"[…] Por muy grandes que sean, la estupidez y la bajeza serían aún mayores si no subsistiera un poco de filosofía que, en cada época, les impide ir todo lo lejos que querrían, que respectivamente les prohíbe, aunque sólo sea por el qué dirán, ser todo lo estúpida y lo baja que cada una por su cuenta desearía."
He amado el tiempo que usé para leer esta joya. Hubo momentos de risa a carcajadas, de mucha emoción, aunque, también de tristeza y meditación. No soy capaz de recordar cuantas fueron las veces que tuve que detenerme por lo profundo de las preguntas y lo variado de las respuestas que los más grandes pensadores han defendido sobre el libre albedrío, el uso ético de la ciencia, la existencia de Dios, que tipo de gobierno es el mejor o cuál es el sentido de la vida. Para muchos estas preguntas son intrigantes, pero para otros( que para bien o para mal son creo la mayoría) es más preeminente saber si deberian fiarse de la Wikipedia para hacer su trabajo investigativo de geografía o si debe contarle a su pareja que le han sido infieles.
Para bien o para mal el autor escoge responder a estas últimas preguntas desde el punto de vista de hombres como Aristóteles o Simone de Beauvoir. Sí, a las preguntas del día a día, porque la filosofía no es una ciencia muerta, todo lo contrario. Aunque debe quedarnos claro a todos -los que se sienten más intrigados por las preguntas más "abstractas" o por las mas "prácticas"-que unas no se separan de las otras. La filosofía es abstracta, tanto como la sabiduría lo es, pero es práctica tanto como la sabiduría es "la facultad de saber deliberar y tomar en todo momento decisiones acertadas para cada circunstancia y para cada persona". Así que no te sorprendas si comienzas un capítulo con una historia de una película de Spiderman y terminas metido en la teoría de las ideas de Platón, no te preocupes por esto lector, es más bien lo que más disfrutarás de esta ingeniosa obra.
Eso sí, no piensen que su autor es imparcial, en el tira y afloja de la vida cada uno quiéralo o no, con más o menos fuerza hala la soga hacia su parte del terreno.
Algo a criticar:
Una de las cosas que no me gustaron es lo que creo es una pésima representación de los argumentos teístas de Tomas de Aquino, Leibniz y posiblemente el de Pascal y la supuesta refutación de Hume. En esta sección se hace relucir lo que es una especie de condescendencia hacia ellos, la cual es innecesaria, primero por la solidez propia de sus argumentos y segundo porque lo que Eduardo presenta es en parte un hombre de pája de los argumentos de estos filósofos. Se puede estar de acuerdo con ellos o no, pero no se debe despachar sus razonamientos como "un truco de magia" barato.
Lo último es un deseo no cumplido simplemente. Sobre la existecia de Dios me gustaría haber visto al menos a un representante de la revolución en Filosofía de la Religión que se ha venido estableciendo desde el siglo pasado. Estaría genial ver expuestos al menos argumentos modernos, y claro, por qué no, sus correspondientes contrapartes.
Esto para nada opaca la gran dicha de leer un libro bien escrito, que expone resumidamente un debate de grandes pensadores de la filosofía occidental en respuesta a las grandes preguntas de la vida.