VEINTICINCO HISTORIAS EXTRAORDINARIAS Un libro de relatos único donde caben todos los universos literarios de Lorenzo Silva y que pone de manifiesto su maestría literaria.
En Afanes sin provecho, Lorenzo Silva recoge cuentos escritos en los últimos cuarenta años, entre 1984 y 2024; relatos con una marca comú la literatura como un modo de habitar la vida y observarla.
En estas páginas encontramos desde ficciones históricas, contemporáneas o de género negro hasta textos autobiográficos —una rareza en su trayectoria— que nos devuelven a un Silva más confesional y directo. Sin pretensión de cerrar nada, el autor traza un mapa vital que complementa su obra y la humaniza.
Un libro imprescindible para quien lo haya seguido a lo largo de todos estos años, pero también para quien quiera asomarse a su escritura desde un ángulo distinto. Porque al final, como recuerda el título, lo verdaderamente valioso está en ese afán sin provecho que llamamos literatura.
Recopilación de cuentos, ensayos y narraciones difícil de clasificar. Desiguales aunque en general entretenidas, aunque por debajo de la calidad habitual.
Del libro me llamó la atención el título “Afanes sin provecho “ , me gustó. En la vida muchas veces nos preocupamos por cosas que no podemos controlar, nos embarcamos en afanes que no llevan a ninguna parte . El libro consta de 25 relatos que el autor ha recopilado y que escribió de 1984 a 2024. No es la obra que más me ha gustado de este autor, del que acabo de leer la biografía del general Campins que me ha cautivado. Algunas historias me han aburrido pero otras me han encantado. Me han gustado especialmente las tres que ha reflejado en forma de chat y el “Boceto de una muchacha al atardecer “.
Soy muy fan de Lorenzo Silva. Leo casi todo lo que escribe
Aunque sea fanático de su serie Bevilacqua y Chamorro, agradezco su empeño en reinventarse y probar cada género.
Aquí no llega a cumplir. Son muchos relatos, varios de ellos buenos; los más, no. Son pergeños de una historia, la mayoría en primera persona, a veces de estilo algo sobrecargado. En su tendencia de pasarse de frases yuxtapuestas y vocablos cultos que le viene desde su incursión en el español antiguo en “Castellano”.
Deseando que vuelva su magia de “Música para feos”, “Púa” o Bevilacqua
No me ha gustado, de hecho se me ha hecho bastante bola. Las historias son demasiado cortas para llegar a involucrarte con ninguna y, aunque la forma de escribir es correcta (no para echar cohetes ni mucho menos), le falta mucho poso. En resumen, no es ninguna tortura, pero el libro no engancha ni he encontrado nada trascendente en él.