Imagina un mundo donde las m quinas no solo calculan, sino que á comprenden. Donde no solo obedecen, sino que anticipan. Donde no solo imitan, sino que crean. Ese mundo ya no es ciencia ficción.Es el nuestro. Hoy, la inteligencia artificial (IA) no es un personaje de pelicula, ni una promesa lejana de laboratorios secretos. Es una fuerza viva, palpitante, que está reescribiendo con tinta de datos y algoritmos las reglas fundamentales de la medicina, la educación, el arte, la politica, el amor … y hasta la guerra. Cambia cómo curamos, cómo aprendemos, cómo soñamos, cómo votamos, cómo amamos, cómo luchamos.