Licenciado en comunicación audiovisual, Pablo Rivero es conocido por interpretar a Toni Alcántara en la serie de TVE Cuéntame cómo pasó, trabajo que combina con personajes en películas como De tu ventana a la mía de Paula Ortiz, Proyecto tiempo de Isabel Coixet, No me pidas que te bese porque te besaré de Albert Espinosa o La noche del hermano de Santiago García de Leániz. En teatro ha participado en montajes como La caída de los dioses, dirigido por Tomaz Pandur, Los hijos se han dormido, dirigido por Daniel Veronese, El sirviente, dirigido por Mireia Gabilondo, las tres en el Teatro Español, o Fausto, también de Tomaz Pandur, para el CDN, entre otras. Debutó como novelista con No volveré a tener miedo, un domestic thriller que tuvo una gran acogida entre los lectores y la crítica. Penitencia, su segunda novela, nos adentra en el mundo de la interpretación y la industria que lo rodea, que conoce muy bien, para dar profundidad a una envolvente trama de puro género. Las niñas que soñaban con ser vistas nos sumerge en una perturbadora historia repleta de intriga. La cría es su cuarta novela, con la que nos desvela los peligros del sharenting.
Es un libro que engancha desde el principio, bastante perturbador. Tienes ganas de saber qué secreto esconde la madre.
La relación familiares, la relación entre madre e hijos y como esta relación puede verse afectada muchas veces por pensamientos intrusivos. Es un libro que te hace reflexionar. Si eres madre puedes sentirte identificada en algunos momentos con la protagonista, pero si es verdad que el autor lo lleva al extremo.
Una madre que no sale de casa con sus hijos, parece esconder un secreto, una canguro que aparece en el momento más oportuno, los pensamientos, las acciones, todo es muy extraño y perturbador.
Me ha gustado como se dan los hechos, tengo que decir que he deducido lo que ocurría pero no es previsible, de hecho ha conseguido sorprenderme en algunas cosas. Hay situaciones y momentos en el que los pensamientos de la madre la hacen vulnerable, empatizas con ella y ese sentimiento de no ser nunca suficiente, de que no haces bien las cosas… Este libro invita al lector a reflexionar sobre la maternidad, cómo esta cambia la vida de una madre, sus pensamientos, acciones, me ha gustado mucho.
Lo cotidiano se vuelve pesadilla ¿Pondrías la mano en el fuego por ella? La convivencia puede matar.
LOS TRAPOS SUCIOS SE LAVAN EN CASA. Vivo encerrada con mis hijos desde que nació mi pequeña. Solo salgo en contadas ocasiones. Siempre por el garaje. Protegerlos es mi prioridad, pero necesito ayuda. No va a ser fácil. He de encontrar a la persona adecuada. Una canguro que entienda la importancia de mis normas. Que no haga preguntas. Que no cometa errores. Nadie, ni siquiera mi marido, puede descubrir la verdad. De lo contrario, me veré obligada a actuar.
Quienes me conocen saben que siento predilección por los libros de Pablo, su gran capacidad de coger un tema cotidiano y volverlo algo retorcido y macabro, te lleva por el camino más oscuro de la mente humana, pone de manifiesto nuestros miedos y vierte sobre el papel aquello que no nos atrevemos a decir. Nos demuestra que aquello que vemos en las noticias algún día nos puede pasar a nosotros, nos hace ser conscientes de que no estamos exentos del peligro, que todos estamos expuestos de una manera o de otra.
En esta novela destaca muchos temas; primeramente que TODA acción tiene sus consecuencias, las mentiras, los secretos, el engaño y la culpa. La maternidad y cómo afecta a un GRAN porcentaje de mujeres, las inseguridades que sientes de si lo estas haciendo bien, lo difícil que resulta educar y más a un adolescente que "no entiende las razones de tus desiciones", las dudas de delegar en otras personas el cuidado de los hijos.
