Cuatro mujeres y una librería donde volver a empezar.
Elsa, Lili, Sylvana y Gabriela coinciden a menudo en La Colombaia, una preciosa librería-café propiedad de la primera. Todas rondan la cincuentena y arrastran pérdidas, heridas y secretos. Cada una ha tocado fondo a su manera, pero entre libros, tartas y plumcakes descubrirán que nunca es tarde para reconstruirse.
En ese maravilloso rincón situado en el corazón del Eixample barcelonés, las amigas encontrarán un apoyo y empatía que las ayudará a sanar vínculos, ser valientes y recordar quiénes eran antes de olvidarse de sí mismas.
Aprender a volar con las alas rotas es una novela coral, luminosa y profundamente humana sobre la sororidad, la resiliencia y el poder curativo de los libros.
Esta es una de esas lecturas que te cautiva por su tono cercano y profundamente intimista. A través de las historias de cuatro mujeres muy distintas entre sí, la autora nos invita a adentrarnos en sus heridas, sus miedos, pero sobre todo en sus ganas de volver a empezar.
Aunque en algunos momentos el desarrollo se me ha hecho un poco lento y no sabía muy bien hacia dónde iba a ir la historia, finalmente he disfrutado mucho del viaje emocional de sus protagonistas. Me ha resultado fácil conectar con ellas, he sentido sus vivencias de forma muy real, y en bastantes ocasión me he visto reflejada en sus pensamientos y decisiones.
Por otra parte, la ambientación es otro de los grandes aciertos de la novela. Toda la trama gira alrededor de la librería La Colombaia, un lugar lleno de encanto alrededor del cual se tejen las historias de las protagonistas, creándose entre ellas un vínculo que servirá de base para la superación y la curación de sus dilemas y dificultades.
En conjunto, es un libro sencillo pero íntimo, que te recomiendo si disfrutas de historias sobre segundas oportunidades, amistad y mujeres resilentes que se apoyan entre sí.
Esta novela narra la historia de cuatro mujeres alrededor de los cincuenta años con problemas familiares y personales. Sin embargo, la novela se queda demasiado en la superficie: los conflictos se mencionan pero no se exploran, y los personajes nunca logran emocionar ni generar una conexión profunda con el lector. En conjunto, se percibe como un relato ligero y cómodo, pero poco profundo y con escaso impacto emocional. Trata temas de calado como las adicciones, ruptura de pareja, la muerte de personas cercanas, pero de una forma demasiado cómoda y superficial.
Sylvana, Elsa, Lili y Gaby, son las protagonistas de esta novela de mujeres que rondan la cincuentena, sobre la amistad, el nuevo comienzo, el mundo laboral, ser madre de adolescentes, las adicciones, los fracasos, el amor, los libros, la música, los hombres... Una novela fresca, luminosa que empatiza con la mujer madura actual y situaciones tremendamente mundanas. Me ha sorprendido. Muy recomendable.