Entre la crónica y la ficción, los once relatos de La perrera retratan la vida en la ex Villa Piolín de Villa Soldati —hoy barrio Charrúa— durante las décadas de 1970 y 1980, a través de la voz de Gusty, hijo de inmigrantes bolivianos, desde su infancia hasta la primera adultez.
Un universo tan duro como vibrante y complejo, donde las chispas de una virulana encendida en Navidad despiertan la memoria colectiva de los incendios que arrasaron el barrio cuando las casas aún eran de madera, cartón y nailon; donde la llegada del camión de la perrera aterroriza por igual a niños y perros; donde las penas se mitigan con historias y creencias transmitidas por las abuelas; y donde el triunfo de un equipo de fútbol infantil puede, de pronto, reavivar el orgullo de toda una comunidad.
La perrera es un libro visceral, donde los gestos cotidianos y las tradiciones familiares enlazan el presente con un legado ancestral. En estos relatos conviven lo local y lo andino, en una cotidianidad tejida de bailes y peleas, hambre y comidas compartidas, juegos y violencia, fe, memoria, trato áspero y solidaridad. El último cuento —la historia de la infancia del padre del narrador y su recorrido desde Oruro hasta Soldati— condensa con fuerza la experiencia migrante y ofrece una mirada íntima y profunda sobre la herencia y las cicatrices que definen a generaciones de familias.
Con imágenes poéticas, una ternura que nunca cede al sentimentalismo y una potencia que sacude, este libro celebra la riqueza de la multiculturalidad, la dignidad, el trabajo y los sueños en medio de la adversidad. Una obra que conmueve y permanece.
Me encantaron los cuentos de este libro. Nivel: lo leí caminando por la calle, dispuesta a correr el riesgo de ponérmela con algo. Me pareció genial la elección de Don Américo para el final, cosa de que en los cuentos anteriores unx pudiera pudiera valorar la crudeza de su trato a su familia sin justificarlo en su contexto.
Como extranjera también creciendo en Buenos Aires me toco profundamente esta historia. Hay mucha riqueza, y muchas capas en las que podemos contar y explorar los latinoamericanos. Muy buenas historias ❤️
La verdad me gustó mucho, de lectura rápida si no fuera por lo fuerte que son las historias, son tristes crudas y sobre todo reales. Me gusto saber sobre la cultura boliviana, la xenofobia en Argentina tiene una magnitud tan grande que hasta esto se pierde del común colectivo, enterarme un poco más de las costumbres y comidas fue como entrar a un mundo nuevo, y me gustó. 3/5 porque ando muy exigente con mis lecturas, pero me gustó bastante
Me llegó por Bukku, un libro que no hubiera comprado por mis propios medios porque los compendios de relatos ya me aburrieron un poco. Sin embargo este me gustó. Tiene unas vibes muy Camila Sosa Villada solo que acá lo popular esta en una familia que vive en una de las tantas villas de CABA y lo alterno se presenta en la figura de los descendientes de bolivianos que aunque con DNI nunca serán tomados como verdaderos argentinos… o por lo menos tienen que recorrer un largo camino para obtener una ciudadanía que los expulsa. El relato que más me llegó fue el anteúltimo: “Barquitos de sal”. En donde el describe la violencia ejercida por su padre a su madre y en consecuencia a todos ellos. Muy crudo, con buena frase final.
Es impresionante este libro. Cada relato es único y a la vez son todos un gran relato. La descripción es sinteticamente precisa. A la primera oración estás en el medio de la escena. El último relato... bueno, leanló viejo.