Me lo he leído en 24 hrs y no porque quería acabarlo pronto, sino más bien porque no podía parar de leer, quería saber qué secreto guardaba Paula, ¿por qué Yurena actuaba de esa manera? ¿a quién estaba ayudando? ¿Cual es la motivación del sujeto? En fin... qué todo en la novela es un INMENSO revoltijo de secretos por descubrir, lo que la hace adictiva, con capítulos cortos en los que siempre pasa algo por lo cual el ritmo no decae, personajes bien construidos, una trama fascinante y el final es en cierto modo una idea que pudo haber pasado por nuestra cabeza, pero que no ves claro y acaba impactando la forma en que se desarrollan los hechos.
siempre recomendaré a Pablo porque para mi es un acierto.
¿Y si el lugar que debería ser más seguro del mundo, tu casa, se convirtiera poco a poco en una amenaza?
Con "La canguro", Pablo Rivero vuelve a demostrar por qué es un autor que me encanta y al que sigo novela a novela. Me he leído casi todo lo que ha publicado y hay algo que siempre consigue: transformar lo cotidiano en inquietud, hacer que situaciones normales y reconocibles se carguen de tensión y acaben resultando profundamente perturbadoras.
La historia nos presenta a Paula, una madre que vive prácticamente recluida con sus dos hijos desde que nació la pequeña. Su vida gira en torno a la casa, a rutinas estrictas y a una necesidad constante de control, todo con el objetivo de protegerlos. Ese frágil equilibrio empieza a resquebrajarse cuando decide contratar a una canguro, una decisión que parecía necesaria y tranquila, pero que acaba abriendo la puerta a la desconfianza y al miedo.
Lo que más me ha gustado de esta novela es que no necesita grandes giros ni escenas espectaculares para atrapar. El suspense se construye poco a poco, a base de pequeños gestos, pensamientos recurrentes y situaciones aparentemente insignificantes que van adquiriendo un peso inquietante. La tensión es doméstica, psicológica y muy silenciosa, y precisamente por eso funciona tan bien, porque todo resulta cercano y posible.
El autor juega con distintos puntos de vista y con una protagonista que no siempre es fiable. Como lectores dudamos constantemente de lo que estamos leyendo, de si los miedos de Paula están justificados o si forman parte de una percepción distorsionada de la realidad. A esto se suma la voz del hijo mayor, que aporta una mirada incómoda y muy reveladora, y la presencia de la canguro, un personaje ambiguo desde el primer momento que actúa como catalizador de todo lo que estaba oculto.
La maternidad es uno de los grandes temas de la novela. El miedo a no hacerlo bien, la culpa constante, la presión por proteger a los hijos de todo y la sensación de no ser nunca suficiente están muy presentes. Es fácil empatizar con Paula en muchos momentos, aunque el autor lleve esas emociones al límite, y ahí reside gran parte de la fuerza de la historia.
Los capítulos son cortos, el ritmo es ágil y siempre te empuja a seguir leyendo. Es una novela que se devora, que te hace formular teorías, desconfiar de todos los personajes y replantearte continuamente lo que crees saber, hasta que todo termina encajando.
En definitiva, una lectura muy adictiva e inquietante que vuelve a confirmar la capacidad de Pablo Rivero para generar terror a partir de lo cotidiano y recordarnos que, a veces, el verdadero peligro no está fuera, sino dentro de casa y de nuestra propia mente.
1'5. Cómo un libro fácil de leer se te puede hacer eterno...demasiada vuelta a todo' como muy forzadas las actuaciones.. El misterio y el desenlace se veía venir desde el inicio... Me gusta como escribe el autor y de hecho estoy leyendo a la vez La cría pero es que para mi,este libro no hay por donde cogerlo. Una desilusión la verdad porque ni me ha entretenido...
Confieso que empecé “La canguro” convencido de que Pablo Rivero aprovecharía el tirón comercial de “The Housemaid” para publicar una novela en esa misma línea. Bravo. 👏😂 La estrategia editorial de lanzarla ahora se me escapa por completo, aunque, siendo sincero, ya me importa bastante poco.
Asumo que los libros de este autor no son para mí, y no pasa absolutamente nada. El planteamiento puede resultar atractivo, los capítulos son breves y abundan los cliffhangers —mal resueltos, todo sea dicho— y el conjunto funciona como lectura de consumo rápido, casi fast food. Engancha, sí; no le niego ese mérito. Me he cascado 200 páginas hoy y no podía parar. Pero más allá del ritmo no hay nada.
