Segunda parte del exitoso recopilatorio terrorífico.
Tras el éxito de Cuento de Navidad (1843) de Charles Dickens, los periódicos y revistas victorianos convirtieron los cuentos de fantasmas en una tradición navideña. Leerlos a la luz de las velas o junto al fuego se volvió costumbre en muchas casas durante esas fechas.
Este segundo volumen de Cuentos victorianos de fantasmas para Navidad reúne quince relatos, la mayoría inéditos desde su publicación original. La selección refleja la variedad de estilos y temáticas que caracterizaron la narrativa de lo sobrenatural en la época victoriana, con textos de autores que gozaron de gran popularidad como Grant Allen o Eliza Lynn Linton, así como otros firmados por escritores anónimos, hoy olvidados.
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Este segundo volumen dedicado a los relatos fantasmales navideños de la época victoriana llega como un auténtico regalo para quienes amamos esa mezcla tan particular de misterio, atmósfera invernal y tradición literaria. La selección reúne quince cuentos provenientes de una amplia variedad de revistas decimonónicas, algunos de ellos no solo inéditos sino además difíciles de encontrar en su versión original en inglés, y los rescata del olvido con un cuidado que se nota sobradamente en esta edición. Y es que buuena parte del encanto del libro reside precisamente en ese origen disperso, tales como periódicos, números especiales navideños y publicaciones que, en su momento, apostaron por mantener viva la costumbre británica de leer historias de fantasmas durante las fiestas.
La edición se abre con una introducción del editor Allen Grove que despierta desde el primer momento la curiosidad del lector. Más que ofrecer un contexto histórico, traza un pequeño mapa emocional del género y se adentra en el motivo de por qué los fantasmas siguen fascinando, cómo conviven la sorpresa y el miedo con la complicidad que generan los elementos recurrentes a través de casas vacías a bajo precio, habitaciones ocultas, pasadizos secretos, y de qué manera esas convenciones se hicieron parte del imaginario literario de la época. También invita a apreciar el valor de las voces menos conocidas centrándose en autores casi olvidados o directamente anónimos cuyos relatos, aun cuando no alcanzaron la fama de Dickens o Le Fanu, alcanzan un nivel merecido y próximos a ellos en ecos, tonos y atmósferas.
Entre las historias que reúne la antología podremos disfrutar de un abanico sorprendentemente variado. Unas se inclinan hacia el humor negro, otras abrazan de lleno lo macabro, y varias ponen su acento en la intriga más clásica. Pese a las diferencias de estilo, la calidad es destacablemente uniforme e incluso los relatos que avanzan con mayor parsimonia mantienen viva esa particular tensión victoriana entre lo cotidiano y lo inquietante.
Entre los cuentos que más me han llegado sobresale UN AUTÉNTICO CUENTO RURAL DE FANTASMAS de Albert Smith. El narrador presenta una historia que afirma ser verídica, relacionada con un suceso inexplicable ocurrido en Shepperton Range, junto al Támesis. El epicentro emocional del relato es Florence Woodward, una joven de gran belleza cuya vanidad y frialdad la llevaron a rechazar cruelmente a numerosos pretendientes, entre ellos Frank Sherborne, un amigo de la infancia. Humillado y destrozado, Frank abandonó Inglaterra para alistarse en la marina, mientras Florence, demasiado tarde, descubría que lo amaba. La culpa, la tristeza y el desgaste emocional precipitaron su enfermedad, que evolucionó en una grave y fatal consunción. Este relato, cargado de una energía espectral irresistiblemente sugerente, nos adentra en la atmósfera victoriana con un tono entre irónico, romántico y profundamente macabro.