Un relato confesional y luminoso del caos doméstico y mental de la vida moderna.
La menor de una familia que escuchaba a Raphael y no a Serrat, que se hizo adulta aprendiendo que el mundo se divide entre los que cuidan y los que son cuidados, es hoy periodista, madre y testigo de los rituales culturales y políticos de un Madrid solemne y ufano. Entre ruedas de prensa, lavadoras pendientes y paquetes de fideos en la alacena, Ángeles Caballero presenta este el de «una mujer con carro de la compra que escribe», mientras observa cómo sus hijos transitan la adolescencia.
Tras emocionar y divertir a miles de lectores con Los parques de atracciones también cierran, Caballero regresa para explorar, desde su costumbrismo pizpireto, la experiencia de la madurez femenina. Una crónica de agobios y sainetes con los que se construyen tantas vidas urbanas de mujeres de clase media, funambulistas de todos los dramas y comedias.
«Escribir sin miedo, reír mirando a los lados, sujetarse ante una de las inteligencias más críticas y honestas del periodismo español. La transparencia puede ser feroz y la ironía un en este libro conviven ambas». Manuel Jabois
«Ver el mundo desde la ventana de la casa de Ángeles Caballero es un regalo. Qué generosidad, qué divertido y sincero». Leonor Watling
Si en lugar de Ángeles Caballero este libro lo firmara un servidor o cualquier otra persona 'normal' de 50 años, desgranando detalles de su vida profesional y familiar, jamás vería la luz.
Reconozco que hay pasajes concretos que me han gustado, algunos mucho, pero en general es un compendio de tweets largos y pensamientos sociólogos e ideológicos, con los que coincido en su inmensa mayoría, pero que no aportan demasiado.
Además, me chirrían mucho esas valoraciones personales de algunas de las amistades de la autora, nombradas con únicamente la inicial de su nombre. Qué necesidad...
Me parece más un intento de la editorial (quiero pensar) de estirar el chicle exitoso del primer trabajo de la autora, que sí me pareció una propuesta sólida, estructurada y más que recomendable.
Leer a Angeles Caballero me ha vuelto a encantar (como cuando la escucho en uno de mis programas de radio preferidos). En este segundo libro, vuelve a regalarnos páginas y páginas llenas de sinceridad (me fascina) sobre algunas de las cosas que le pasan a ella pero también de algunas de las cosas que le pasan a nuestra sociedad y que también pueden ocurrir en nuestra vida.
Un diario en toda regla, que no sé si por rango de edad o gusto personal, a mi ni me ha conmovido ni me ha divertido especialmente. Para mí es un “no está mal”.
Me encanta leerla en prensa, escucharla en la radio y verla en la tele, ella es periodista tres sesenta y señora que va a la compra con carro. Ángeles es una mujer capaz de mezclar temas que no tienen nada que ver, porque la vida misma es así de divergente y hoy en día es de agradecer que alguien se preste a contar las cosas del día a día, que son las de todas nosotras, porque ella es la corresponsal de lo cotidiano.
me gusta lo que cuenta y como lo cuenta esta autora; me gustó más su primer libro, aunque este también tiene su encanto. Son pensamientos de muy distintos temas, en general la adultez, la maternidad, ser mujer y profesional en el periodismo, escribir, la familia y miles de cosas más. Interesante para poder alternar con otros libros más densos.
Todo lo que puede caber en un diario, cabe en este libro: pensamientos, anécdotas… ocurrencias de la autora. No la conocía como escritora (algo, poco, como contertulia) y me he llevado una alegría. Me encanta su frescura, su forma de escribir y, sobre todo, su universo.
Hola, Ángeles ha sido un gusto descubrir tu mordaz pluma y a alguien tan dispersa mentalmente como yo (y con la capacidad de mezclar diferentes temas que no tienen nada que ver entre sí como mis queridas Elvira Lindo y Rosa Montero).
Me alucina Angeles Caballero. No le pongo cinco estrellas porque no deja de ser un relato que refleja la cotidianidad de la vida. Es fácil sentirte reflejado.
Es muy acertada la descripción que lo bautiza como el diario de una mujer con carro de la compra que escribe; una mujer que observa, que todos y todas llevamos dentro y que deberíamos observar más.
No había leído nada de Ángeles Caballero pero la seguía en programas de radio y me parecía elocuente y graciosa. (y muchas cosas más) Desde luego el libro refleja todo eso. Ligero de leer y entretenido. Cargado de reflexiones del día a día, y de mini historias que te hacen empatizar con la autora. Puedes no ser una señora de carro de compra y de rooibos a media tarde, pero te identificas en lo cotidiano, en los miedos, en los triunfos pequeños... Me ha encantado, hacia mucho tiempo que no disfrutaba tanto de un libro.