No hay arcos de personaje, no hay evolución, no hay mundo interior. Solo palabras, palabras y más palabras. Llegar a la mitad del libro —unas 200 páginas— produce una sensación de vacío narrativo absoluto, una caída al abismo que ya empieza a resultar familiar. “La matriarca”, versión “hola, me llamo Yurena y puedo ser la niñera perfecta”.
El problema no es solo la superficialidad, sino la homogeneización de las voces: Ethan podría ser Raúl, Paula, Yurena o todos a la vez sin que nada chirríe. Los personajes no hablan; recitan una función. Todo suena igual, todo pesa igual, y el resultado es un sopor difícil de disimular.
No se trata de cuestionar el derecho de nadie a escribir ni a publicar —faltaría más—, pero sí de reconocer cuándo un producto está diseñado exclusivamente para el impacto inmediato, sin riesgo, sin profundidad y sin ambición literaria. Yo, desde luego, me bajo aquí del tren. No pienso dedicar más tiempo ni foco lector a una propuesta que confunde cliffhanger con conflicto y sorpresa con sustancia.
Y, por favor, que las editoriales dejen de buscar desesperadamente al próximo Javier Castillo únicamente por el cash, cash, baby. Como lector estoy francamente cansado.
4 ✨ Súper recomendable si quieres un thriller ligero y súper sencillo de leer. Es el primer thriller que leo de Pablo Rivero y la verdad que tengo una sensación súper positiva. Te engancha desde la primera página, tiene capítulos muy cortitos y cada final de capítulo hace que quieras continuar leyendo.
Me ha recordado bastante al libro de la asistenta puesto que prácticamente sucede casi todo en el ámbito doméstico y, sobre todo, por la tensión de no saber quién miente, qué es lo que está pasado realmente y que te hace dudar de todo y de todos.
He escuchado La canguro, de Pablo Rivero, en formato audiolibro y la experiencia ha sido maravillosa. La narración, con múltiples voces y la participación del propio autor, aporta una intensidad especial a la historia. Es un thriller que te mantiene en vilo de principio a fin, con un ritmo muy bien logrado y una tensión constante hasta el desenlace. Muy recomendable en audiolibro.
Pablo Rivero vuelve a hacerlo. Pocos personajes aunque todos parecen esconder algo, tensión constante, lectura ágil con una escritura directa y muy visual, crítica social como telón de fondo (en este caso la sobreprotección de padres a hijos), y el recurso recurrente en toda novela de este autor, que siempre consigue engancharte desde la primera página para terminar los capítulos con mayor suspense del que comenzó...creo que ahora lo llaman "cliffhanger", el caso es que consigue que te bebas la historia. Después de sus dos ultimas novelas, "El rebaño" y "La matriarca", para mí algo más flojas, "la canguro" consigue volver al nivel de "Dulce hogar" o "La cría" .
2,5 estrellas, redondeadas a 3 porque el 75% del libro está maravillosamente escrito, adoro las atmósferas perturbadoras y envolventes que teje este autor. Una vez que se ve por donde van los tiros la trama ya no se sostiene, es una pena, siempre me pasa con este autor, pero bueno, lo cierto es que es bastante disfrutable.
De entrada un perfil paranoico que conduce a una estado repetitivo de los argumentos, esto lo vuelve plano y cansado en su lectura. Resumen: nada creativo
⭐ Pablo vuelve a sorprender con un thriller psicológico perturbador⭐
🟢 Su novena novela es apoteósica y vuelve a demostrar que es el rey del thriller de nuestro país. Te pones delante de uno de sus libros y sabes a lo que te vas a exponer: sus historias no entienden de límites. Con esta novela lo demuestra una vez más y, para mí, recoge y hace un popurrí de todos los temas que ha tocado, dándoles un enfoque diferente. Es un libro que me he leído en un día y del que he salido huérfano lector: me ha dejado destrozado y, a la vez, completamente satisfecho.
🟢 La historia de Paula, de su matrimonio y de sus hijos, se va desarrollando poco a poco. Desde el inicio se percibe que la premisa es interesante y que se avecinan cosas fuertes. Paula es un personaje con el que puedes llegar a empatizar, aunque también comprenderás cómo la ven el resto de personajes.
