Como una niña que se niega a comer lo que le ponen en el plato, la protagonista de este libro no entendía las líneas que pasaban ante sus ojos y escupía las palabras. Le gustaban la brevedad, la música y las imágenes de la poesía, pero obstinadamente se negaba a tragar las grandes novelas. A veces, los planes ideados por su padre, un prestigioso pediatra, la llevaban a leer novelas negras que sí la cautivaban; pero nunca Madame Bovary, por ejemplo. Entusiasta y optimista desde bebé, la protagonista —que no es otra que la propia autora, Agnès Desarthe— pensaba que al acceder al lenguaje estaría en condiciones de decirlo todo. Habría una palabra para cada sensación, para cada cosa vista, tan eficaz como el dedo que apunta al cielo con un grito inarticulado y que significa al mismo tiempo: avión, velocidad, flecha, ruido, miedo, belleza, relámpago, cohete, estrella, azul. Pero las palabras, sentía Agnès ya de adolescente, «eran imprecisas, poco numerosas, rígidas y ocupaban mucho espacio». Hasta que todo cambió. Eso sí: muchos años después.
Qué lectura más intensa, esto es más que un libro que habla de libros, esto fue una biblioteca andante, que se paseó por mi mente.
Que tesoro de lectura, párrafos, párrafos y más párrafos que son verdaderos joyas, regalos en forma de libros, frases, pensamientos, emociones.
Esta novela comienza con Agnès Desarthe de niña recalcando que no la gusta leer, aunque lo hacía a escondidas de sí misma.
Agnès Desarthe nos va recitando su niñez, su juventud, su presente, todos los recuerdos que evoca del pasado están fusionados con historias que nos cuentan los libros.
Mi mente fue conquistada como por una especie de mariposas con títulos de libros, escritores, frases, emociones.
Pero lo sorprendente de esta lectura es que está relatado con una prosa majestuosa, elegante, brillante, absolutamente atrapante, que te impide dejar de leer, no es una lista de libros, es una inmensa novela repleta de historias de novelas.
Puedes estar de acuerdo o no con lo opina de las lecturas que ella menciona, eso es lo de menos, lo importante es el método de describirlas, la manera con la que siente sus lecturas.
Por los capítulos finales nos delineara como disfruta trabajando también de traductora, sus trucos, su forma de hacerlo, la pasión que pone.
No pondré ningún título, ni ningún escritor de los que menciona, la lista sería infinita.
Fue una de estas lecturas que te llevan a infinidad de ellas, tu lista de libros para leer incrementará notablemente después de su fin.
Una lectura con banda sonora del silencio de la biblioteca, ese silencio que indica que cada cual está absorto en una historia, en una aventura, todos en el mismo lugar, pero cada uno en un mundo distinto.
Una lectura con añoranza al olor del papel de los libros.
Unas joyas de páginas escritas con el alma, unas páginas que te hará sentir salvajemente el placer de la lectura.
Posdata: Pero nunca olvidéis que la historia que cuenta un libro no siempre es igual.
Infinidad de subrayados los cuales no expondré o me denunciaran por plagio de reseña, solo dejare unos pellizcos.
Extractos del libro:
Leer no sirve para nada. Yo lo que quiero es escribir. Aún ignoro que existe un vínculo necesario entre ambas actividades.
Si pasa en un cuento, puede ocurrir. No establezco diferencia alguna entre ficción y realidad ni implanto jerarquía. Tengo lo que se llama una imaginación desbordante.
Mejor lo verdadero falso que lo falso verdadero.
Es como si viviera en un mundo al revés; creo en las princesas, en las hadas, en los espejos mágicos, en los genios, en los magos, pero me niego a conceder el menor crédito a lo que la mayoría de la gente parece considerar como «normal».
¿Por qué después de una cierta edad ya uno nunca se sienta en el suelo con las piernas cruzadas?
Escribir no es una elección, es una necesidad.
La traducción me ha enseñado a leer las diferentes escrituras.
