Alguna vez Philip Roth dijo que lo que a él le interesa como escritor no es el estilo sino "una voz: algo que empieza aproximadamente detrás de las rodillas y alcanza a detenerse debajo justo de la bóveda del cerebro". De pocos libros de la narrativa argentina se puede decir, como de Kincón, que están habitados por una voz. Esa voz tiene la aspereza de algo ajeno y la precisión de otros escritos de Miguel Briante, narrador de pocas palabras, pero todas necesarias.
Una voz, un escritor, un personaje, un protagonista: Santos Márquez Sesmeao es Kincón. Y Kincón es y se repite a sí mismo con la actualidad arcaica del mito. Por eso esta novela ofrece algo más que una lectura inmediata, siempre placentera. Ofrece el cauce entero de su peripecia y de su trama a una lectura intensa, obsesiva, ritual.
Miguel Briante fue un escritor, periodista y guionista argentino.
Entre sus obras se destacan los libros de cuentos Las hamacas voladoras (1964), Hombre en la orilla (1968), Ley de juego (1983) y la novela Kincón, publicada originariamente el año 1975 y reeditada con modificaciones en 1995.
Murió trágicamente a los 50 años tras caerse de un techo en General Belgrano.
De Briante sólo me topé una vez con "Habrá que matar los perros" y ahora, gracias a un amigo, me encuentro con esta novela tan diferente.
El narrador (muy presente, invasivo incluso) reconstruye la vida de Kincon, un negro de Mato Grosso que va a parar a un pueblo de la pampa bonaerense. Los materiales que usa son cartas, fotos, diarios, recuerdos propios y testimonios de quienes conocieron a Kincon, es un retrato errático y contradictorio el que se va dibujando a partir de miradas contrastantes. Me gustan también los juegos que hace con el lenguaje, quizás esta novela inserte a Briante en el grupo de escritores neovanguardistas argentinos que me interesan (junto con Aira por ahora). Seguiremos informando.
Una genial novela que no subestima al lector sino que le exige de principio a fin la atención necesaria para entender las historias que atraviesan a los personajes y que el autor presenta en forma episódica y experimental. Es la historia de Kincón, este hombre, esta bestia, con mil nombres, con mil versiones de su vida. Arrancado de una selva recóndita, llega a un pueblo obligando a sus habitantes a encontrarse con la otredad, conducidos hacia la inexorable necesidad de entenderse a través de su habilidad para recrear la historia de éste personaje temible, interesante.
Uno de los últimos coletazos de la gauchesca??? Capaz. Kincon es una interesante historia coral que lucha todo el tiempo por unir las piezas de un rompecabezas intrincado llamado Bentos marcos Sesmeao, Carneiro, o simplemente kincon. La voz de Don Barrios, el diario del padre adoptivo, Don Tomás, y el monólogo del negro que asume su propia voz van hilvanando la historia de un guapo cuchillero que pasó de forastero a cabo policial y de integrante de las fuerzas del orden a mito viviente. Siete puntos para mí. Debo leer los cuentos de Briante.
Las primeras páginas son un sacudón, la cantidad de voces puede marear un poquito. Pero superada esa impresión, esa riqueza de registros se convierte en un coro complejo que transmite no solo un thriller atrapante, sino un lugar y una época. De lo mejor que leí este año.