Un retrato preciso y mordaz del mundo editorial desde dentro, por alguien dedicado toda la vida a sentenciar manuscritos.
El arte de rechazar manuscritos nunca es deja una herida en el ego de quienes escriben. En España, por cada uno de los noventa mil libros que se publican al año, se descartan quince veces más propuestas. ¿El responsable de todo esto? El editor. En este breve ensayo, Constantino Bértolo reflexiona con lucidez e ironía sobre las luces y sombras de un oficio que convierte en libro la promesa de un texto y acompaña con dedicación la creación literaria.
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La colección Endebate es el hogar de aquellos textos breves que presentan una opinión, defienden una actitud o cuentan una historia, pero son más un aperitivo que un banquete, estimulan la conversación más que saciarla e inician un festín (que no clausuran). Como los mejores bocados, entran por los ojos y dejan un largo poso en el paladar.
«Los editores no son ni tienen por qué ser especialistas en teoría literaria.Lo que sí necesitan saber es qué se entiende por literatura en cada momento, conocer qué tendencias literarias actúan en el campo literario en el que se mueven y en cuáles de esas tendencias, gustos o preferencias se mueve su público. Porque, siendo la literatura una con-vención, algo que cobra existencia en tanto que se crea en ello, cada época construye su propio horizonte literario, elabora su propia interpretación de la literatura con sus respectivos valores de uso y de cambio».
-Pág. 75 de ‘El arte de rechazar manuscritos’ de Constantino Bértolo.
Lectura amena en el que, a partir de algunas anécdotas, datos y citas, Bértolo, figura clave en el mundo de la edición en español, reflexiona sobre los mitos que rodean el mundo de la edición, los egos de escritores y editores, la lectura de textos y la aceptación o rechazo de manuscritos y, sobre todo, por qué este ejercicio no ha perdido un ápice de vigencia e importancia.
Un buen recordatorio de que es nuestro deber no alimentar el estómago hambriento de este negocio pusilánime (y usurero y miserable y precioso y terrorífico, y no se me acabarían los adjetivos para definirlo)
“Por decirlo más abruptamente: lo que hace diferente la lectura del editor es la calculadora que se mueve en su cabeza mientras lee.”
empiezo diciendo que la segunda mitad me ha resultado bastante más interesante que la primera. mientras leía las primeras páginas, me ha dado la sensación de estar leyendo lo mismo pero con diferentes palabras una y otra vez; las bromas, algo graciosas la primera vez y muy pesadas tras repetirse dos e incluso tres veces (editor rico y catalán x4). varias reflexiones me han parecido medianamente interesantes y me ha gustado la forma en las que C.B. las ha escrito: directo y sin tapujos. dicho esto, creo que “el arte de rechazar manuscritos” se trata precisamente de eso, de las reflexiones de alguien que ha formado parte del mundo editorial muchas veces y comparte su experiencia, y quizás yo me esperaba otra cosa, pero vamos, no lo he terminado pensando: “wow, cuánto he aprendido.”
Un librito curioso que se lee en un suspiro, pero no aporta demasiado a cualquiera que conozca un poco el sector editorial. En cualquier caso, está bien que lo lean sobre todo escritores que están moviendo sus obras y no entienden el por qué de los rechazos o los silencios editoriales.
"Un manuscrito no es un libro. Y quizá lo mejor sea empezar aclarando que los escritores no escriben libros, sino textos, y que los que hacen los libros son los editores, por más que el lenguaje cotidiano [...] les conceda a aquellos esa facultad".
Un breve ensayo sobre el rechazo editorial. Es una colección de reflexiones de la mano de alguien que conoce bien esto de rechazar manuscritos, ya que el autor ha sido director literario de la editorial Debate y de Caballo de Troya. Ha sido escrito en un momento en el que creo que es especialmente necesario, ya que, como él dice, vivimos una época donde hay una masificación de la escritura.
Algunos puntos me han parecido especialmente reseñables:
"El precio no jerarquiza el valor literario. Entonces, ¿dónde se produce la jerarquía? ¿Cómo entendemos que un libro tiene más valor literario que otro? Ese es el problema".
"El editor convierte físicamente el texto en libro, pero es el público quien decide finalmente si ese texto existe como literatura o no".
"En mi opinión en la lectura del editor se entrecruzan y funden tres lecturas: la lectura como lector común, la lectura como crítico y la lectura como editor". [...] Es la lectura económica, la presencia a lo largo de toda la lectura de una inevitable máquina de calcular rentabilidad, la que hace diferente la lectura del editor de la de un simple lector o crítico".
"Hoy no se buscan solo textos, sino perfiles, autores con intrahistoria, presencia pública o valor mediático".
"Antes, al seleccionar un manuscrito, se pensaba en el futuro del escritor. Hoy eso casi ha desaparecido"..
Por alguna razón, a pesar de haber reflexiones que me han hecho pensar, en general me ha dejado bastante neutra. Hay ideas que no he entendido bien a dónde quería ir a parar, si estaba criticando o defendiendo. Otras donde dudaba si estaba tratando de ser gracioso o qué tono estaba tomando. Y también alguna idea que me ha parecido algo anticuada.
Bien, un libro interesante, siempre es agradable leer sobre escritura, pero no he terminado de entrar en él.
