Leí por primera vez a Houellebecq en 2019: Serotonina era la novela publicada recientemente en aquel momento que mi padre tenía a mano en casa y que, por pura curiosidad, cogí. La historia tiene pasajes cuyo impacto aún recuerdo.
No mucho más adelante, me prestaron Plataforma. Me acuerdo también del shock que me produjo su final durante un trayecto en Renfe. Luego llegaron a mis manos Las partículas elementales, Ampliación del campo de batalla, Sumisión y El mapa y el territorio. Esta última, mi gran favorita del autor francés.
Ahora, el ensayo de José Carlos Rodrigo me ha hecho recordar todas ellas y reencontrarme con el por qué me gustan tanto: como escribe el ensayista, la narrativa de Houellebecq retrata "una civilización que ha extraviado los puntos cardinales de su identidad, en la que ya nada importa, en donde la comunicación resulta imposible".
'Michel Houellebecq. La corrosión de lo humano' me ha dado ganas de leer lo que no he leído del autor y de releer lo que sí. Esperaba con ansia la publicación de este ensayo, lo devoré en apenas tres días y solo puedo recomendarlo y prestarlo. Ya tengo cola.
«Todos, adopten el papel que adopten, son perdedores en el ecosistema houellebequiano de la estupidez, de la mentira, de la prostitución de los valores, del consumismo instantáneo y del placer salvaje. Ante eso no se puede oponer nada más que cierto tipo de nihilismo hastiado que sirve más de protección que como solución.»