El traductor no está ahí para corregir las negligencias, los olvidos ni los errores.
Aprendo a leer sin darme cuenta. Es lógico, es sonido, música.
No tengo ningún problema con la lectura. Tengo un problema con los libros.
La literatura no solo anula las fronteras, sino que además ayuda a franquearlas.
Poco importa la calidad de la obra, lo que yo busco es la escena: un dedo que sigue una serie de letras y consigue, por primera vez, desentrañar su sonoridad, descifrar su sentido.
Un essai autobiographique passionnant dans lequel Agnès Desarthe nous raconte son parcours de lectrice et évoque son travail de traductrice. Un récit touchant, intime et écrit avec beaucoup de sensibilité. 4,5/5
Agnés Desarthe relata, a manera de autobiografía, nos muestra lo difícil que fue para ella aprender a leer y tomarle un gusto que para otros escritores podría ser algo nato. Toda la primera parte del libro funciona para conocer sus primeros años de vida y aunque siempre hace hincapié sobre como aborrecía el acto de leer, a medida que presenta sus memorias, hay una bibliografía -sobre todo francesa- muy amplia, misma de la que uno puede tomar varias recomendaciones.
En la segunda parte del libro, cuando ya es mayor y se vuelve traductora, realiza muchas reflexiones respecto a la labor del traductor y creo que eso es lo que le da todo el valor y el peso al libro, al menos a mí parecer.
Creo que los recuerdos de la infancia y el odio por la lectura no me atrajo tanto porque sentía que llegaba a exagerar en situaciones cotidianas sobre su acercamiento a la lectura.
Por lo demás creo que es un libro que nos deja muchas reflexiones sobre el acto de leer y el proceso por el que cada uno puede pasar hasta llegar al libro indicado.
No soporto que los escritores hablen de su experiencia lectora desde la pedantería camuflada de falsa modestia. La estrategia para contar su formación lectora (una pretendida incapacidad para aprender a leer) es cansina e incoherente con su trayectoria académica y personal. No he entendido qué pretendía la autora con este libro.
3.5 A momentos apasionante y a momentos aburrida, me gusta ella y me gusta su lenguaje, de pronto me deslumbra y de pronto me aturde, su metáfora de lo que es escribir y el anillo perdido me encanta.
Cet essai autobiographique se propose d’identifier et de comprendre l’aversion pour la lecture qui a marqué une bonne partie de la jeunesse de l’auteure. Ces prémices et le sujet lui-même peuvent paraître surprenants de la part d’un écrivain et d’une personne qui s’est toujours définie – ou a toujours été définie – comme « bonne élève » baignant dans un milieu littéraire. Mais cette œuvre se lit vraiment comme une quête des origines, voire une enquête, qui retrace certains moments clés, ponctués d’une tonalité hilarante (petit indice : on rit dès la deuxième page), mais aussi une prise de conscience plus douloureuse, jusqu’à son accomplissement en tant que traductrice et écrivain.
Le défi – que l’auteure parvient à relever habilement – pourrait résider dans cette tentative d’introspection a posteriori de son attitude enfantine face aux livres au début du récit, forcément inconsciente à l’époque, difficile à identifier clairement car précisément pré-analytique voire pré-langagière, mais accessible uniquement à travers une réinterprétation d’adulte peut-être quelque peu romancée.
Tout au long du texte, on s’imprègne de son amour pour la langue, donc on sent et on sait, bien évidemment, (*spoiler alert*) que l’histoire finira bien et que cette antipathie littéraire ne durera pas.
Bref, un livre à conseiller à tout âge, de l’enfant curieux à l’ado en « panne de lecture » en passant par l’adulte qui a envie de passer un bon moment en dégustant un style frais, désopilant tout en étant très fin.
