Del autor de "Collado: la maldición de una casa de comidas", llega un retrato crítico de cómo estamos vendiendo el alma de los bares al mejor postor. "Matar un bar" es una mezcla afilada de autobiografía, crónica costumbrista y ensayo político sobre los mecanismos que han despojado a los bares de su alma, sobre lo que sucede cuando estos espacios, cargados de historia y de liturgias, son devorados por la precariedad laboral y la gentrificación disfrazada de modernidad. Carles Armengol, con su estilo lúcido, punzante y cargado de humor, construye un alegato a favor de la dignidad del oficio y de quienes lo sostienen. Además, se atreve a apuntar a los culpables y a imaginar una restauración más justa, más humana y menos sometida a tendencias importadas. Este libro es el duelo en voz alta que debía escribirse.
Leer los libros de Carles únicamente en bares hace que se queden bastante rato en mis totebags y acaben destrozados físicamente pero qué compañía tan buena pa una cervecilla o café solitarios. En Barcelona seguramente habría tardado una semana en leerlo porque tenía mis bares favoritos a un segundo de casa, en madrid me está constando más y me siento expulsada de todos ellos, o será la ciudad?
Una manera de entender la Barcelona actual que se corresponde mucho con mi visión personal de esta ciudad que está perdiendo su personalidad y que está adoptando prácticas hosteleras que se mueven entre lo esnob, lo impostado o lo directamente importado (y de qué manera tan cutre, normalmente). Barcelona es ese sitio donde están volviendo las albóndigas pero con carne de wagyu (no puede haber nada más esnob que esto), te las sirven frías (para no perder las cualidades organolépticas de la carne más cara del mercado) pero con salsa caliente por encima (de verdad que no puede haber nada más esnob y absurdo que esto). Barcelona ha vendido su alma y le pasa como a Dorian Gray. Siempre joven y guapa, pero llena de parches y solapas para mantenerse viva…