Este libro es un viaje en coche que suena en voz alta mientras en la radio suena the man who sold the world. Leerlo es ir de copiloto y entender que a veces conduce un niño que aún no sabe nombrar el peligro, otras un padre, un vecino y hasta un coyote y va cambiando y a veces el coche es un coche y otras un barco y otras solo arena, pero no importa lo que sea ni quien conduzca porque esto es un viaje y nirvana sigue sonando de fondo y quien sujeta el volante es siempre el desamparo.
Los personajes de este libro son tan increíbles. Un libro de relatos lleno de compromiso y visibilidad. Tanto los personajes animales a los que humaniza como los personajes humanos marginales son tan potentes. Me ha encantado cada relato y la conexión, la línea que los une, el discurso migratorio. Ha sido muy chulo leerlo.