Las primeras 60 páginas conforman una sabrosa autobiografía lectora, en la que la autora reconstruye sus primeros encuentros con los libros y, sobre todo, los desencuentros: tramas que es incapaz de recordar, personajes con los que no consigue empatizar, preferencias que no se atreve a defender, etc. Son anécdotas audaces, a veces incómodas, ya que obligan a considerar la interpretación de los textos literarios como un proceso menos unívoco y lineal de lo que se estila. En la segunda parte se despliega una teoría empática de la traducción que reposa sobre el supuesto de una identidad estilística firme. Es un trayecto de descenso algo cándido y por momentos presumido, sobre todo tras el ejercicio de desnudez y autocrítica que abre el volumen.
Un libro de iniciación da autora en si mesma, permite a comprensión de certos mecanismos xerais, mais tamén arranca da xeneralidade para converterse nun camiño trillado só por unha persoa. Detallista ó tempo que cuidadamente descoidado, ofrece a posibilidade dunha mirada externa sobre outra persoa coa que alguén pode identificarse, sen ser común que se faga a máis de en algúns lugares comúns.
Non perdín o tempo léndoo, pero cun sentimento inicial como o que me deixou despois de facelo, non tería comezado.
Este libro presenta unas lindas anotaciones en torno a la traducción, hay unas buenas metáforas sobre el bilingüismo que acompañan bonito.
Las reflexiones sobre la lectura están poco profundas esperaba más debido al título, el libro se sostiene por el amarre que logra al final. Inamovible 3, más bueno y malo.
Este libro es una maravilla, Desarthe nos cuenta lo difícil que fue aprender a amar la lectura y los libros. Habla desde su yo pequeño y hace que el libro sea enternecedor. Habla desde su yo joven y hace que sea divertido af. Habla como adulta amante de la lectura y es revelador. Me gustó un montón.
En este libro, la autora nos cuenta como fue su relación con la lectura desde su infancia hasta la adultez.
En el mismo, la autora, narra como fue desarrollandose y evolucionando su amor por la lectura y escritura. Nos indica, de igual manera, los libros que le ayudaron a apreciar la lectura y aquellos que no le gustaban.
La autora en su libro da pinceladas de temas importantes concerniente a la literatura y la lectura:
1) Habla sobre la literatura y como puede a llegar a ser frivola.
2) Concerniente a la lectura habla de los cliches existentes. Para ella, es un cliché decir que la lectura no debería ser obligatoria porque es un placer.
3) En cierto modo la autora nos desvela que la lectura puede llegar a ser clandestina en algunas ocasiones.
4) Habla sobre las diferentes percepciones que las personas tienen de la lectura. En otras palabras, la lectura puede tener connotaciones positivas o negativas (todo depende del ambiente o de las personas que te rodean).
También hay un punto importante a desarrollar con relación a la lectura como culpabilidad. No debemos sentirnos, agobiados y mucho menos mal por no amar los libros etiquetados como "los mejores clasicos".
Tenemos el derecho como lectores de revelarnos y expresar nuestro punto de vista negativo con relación con una obra respetada por todos. El hecho de que hayamos despreciado un libro no significa que no lo hayamos entendido. Al contrario, esto solo refleja nuestro espiritú critico de lectores.
La autora les da esperanza a aquellas personas que todavía no les agrada la lectura. Este arte se puede desarrollar en cualquier etapa de nuestra vida. No debemos sentirnos culpable por el simple hecho de que no nos agrade leer.
Asimismo, la autora quien también es traductora nos consagra varias paginas al intrincado mundo de los traductores de libros. Nos explica, como se fue desarrollando en ella esa vocación y nos enuncia algunos de los retos que representa esta carrera.
En conclusión, el libro es corto pero da la impresión que es largo debido a que la autora nos hace reflexionar constantemente. Sin embargo, también he reido en varias ocasiones con sus ocurrencias. Recomiendo mucho esta obra no solo a las personas que aman leer sino tambien a aquellas que todavía no les agrada leer.