Los diarios potencian la vida de Paula y la trama que envuelve a esta familia, llena de secretos, culpa y envidia. Lo que más me ha gustado es que gran parte de la historia transcurre encerrada en un piso, haciéndote vivir una especie de agorafobia junto a una canguro un tanto peculiar.
Con la llegada de Yurena, la trama se intensifica y aparecen escenas cargadas de controversia, picos de tensión y alguna que otra pista que te mantiene en vilo. Cuando crees que ya lo sabes todo… calma, porque llega un giro de guion que te descoloca por completo.
No es un libro policiaco ni gore, pero sí profundamente tenebroso, porque juega con lo evidente y con las expectativas del lector. En las últimas páginas, nada ocurre como creías que iba a ocurrir. Además, incluye una crítica social más madura y realista, donde la ficción puede llegar a sentirse demasiado cercana, porque —por desgracia— esto podría pasar.
Es una novela diferente a todo lo que ha escrito hasta ahora. Al cerrarla tendrás la sensación de que no se ha cerrado nada, pero, al mismo tiempo, todo cobra sentido: el destino de cada personaje, el peso del egoísmo y cómo la mentira nunca lleva a buen lugar. Pablo, a tus pies siempre 🙏🏼
Fue una LC, me ha aburrido un poco. A la mitad empiezan a cambiar los puntos de vista y parece que mejora, pero no. Es lo mismo una y otra vez sin muchas novedades. Se intuye lo que pasa. Me cansó mucho leer lo mismo constantemente. Tanto, que en el final, entorno al 90% me quedé dormida… acabé con una lectura diagonal deseando terminarlo. No veo donde hay tanto drama en lo que hizo Paula. El personaje que mas me gusta es Ethan, pero no me cuadra con su edad los registros del diario. Esperaba más de tanto bombo que decían que había hecho algo horrible Paula. Lo veo todo exagerado por parte de todos los personajes, cosas rebuscadas y dramatizando en exceso. Lo bueno del libro… que seguro voy a disfrutar mucho lo siguiente que lea.
No me cansaré de decir que Pablo Rivero está muy infravalorado en el panorama de novela negra/thriller, todo el mundo debería de estar leyéndolo. Todos sus libros enganchan muchísimo, están bien escritos, hay giros que no te ves venir y los finales son brutales.
Novela a novela, Pablo Rivero se ha consolidado como una de las voces más reconocibles del domestic noir en español, un subgénero que desplaza el foco del thriller hacia el interior del hogar para explorar los miedos, las tensiones y las violencias latentes que habitan en lo cotidiano y lo íntimo. Lejos del crimen espectacular, este territorio narrativo convierte la familia, la pareja o la maternidad en espacios de amenaza y control, y en ‘La canguro’ ese planteamiento se articula a partir de una premisa aparentemente inocua —la contratación de una cuidadora para los hijos— que pronto revela una compleja red de secretos, desequilibrios emocionales y paranoia. Y dejadme deciros que Rivero hace que esa inquietud que se respira en la novela se sienta casi como propia.
“Vivo encerrada con mis hijos desde que nació mi pequeña. Solo salgo en contadas ocasiones, siempre por el garaje. Protegerlos es mi prioridad, pero necesito ayuda. No va a ser fácil. He de encontrar a la persona adecuada: una canguro que entienda la importancia de mis normas, que no haga preguntas, que no cometa errores. Nadie, ni siquiera mi marido, puede descubrir la verdad. De lo contrario, me veré obligada a actuar”.
La historia arranca con un prólogo impactante que coloca al lector frente a un hecho violento, un suceso futuro que marca la estructura y mantiene la promesa narrativa de que la normalidad es solo una fachada. A partir de ese momento, el relato retrocede trece días y pone en marcha una cuenta atrás que sostiene la tensión, reconstruyendo los momentos previos y haciendo que cada gesto y cada decisión se conviertan en un indicio de lo que está por venir.
La protagonista es Paula, madre de dos hijos —Ethan, un niño que roza la adolescencia, y Martina, una bebé— que vive prácticamente recluida en casa con ellos. Su vida está marcada por una obsesión constante por la seguridad y el control, lo que se traduce en rutinas férreas, normas estrictas y una vigilancia extrema del entorno. La llegada de Yurena, la canguro, creará una fisura en ese microcosmos cerrado, y a partir de ese momento la convivencia doméstica se verá atravesada por la sospecha, la desconfianza y la constante sensación de que algo está a punto de desmoronarse. La paranoia de Paula se verá alimentada por pequeños incidentes domésticos que adquieren un peso simbólico y funcionan como señales de la violencia que está a punto de estallar.
