogo y escritor. Todo cambia cuando se encuentra un documento de identidad dentro de un abrigo en un mercadillo y decide falsificarlo.
Está claro que el humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra sin tener en cuenta las consecuencias. Y así estamos leyendo este libro ambientado en Afganistán en el año 2021.
Una ocupación que se normaliza siendo parte de la vida cotidiana. Personas que valen menos que cualquier ser humano cuyas identidades son perseguidas, atrapadas y devoradas por otros que se creen superiores. Máscaras que hay que construirse para sobrevivir.
A lo largo de las páginas encontramos parte de la historia de Nur intercalada con su investigación sobre María y las cartas a su amigo Murad.
Aunque tiene varios personajes que van saliendo a lo largo de la novela y van construyendo la personalidad de Nur, hay un claro protagonista que nos acompaña y nos muestra la realidad.
Una historia escrita clandestinamente desde una cárcel israelí donde llevaba desde los 21, casi media vida. Y que ganó el premio de la letras árabes.
Lo cierto es que de esta novela no sabía qué esperar. Por un lado, ha sido premiada y aclamada: por otro, no sabía muy bien cómo iba a ser un libro escrito desde una cárcel israelí.
Ha resultado ser excelente.
Basim Khandaqji ha demostrado que se puede abordar un conflicto con profundidad y perspectiva, incñuso sufriéndolo de la forma más desgarradora en carne propia. Además, se trata en profundidad el tema de los kibutz, un elemento del que casi nunca se habla en el conflicto árabe-israelí, a pesar de que han sido una punta de lanza del Estado de Israel para blanquearse al tiempo que ocupaban territorios. Sin embargo, el libro no es para nada maniqueo y Nur (el protagonista) tiene su contrapunto en Or (su alter ego).
Más allá de la política, el libro es, ante todo, una obra de ficción muy atrapante., con referencias a la cultura pop y con un toque de novela de espías, histórica, romántica, y con un final peliculero.
Una novela molt amena que ajuda a apropar-se a la vida de una persona en un conflicte tant complex com el de palestina amb israel, i dic complex perquè aquesta és la principal finalitat aparent del llibre: dues (o més) identitats irreconciliables, amb els seus arguments, necessitats, i sistemes de pensament, que s'ataquen entre elles però al mateix temps estan tant aprop l'una del altre que hi conviuen. La reflexió final, on la identitat israelita i la palestina entren en conflicte total, on ja no són capaços de discernir la una de la altra, donant lloc a una especie de identitat mixta molt contradictòria em sembla molt interessant, ja que ajuda a popularitzar el concepte de que la identitat estatal no necessàriament està vinculada amb la nacional - connectant ho amb la realitat catalana, la pròpia.
La primera parte del libro es muy descriptiva, la cual te prepara para adentrarte en la historía. Las reflexiones de Nur durante las conversaciones con Murad son preciosas y sirven como resumenes de cada capítulo. La idea de revisitar la historia de María Magdalena me pareció un acierto, pero no es fácil de seguir si el lector no tiene un “conocimiento” previo del tema. Lo más interesante es la lucha interior entre Nur y Or. Merece resaltar la historia personal del autor, y el contexto en el que Khandaqji escribió la novela.
La personalidad de Or ocupa y somete el cuerpo y la mente de Nur. Esta alegoría tan clara de la relación entre Israel y Palestina se representa en la novela a través de Aya y Sama’, quienes expresan sus propias opiniones políticas.
Un libro súper necesario y más en estos momentos. Palestina libre y vivan las voces palestinas.
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Empecé a leerme este libro con una idea y terminé de leerlo con otra. En general, me ha gustado ya que he aprendido un poco más sobre datos concretos del conflicto existente en Palestina, lo cual me ha gustado. Por otro lado, el desarrollo del libro en sí mismo, la historia y el personaje principal no me ha terminado de convencer. Creo que el, buscando su identidad, está completamente perdido y es al final cuando parece que se repente se encuentra a sí mismo, no por el, si no por ella. Me resultó un poco sencillo acabar el libro así. De todas formas, siento que es muy admirable en cómo y cuándo está escrito este libro y la forma que tiene el autor de plasmar el conflicto de una manera muy elegante y documentada, eso considero que es bastante interesante. Le daría 3 estrellas
Es una historia muy necesaria sobre la colonización sionista y el genocidio palestino, que humaniza a los personajes árabes y sus problemas identitarios. No obstante, el estilo no me ha gustado mucho; da la sensación de que no está bien escrito. Es todo muy descriptivo y evidente.