Diego e Ivannia llegan a pasar sus vacaciones a La Habana. Como todos los turistas, rápidamente caen bajo el hechizo de la ciudad y de sus habitantes; esto a pesar de algunas situaciones extrañas como el cambio de moneda un tanto dudoso o la falta de internet para comunicarse con su familia. Lejos de contentarse con estas pintorescas anécdotas, buscarán comprender, a través de sus encuentros, la realidad de una ciudad y un país que se esconde bajo un barniz idílico y mágico. Las historias de los cubanos que se cruzan en su camino se mezclan con la narrativa para crear un retrato poderoso de la Cuba actual.
4.5 Una muy buena forma de expresar al ambigüedad de Cuba: lo bueno, lo malo y lo que simplemente como personas que vivimos fuera de ella no vamos a poder entender. Comparada con otras obras de Edo este adopta una narrativa menos compleja, con menos flashbacks o cambios temporales y eso se agradece al tratarse de una novela gráfica con tantos personajes. Una lectura muy recomendada.
Hermoso trabajo visual, con mucha expresividad desde la parte gráfica, narrando una historia sensible, con diversión, y perspectivas de la realidad cotidiana de la vida en Cuba.