Paula es el eje absoluto de la novela. Su propia psicología, marcada por la culpa, el miedo y una necesidad extrema de control, es el principal generador de tensión, más que los hechos externos. Es una narradora poco fiable, atrapada en su propia percepción distorsionada de la realidad, lo que hace que el lector se convierta en cómplice de su inquietud. La novela explora esa línea difusa entre proteger y hacer daño, moviéndose por un terreno tan delicado como peligroso. Ethan, por su parte, encarna el resentimiento y los celos que se generan en el seno familiar, y su voz —en forma de diario— aporta una dimensión inquietante al conflicto. Martina representa la vulnerabilidad absoluta y el núcleo alrededor del cual gira el miedo materno.
Yurena actúa como catalizador del conflicto y se construye como una figura ambigua. Su irrupción introduce lo externo en un espacio cerrado y excesivamente regulado, y su presencia se carga de ambivalencia desde el primer momento, resultando a la vez tranquilizadora e inquietante. No es solo un personaje funcional, sino un elemento simbólico que encarna la amenaza de la pérdida de control y la posibilidad de que los secretos salgan a la luz.
La ambientación refuerza de manera decisiva el tono de la novela, convirtiendo el entorno doméstico en casi un personaje más. La casa, la terraza, el edificio y el parque cercano forman un escenario cerrado y opresivo, donde la rutina y el encierro voluntario transforman la intimidad en un espacio claustrofóbico, coherente con los temas que atraviesan la historia.
‘La canguro’ presenta una estructura muy orientada a la creación de suspense, con capítulos muy breves y un ritmo ágil, casi compulsivo, que refuerzan esa sensación de cuenta atrás. La narración alterna entre distintos puntos de vista —Paula, Yurena, las entradas del diario de Ethan—, lo que amplía el campo de visión del lector y permite recontextualizar constantemente lo ocurrido. El diario infantil, con su lenguaje directo y su crudeza emocional, introduce una mirada incómoda que contrasta con el discurso racionalizado de la madre y refuerza la sensación de inestabilidad. La información se dosifica de manera progresiva, de modo que cada revelación no solo aporta nuevos datos, sino que altera el sentido de lo ya leído. Esta progresión en espiral contribuye a generar una sensación de opresión constante, coherente con el encierro físico y mental de la protagonista, y que prepara el terreno para el clímax final.
El estilo de Rivero es directo, visual y muy cercano a la experiencia emocional de los personajes. La narración se apoya en detalles cotidianos que, poco a poco, adquieren un cariz inquietante. Gestos, objetos y rutinas se cargan de una tensión psicológica que refuerza la idea de que lo familiar puede transformarse en una amenaza. Un lenguaje sencillo y el uso del monólogo interior potencian la sensación de encierro mental y la deriva paranoica de Paula.
‘La canguro’ explora cuestiones como la maternidad llevada al extremo, la percepción distorsionada por el miedo, los secretos familiares y la violencia latente que puede esconderse en lo cotidiano. Construye así un thriller psicológico en el que el suspense nace de lo cotidiano y cuya fuerza reside en la acumulación progresiva de tensión, confirmando la capacidad del autor para transformar la vida doméstica en un escenario profundamente perturbador.
Me ha hecho reflexionar sobre asumir la responsabilidad de nuestros actos, la importancia de cuidar de la salud mental, y de lo necesario que es confiar y comunicarnos con las personas que queremos.
Confirme una vegada més que Pablo Rivero s’ha convertit en un dels meus autors preferits de thriller. Com tots els seus llibres, este és també increïble. L’he devorat perquè és impossible deixar de llegir.
La història de thriller/crim amb eixos girs inesperats, però amb una forta crítica social darrere de la trama fa que siga una lectura addictiva i prou inquietant. Absolutament recomane totes les seues novel·les.