Un roman autobiographique qui retrace la vie de lectrice d'Agnès Desarthe. On débute à l'école, avec beaucoup d'éclats de rire de ma part. Puis on suit Agnès dans son parcours scolaire et professionnel, des classes préparatoires à la traduction. Certains passages du livre évoquent également son quotidien de fille, attouchée et violentée à l'école primaire.
J'ai particulièrement aimé ce roman autobiographique, qui a fait écho en moi à de nombreuses reprises tout en ouvrant ses portes sur Pourquoi lire ? D'où lisons-nous et pourquoi. A mettre entre toutes les mains des lecteurs, forcenés comme échaudés.
Yo he conocido personas que odian leer, pero la historia de esta mujer es espléndida! Amo que haya sido tan sincera con nosotros, para muchos puede ser chocante, pero personalmente es algo que aprecié mucho, y también me sacaba un par de risas. Su humor es otro nivel.
También es muy interesante su trabajo en la traducción, y me parece muy curioso, sobretodo al lidiar con los juegos de palabras.
Es un libro sencillo, ágil y corto, entretenido, habla de la lectura, letras, autores, traductores, etc. Se lo recomendaría a cualquier persona que le apetezca leer no ficción.
Un récit autobiographique d'Agnès Desarthe qui raconte comment, enfant, elle détestait lire et comment la passion se développe pendant son cours préparatoire hypokhâgne. Puis la dernière partie du livre est consacrée au travail délicat d'un traducteur, comment transposer les nuances, les sensations, les émotions et la subtilité de l'auteur à travers les mots méticuleusement choisis du traducteur.
"Cada vez que un personaje, sea en un libro o en una película, descubre el alfabeto y su funcionamiento, lloro. Poco importa la calidad de la obra, lo que yo busco es la escena: un dedo que sigue una serie de letras y consigue, por primera vez, desentrañar su sonoridad, descifrar su sentido. No me hace falta más: se me caen las lágrimas."
J'ai été happée par ce livre. L'auteur y décrit une enfance et un rapport à la littérature, mais aussi à la langue, à la traduction qui rencontrent en moi de nombreux échos. Elle m'a donné l'impression de dire mieux que moi ce que j'ai cru penser/ressentir. L'avantage des écrivains. Elle m'a donné envie de lire cette romancière qu'elle a tant de mal à traduire. Elle semble avoir eu très vite un regard à elle (tandis que j'ai l'impression d'avoir été longtemps un reflet de mes lectures/des opinions de mes proches, etc.. C'est cette singularité que j'ai retrouvée dès le début du livre, et qui m'était familière (dans une certaine mesure) par ses romans écrits pour la jeunesse. Elle est souvent drôle, l'auto-dérision dont elle fait preuve n'est jamais poussive.
Et puis ça arrive au milieu du livre : le poids du harcèlement, la solitude de petite fille dans une école de garçons, l'absence de soutien de la part des adultes. Je ne sais pas s'il lui aurait été possible de jamais formuler ces analyses et de leur conférer un pouvoir explicatif plus tôt qu'aujourd'hui. Avant, cela aurait été considéré comme normal, maintenant, il est possible (mais mal vu) d'en pointer le caractère traumatisant.
¡Qué maravilla! He empatizado con Agnès de una manera sin igual, me he sorprendido riéndome de algunas anécdotas y contrastando mis vivencias con las suyas. Cuántas recomendaciones adquirí gracias y por ella. Aprendí a valorar a los traductores, a conceptualizar —por fin— el mismo placer que siento yo por la escritura. Me ha encantado leer palabras que pude haber pensado o dicho. Fui conmovida, hacía tanto que no me sucedía con un libro. Para mí, una magnífica recomendación por parte de una extraña.
Very interesting read about the author's relationship with books, how she used to hate reading but loved words, and how she ended up being a translator (really beautiful pages on the art of translating!).
J'adore les récits autobiographiques de lecteurs et d'écrivains et encore plus quand il s'agit de lectrices et d'écrivaines. J'ai aussi été sensible à la réflexion sur la traduction, traitée avec passion ici par l'autrice.