English journalist, radio panelist, and novelist: she also wrote literary biography, plays, and short stories.
Laski was born to a prominent family of Jewish intellectuals: Neville Laski was her father, Moses Gaster her grandfather, and socialist thinker Harold Laski her uncle. She was educated at Lady Barn House School and St Paul's Girls' School in Hammersmith. After a stint in fashion, she read English at Oxford, then married publisher John Howard, and worked in journalism. She began writing once her son and daughter were born.
A well-known critic as well as a novelist, she wrote books on Jane Austen and George Eliot. Ecstasy (1962) explored intense experiences, and Everyday Ecstasy (1974) their social effects. Her distinctive voice was often heard on the radio on The Brains Trust and The Critics; and she submitted a large number of illustrative quotations to the Oxford English Dictionary.
An avowed atheist, she was also a keen supporter of the Campaign for Nuclear Disarmament. Her play, The Offshore Island, is about nuclear warfare.
Marghanita Laski es una de esas autoras que no conocía hasta ahora y me alegro de que poco a poco se estén recuperando autoras que han quedado olvidadas, sobre todo de este tipo de género.
En esta edición nos encontramos dos pequeñas historias: La chaise longue victoriana y La torre
En este caso solo voy a centrarme en la primera, ya que, la segunda es tan breve que me da la sensación de que si cuento cualquier cosa se pierde la magia de descubrirla por uno mismo.
En ‘La chaise longue victoriana’ nuestra protagonista es Melanie, una joven recién casada con un bien posicionado abogado, quien se recupera de una tuberculosis desarrollada durante su embarazado.
Al comienzo del libro a Melanie le permiten, por fin después de meses, salir de la cama en la que ha estado postrada, con la promesa de más tarde poder ver a su hijo por primera vez desde el parto, y termina recostándose en una chaise longue que había comprado antes de su embarazo en una tienda de antigüedades.
Una vez que se queda dormida en la chaise longue comienza la pesadilla, despierta en un lugar, en un cuerpo y con una mujer que le son totalmente ajenos.
Hasta aquí puedo contar de la historia, el resto deberéis leerla para descubrirlo.
Me ha gustado bastante. Me daba un poco de miedo que el lenguaje me resultase pesado, pero nada más lejos de la realidad, está escrito de una forma muy sencilla y fluida.
Algo que me ha parecido divertido y original de la novela es que la autora deja mucho a interpretación del lector. ¿Está Melanie o Milly teniendo una pesadilla? ¿Un delirio producido por la enfermedad y/o por la medicación? ¿O realmente su conciencia ha viajado en el tiempo?
Sea cual sea la respuesta, yo todavía sigo buscándola, la situación es verdaderamente asfixiante y frustrante mientras lo lees.
Más allá de todo y para terminar, creo que la novela también expone temas muy relevantes, como el rol de la mujer y la misoginia tanto en el siglo XIX como en los años 50, la maternidad y los miedos reprimidos que muchas veces debían soportar las mujeres.
Ya en las primeras frases Melanie le dice a su marido Guy: “— Qué listo eres, cariño. Me siento tan tonta a comparación contigo” Y él responde: “Pero me gusta que seas tonta”
Después de leer esta pequeña novela me quedo con ganas de investigar un poco los artículos que publicó y leer otra de sus novelas, El hijo perdido, que me ha llamado la atención.
Creo que la autora refleja muy bien la fina línea existente entre el bienestar emocional y el abismo de la salud mental. Con dos relatos breves, no puedes parar de leer hasta el desenlace. En la chase longue victoriana, además, se exploran los entresijos y perturbación de la protagonista, en primera persona, que hace que el lector viva con la misma angustia que ella el sueño de que no puede despertar. Me ha sorprendido positivamente