Un thriller doméstico adictivo, capaz de enganchar desde el primer momento con solo leer la sinopsis. Paula es madre de dos criaturas que la tienen completamente agotada, tanto física como psicológicamente. Tras mucho pensarlo, decide contratar a una canguro. Sin embargo, desde el principio hay detalles que no encajan… y hasta aquí puedo contar. La historia está narrada en primera persona, con un lenguaje sencillo, directo y muy claro. A través de diferentes voces, cada personaje nos ofrece su propia versión de los hechos, su verdad, lo que añade capas de profundidad y mantiene al lector en constante duda. La novela aborda temas como la maternidad llevada al extremo de la obsesión, el miedo y los secretos familiares. Es una historia en la que nada ni nadie es lo que parece. El autor maneja las tramas con gran habilidad, logrando que desconfíes de todos los personajes. Crees saber por dónde van los tiros… pero no. Cuando menos lo esperas, llega un giro inesperado que te vuela la cabeza. En varios momentos sentí una auténtica sensación de claustrofobia, provocada por la tensión acumulada. El ritmo es rápido y absorbente: los capítulos se devoran sin darte cuenta. Y el final… completamente impredecible para mí. Me dejó a cuadros. Y esa última frase, en shock total. ⭐ 9,5/10
En La canguro la protagonista es una mujer que guarda demasiados secretos. Desde que nació su hija pequeña, su casa se ha transformado en un búnker del que solo se sale si es estrictamente necesario. . Esto lleva a su hijo mayor a escribir un diario, en el que veremos la trama desde otro punto de vista. . Convencida por su marido Raúl, ella decide que ya es hora de volver al trabajo y para ello contrata a una canguro. Lo que no sabe es que acaba de abrir la caja de Pandora. . Es una novela que tiene vibes de La asistenta de Freida Macfadden, pero me ha parecido más currada y menos previsible la de Pablo. . Con su estilo que destaca por capítulos cortos y que finalizan en momentos álgidos de la acción, es imposible de soltar, y yo me la leí en apenas dos días. . Ya tiene varias novelas en el mercado y para mí esta es una de las mejores junto con Penitencia. Me ha gustado mucho como con apenas 4 o 5 personajes, ha sacado adelante un libro que engancha y que mantiene la tensión hasta el final. .
He leído todos los libros del autor y este se coloca, sin duda, en mi pódium personal (tercer puesto).
Una vez más, el autor utiliza un entorno cotidiano para exprimirlo al máximo. Nos presenta a una familia acomodada, aparentemente normal, que esconde más de lo que parece bajo la alfombra. Se trata de un domestic noir sin grandes giros argumentales, pero con una tensión constante en cada capítulo que te empuja a seguir leyendo. No suceden grandes acontecimientos, pero el suspense está muy bien sostenido de principio a fin.
Los personajes son poco fiables y eso es uno de sus mayores aciertos: nunca sabes qué versión es la verdadera, lo que invita a hacer hipótesis continuamente. Algunas las he acertado, pero también me he llevado alguna sorpresa.
Puede recordar en un primer momento a "La asistenta", ya que va por ese camino, aunque con un toque claramente nacional que le da personalidad propia.
La novela aborda de forma muy interesante el tema de la maternidad: el día a día en el cuidado de los hijos, las decisiones acertadas o no en su crianza, la sensación constante de no llegar a todo y hasta dónde es capaz de llegar una madre. El contraste entre Paula (la madre) y Yurena (la canguro) resulta especialmente potente.
Como es habitual en el autor, las acciones se llevan a los extremos, explorando la mente humana más retorcida y ese pensamiento recurrente de “a mí esto no me pasará nunca”. Ese enfoque es, precisamente, uno de los aspectos que más me gustan de sus novelas.
En definitiva, una lectura entretenida, muy ágil y pasa páginas, ideal si buscas una historia amena que te mantenga en tensión y te ayude a desconectar.
La canguro es un thriller doméstico inquietante, contenido y muy eficaz en su propuesta. Pablo Rivero construye una historia que se apoya menos en la espectacularidad y más en la tensión psicológica, en la sospecha constante y en la fragilidad de los espacios que se suponen seguros. Es una novela que entiende muy bien el miedo cotidiano: ese que no viene de lo sobrenatural, sino de la intimidad del hogar.
