Reseña :
Es una novela breve (128 pag) en la que se propone un ejercicio narrativo tan arriesgado como poético. A través de tres historias situadas en tiempos y espacios distintos una pareja primitiva en una caverna, un cirujano del siglo XVII obsesionado con el cuerpo humano y un cosmonauta a la deriva en el espacio. La autora construye una reflexión profunda sobre el cuerpo, la memoria y la supervivencia.
A primera vista, los tres relatos parecen independientes, pero a medida que avanzan se entrelazan simbólicamente en una misma pregunta: ¿Qué significa habitar un cuerpo? En el pasado remoto, la pareja primitiva encarna lo esencial de la vida, el impulso vital desnudo. En la Edad Moderna, el cirujano representa la curiosidad científica que disecciona y analiza, buscando comprender lo que el cuerpo guarda y lo que lo hace humano. En el futuro, el cosmonauta flota en el vacío, enfrentado a la vastedad del espacio y a la soledad del cuerpo fuera de la Tierra, un cuerpo que sobrevive y se desdibuja al mismo tiempo.
La novela se mueve por sensaciones.
Los temas centrales giran en torno al cuerpo y sus límites ,lo que sentimos, lo que guardamos, lo que sobrevive, la memoria que atraviesa épocas y la tensión entre lo humano y lo inhumano. Tarazona también pone en duda los límites del lenguaje: su narración parece preguntarse si las palabras son capaces de contener la complejidad de lo corporal y lo existencial.
Entre los mayores aciertos del libro se encuentran su brevedad e intensidad, la originalidad con la que entrelaza tres escenarios tan dispares.
Es una obra sobre el pulso vital, sobre el misterio de estar vivos, sobre la persistencia del cuerpo como espacio habitado por la memoria y la conciencia. Una lectura breve, densa y luminosa que invita a reflexionar más allá de la página.
Gracias @edalmadiaes por la colaboración