"Un manuscrito no es un libro. Y quizá lo mejor sea empezar aclarando que los escritores no escriben libros, sino textos, y que los que hacen los libros son los editores." (pág. 24)
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"El suyo es un relato negro que no desmerece en nada los que se suelen leer en la revista Panorama. No despreciamos en absoluto ese género, porque es lo único que se puede leer con una cierta atención en la sala de espera del dentista, pero la verdadera literatura empieza cuando los personajes vivos intrigan más que un misterioso cadáver. Cordiales saludos." (págs. 74-75, de una cita de Wislawa Szymborska)
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"[Cita de Carlos Liscano] Hacerse escritor es inventar a otro, al que se va a dedicar a escribir. (...) El mayor esfuerzo no fue, creo yo que no es, el dedicado a escribir, sino el imaginarse a uno mismo como escritor." (pág. 87, de una cita de El escritor y el Otro (2007), de Carlos Liscano)
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"[En contraposición al "descarte"] No estoy cuestionando el rechazo como mecanismo legítimo de respuesta de una editorial frente a la avalancha de textos que recibe. Lo que estoy tratando de argumentar es que el rechazo esconde una naturaleza literaria que debería tener una dimensión pública (...)." (pág. 108)
“Lo mejor quizá sea empezar aclarando que los escritores no escriben libros, sino textos, y que los que hacen los libros son los editores”.
Pues eso voy a decir a partir de ahora cuando me pregunten qué hace un editor.
Un ensayo súper original, muy bien escrito, inteligente y muy divertido. Me he reído bastante leyéndolo. Hay reflexiones ácidas, cínicas y muy acertadas sobre el oficio editorial.
Me considero una letraherida más. Y me lamento por no ser catalana y rica.
Y me ha encantado que hable tropecientas veces de Bourdieu. Yo no sé mirar la cultura sin tenerlo SIEMPRE presente y parece que Constantino tampoco, amén!
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Habiéndome leído varios libros de Constantino Bértolo, incluido alguno anterior sobre la tarea del editor y el porqué de la edición, me atrevo a decir que el editor Bértolo le habría pedido al autor Bértolo que le diera una vuelta. Sobre todo porque da la sensación de que ya hacia el final, y tras una primera parte excesivamente introductoria, va descubriendo qué es lo que quería contar. Reproduciendo el interés por los interiores editoriales: no sería raro, ya que al tratarse de un libro de encargo puede que haya cierta distancia entre lo que propone el editor y lo que interesa al autor. Sea como sea, esto a veces pasa, y cuando pasa solo hay una solución: empezar de nuevo.
«Por cada texto aceptado, al menos se rechazan quince. O lo que es lo mismo: para una editorial que publique una media de veinte títulos anuales, el rechazo vendría a suponer al menos un mínimo de trescientos [manuscritos] recibidos. Y digo al menos porque, por mis años de experiencia como editor, esa cifra se quedaría muy corta. He aquí, sin duda, en esta desproporción evangélica, el fundamento de la controvertida relación entre escritores y editores». — Constantino Bértolo, El arte de rechazar manuscritos.
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Constantino Bértolo es un peso pesado del mundillo editorial e intelectual, ha sido el editor de firmas de renombre y profesor de importantes másteres y escuelas de letras del país. No es un cualquiera, sabe bien de lo que habla. En este brevísimo ensayo el autor nos ofrece una mirada muy boomer y certera sobre la industria editorial de las últimas décadas. Aquí hay poco romanticismo y muchas verdades del barquero. Una visión con la que podemos estar más o menos de acuerdo, pero que es necesario conocer, sobre todo para quienes trabajamos en este sector o quienes aspiran a trabajar en él porque (como decía Lucía Lijtmaer en uno de sus Deforme Semanal Ideal Total) nuestros jefes hoy en día siguen siendo los boomers. Nos guste o no, es esta mentalidad todavía la que ostenta el poder y sobre todo la autoridad en ese arte de definir qué merece la pena que se convierta en Literatura y qué no. Aquí el autor nos regala entradas de primera fila para observar su «cerebro de editor» con muy pocos filtros, algo que a muchos puede ayudarles a entender cómo funciona de verdad este paso por la «aduana» de la publicación tradicional. De momento, claro, porque, como bien apunta el autor en el propio libro, las tornas parece que están cambiando.
Para o #retolibroscontos deste mes, tiñamos que elixir un libro sobre a lectura, e escollín este, que se cadra non é o máis convencional para o tema, pero que, dalgún xeito, tamén vai de ler; ou de non ler, e de como funciona esa “arte” de rexeitar os manuscritos que chegan ás editoriais.
Un libro doado de ler, no que o autor ofrécenos unha perspectiva adentrada e afiada. Para quen non coñecemos este mundo, estas 118 páxinas ábrennos as contras e déixannos ver, aínda que sexa un pouco, a paisaxe editorial.
“A literatura é un acto que leva consigo violencia.”
Este librito nos adentra en el mundo editorial, con sentido del humor, ironía y sin pelos en la lengua, Constantino, nos muestra la parte menos bonita del sector quitando el velo que idealiza la profesión.
Si te interesa conocer los entresijos, una parte del mundo editorial que tiene que ver con los egos de los autores y el trabajo de rechazar manuscritos, te recomiendo que te zambullas una tarde en la lectura de este pequeño ensayo.
Vivimos en una gran burbuja del sector editorial. Ideas como las que trae aquí Constantino Bértolo ayudan a pensar qué cantidad de locuras estamos cometiendo. Gracias,
Una clase en Mundillo Literario 101 bastante encorsetada, con un profesor repetitivo y aburrido que de vez en cuando trata de hacerse el gracioso. Y no lo es.