La premisa es aparentemente sencilla: una niñera que entra en una familia y, poco a poco, la normalidad empieza a resquebrajarse. Pero Rivero no juega solo con el misterio externo, sino con la percepción. La duda se instala desde el principio: ¿qué está pasando realmente?, ¿quién dice la verdad?, ¿qué se está ocultando? Esa ambigüedad es uno de los grandes aciertos del libro, porque convierte a la lectora en parte activa del relato.
El ritmo es ágil, pero no precipitado. La tensión se construye de forma progresiva, a través de pequeños gestos, silencios y detalles que parecen insignificantes, pero que van cargándose de significado. No hay una acumulación constante de giros espectaculares, sino una sensación de incomodidad que va creciendo y se vuelve cada vez más difícil de ignorar. El miedo no explota: se filtra.
Uno de los aspectos más interesantes es el tratamiento de los personajes. Nadie es completamente transparente, nadie es completamente confiable. Rivero evita las figuras planas y apuesta por personajes ambiguos, con motivaciones opacas y comportamientos que se pueden leer de varias maneras. Esto refuerza la dimensión psicológica del thriller y lo aleja del esquema simple de víctima/verdugo.
Comparado con otros thrillers domésticos contemporáneos, La canguro se siente más sobrio y menos efectista. No busca el shock constante ni el giro final explosivo como único motor narrativo, sino una construcción más lenta y atmosférica del suspense. En ese sentido, se acerca más al thriller psicológico europeo que al modelo anglosajón más sensacionalista.
Si hay un punto donde el libro no alcanza su máximo potencial, es en el desenlace. Sin entrar en spoilers, la resolución es coherente, pero no tan impactante como la construcción previa. La tensión acumulada prometía un cierre más perturbador, y aunque funciona narrativamente, deja una ligera sensación de contención.
Aun así, La canguro es una novela sólida, bien escrita y muy efectiva en su propuesta. Un thriller que apuesta por la incomodidad emocional más que por la violencia explícita, por la sospecha más que por la acción, y que se disfruta especialmente si una valora las historias donde el peligro se infiltra en lo cotidiano.
En definitiva, una lectura absorbente, inquietante y bien construida, que demuestra que el terror psicológico no necesita monstruos ni grandes artificios para funcionar. Un cuatro estrellas merecido para un libro que sabe generar tensión sin perder elegancia ni coherencia narrativa.
La canguro es un libro que engancha y crea una atmósfera muy incómoda desde el principio. Tiene ese punto perturbador que te mantiene leyendo, con pensamientos intrusivos, una madre al límite y una convivencia que se vuelve asfixiante. Hasta ahí, bien.
El problema es que el misterio se ve venir demasiado pronto. Se llama La canguro, así que sabes que algo va a pasar con ella, pero es que aquí no hay ni intento de disimulo. El niño da un mal rollo brutal desde el inicio, la madre también te genera incomodidad, y la canguro no hace más que comportarse de forma extraña. Todo el libro estás pensando: esta mujer la va a liar. Y claro, cuando llega el final, no te sorprende, solo confirmas lo evidente.
La parte psicológica de la madre es lo que más me ha gustado. Su obsesión por proteger a sus hijos, el miedo constante a hacerlo mal, la culpa, la paranoia… todo eso está muy bien trabajado y consigue que empatices con ella incluso cuando no sabes si fiarte del todo. Esa sensación de encierro y tensión funciona.
Ahora bien, vamos al final. Porque el final es… un corte en seco.
El amante es quien se encarga de todo: mata a la canguro y mata al supuesto padre biológico de la niña, porque cree que esa niña es suya. Y hasta ahí, dentro de la locura, lo entiendes. El problema viene después.
La madre se queda con el niño. Se entera de que su marido está muerto. Se entera de que la canguro está muerta. Hay cadáveres, hay secretos, hay un niño que claramente sabe más de lo que debería… y de repente el libro se acaba.
Y tú te quedas pensando: y ahora qué? Qué pasa después de todo esto? El niño va a hablar? Va a soltar la lengua en algún momento? Qué consecuencias tiene todo lo que ha pasado? Qué ocurre con ella después de descubrir la muerte de su marido y todo lo demás?
No lo sabemos. El libro no te lo cuenta. Simplemente termina. Y esa sensación final no es de impacto, es de vacío. Como si te faltaran capítulos. Como si te hubieran cortado la historia cuando todavía quedaba lo más importante: el después.
Tengo otro libro del autor en mi want to read y probablemente le dé una segunda oportunidad, pero este final me dejó fría y con demasiadas preguntas sin respuesta.
⭐️⭐️⭐️ (pero con un enfado importante porque justo cuando llegaba a lo importante va y se termina)
Siempre pensamos "¿a qué persona estoy metiendo en mi casa?" pero, y si pensamos "¿en qué casa se están metiendo?"
Paula ha dejado toda su vida por criar a sus hijos. Vive prácticamente recluida en su casa, teniendo sumo cuidado de que nadie los vea. Todo por seguridad, claro.
Pero ¿a qué le tienes tanto miedo, Paula? ¿Qué has hecho? Menos mal que has entrado en razón, querida, y vas a contratar una canguro para poder trabajar en ese nuevo proyecto que te viene genial. Que bien ha salido todo, ni que te hubiese caído del cielo, ¿verdad?
Esta novela tiene muchos de los elementos que me encantan de un thriller. Cuando digo que NADA ni NADIE es lo que parece, va completamente en serio. No hay una forma de que puedas adivinar la trama solo con la sinopsis o con la historia hasta casi el final.
Mantiene la tensión todo el libro. No es frenético, es "malrollero", sabes que están pasando cosas muy raras pero ¿te lo estás imaginando y no es para tanto? Juega con tu mente, y por supuesto el plot no lo vi venir.
El autor maneja tan bien las tramas y sus personajes que desconfías de todos y no sabes por dónde va a salir cada uno. El ritmo no decae, te mantiene pensando todo el rato, y vas pasando capítulo a capítulo sin darte cuenta.
En mi opinión todo está perfectamente hilado, sin agujeros de trama ni fundidos a negro. Cada momento en el que crees que puedes pillar un despiste sale algo que te hace decir "aahhh, claro".
La canguro empieza muy fuerte. Desde las primeras páginas crea una atmósfera incómoda, de esas que te hacen leer con cierta tensión en el cuerpo. Hay algo que no encaja, una sensación constante de peligro, y Pablo Rivero juega muy bien con esa idea de que no puedes fiarte de nadie, ni siquiera de lo que parece más inocente.
Durante buena parte del libro la historia engancha muchísimo. El ritmo es alto, la inquietud no desaparece y la trama tiene ese punto adictivo que invita a seguir leyendo sin parar. Es fácil entender por qué resulta tan absorbente al principio y por qué consigue atrapar al lector con tanta eficacia.
El problema llega cuando la narración empieza a insistir demasiado en los distintos puntos de vista. Volver una y otra vez sobre los mismos hechos, con cambios mínimos, acaba restándole fuerza a lo que antes funcionaba tan bien. Lo que al inicio generaba tensión, más adelante se vuelve algo repetitivo y hace que la lectura pierda parte de su impacto.
Aun así, el libro tiene un gran mérito: sabe entretener. Mantiene el interés, tiene momentos muy logrados y demuestra que el autor sabe construir escenas que generan inquietud. No ha sido una lectura perfecta para mí, pero sí una novela que se disfruta, sobre todo en su primera mitad, y que confirma que Pablo Rivero tiene muy buenas ideas.
Una historia más con el sello del autor. Me encantan sus novelas y como las desarrolla, literalmente no puedes parar de leer. Capítulos cortos y como ya nos tiene acostumbrados, un final que te deja en shock y del que necesitas recuperarte. En esta ocasión, alguno de los capítulos se me ha hecho un poco más repetitivo, pero se perdona rápido por como maneja y construye la trama de esa manera tan intrigante. Una vez más, nos muestra de lo que somos capaces las personas, y no hay mejor thriller que la vida misma.
Mira que disfrute de las locuras de El rebaño y las vueltas de hoja, pero este libro te deja, la mitad del libro esperando algo, y la segunda parte esperas que esa cosa que esperabas no fuese tan directo y sencillo y te lo deja como... venga curratelo un poco más. Mira que me parece simple Los libros de La asistenta, pero con esos al menos te entretienes de lo rebuscado que ves el giro. Aquí ni giros, las de Antena 3 me parecen mejor elaboradas.