Ocurrió en octubre. Lo que los chilenos teníamos por sólido, sagrado e inviolable fue resquebrajado, profanado y violentado. Cientos de miles salieron a las calles protestando en contra de una democracia que algunos creíamos consolidada. Vino la violencia, vidas fueron tronchadas, rostros mutilados, cuerpos quemados, iglesias profanadas, museos saqueados, bienes públicos incendiados y el esfuerzo de miles y miles de vecinos y pequeños comerciantes lanzado a la hoguera de la indignación. Me tocó vivir estos hechos en primera persona, como director ejecutivo del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), institución creada bajo el mandato, ahora ilusión, del "Nunca más". Sin embargo, a contrapelo de la solemnidad de ese deseo, se produjeron en ese octubre de 2019 y en los meses que vinieron las más graves violaciones a los derechos humanos y los más execrables actos de violencia desde el retorno a la democracia. Salieron a la luz grietas apenas escondidas que estaban allí debilitando, desde hacía años, los muros de nuestra república. ¿Qué pasó? ¿Por qué ocurrió? ¿Qué podemos hacer para que no vuelva a tener lugar? De esto trata este libro, que es mi crónica, día a día, del estallido y de mi paso por el INDH.
Sergio Micco entrega un testimonio muy valioso, complementado con muchas fuentes externas. Creo que es muy importante que muchas personas puedan acceder a la verdadera clase de democracia y amor a Chile, que entrega el profesor Sergio Micco en su libro. El libro termina en el 40%, luego se detallan fuentes y luego algunos extras muy significativos.
Ocurrió en octubre: Diario del estallido y mi paso por el INDH es el testimonio de Sergio Micco sobre uno de los periodos más convulsos de la historia reciente de Chile. El autor narra en primera persona su gestión al frente del Instituto Nacional de Derechos Humanos durante el estallido social y los años posteriores, combinando memoria personal, reflexión institucional y defensa pública de sus decisiones.
El valor del libro radica en su condición de fuente directa. Micco ofrece una mirada desde el interior de una institución sometida a presiones políticas y mediáticas, y retrata la dificultad de mantener autonomía en un contexto de polarización. Su relato da cuenta de la soledad del cargo y de las tensiones entre legalidad, legitimidad y opinión pública.
No obstante, la obra oscila entre la crónica y la justificación. La primera parte, más descriptiva, aporta un registro útil para la historia política del periodo; la segunda, marcada por el tono defensivo, resta fuerza narrativa. La escritura, sobria y ordenada, carece de la distancia analítica que podría haber transformado el testimonio en un verdadero ensayo sobre derechos humanos y crisis democrática.
Pese a su parcialidad, el libro cumple una función documental relevante: muestra cómo el estallido no solo desbordó al Estado, sino también a sus guardianes institucionales: el gobierno de Piñera, el Congreso y el poder judicial.
En un país sedado, que trata de olvidar los acontecimientos de Octubre, este libro es un gran aporte. Obliga a retomar una pregunta superficialmente absuelto. Y lo hace desde el punto de vista de un dirigente que estuvo en la boca del lobo. También ocurrió en Octubre no deja a nadie conforme y por eso tiene un valor especial. Un mensaje de angustia y romántica esperanza sobre el devenir de nuestra República.
Quedará como uno de los documentos históricos relevantes sobre el estallido social. La disciplina de Micco para describir día a día era una tarea colosal pero necesaria. Quizás no es para leerlo todo de corrido, sino para visitarlo de a poco o como libro de consulta. La introducción y el capítulo final debiese ser lectura de reflexión para todos los chilenos
Este libro es algo distinto de una crónica periodística habitual: es el testimonio íntimo de alguien que estuvo en el centro mismo de la crisis, como director del Instituto Nacional de Derechos Humanos entre 2019 y 2022. Micco reconstruye lo que significó estar en el INDH mientras el país se incendiaba: las decisiones de denunciar violaciones, las presiones políticas, las limitaciones institucionales y el peso moral de decidir cómo actuar.
Lo más valioso es que no se queda solo en la crónica de violencia (quemados, detenciones, saqueos), sino que conecta esos episodios con su opinión de las grietas más estructurales del sistema chileno: la desconfianza en las instituciones, la desigualdad y la sensación de que las reglas del juego no eran las mismas para todos. En su tono reflexivo, Micco evita simplificar culpables absolutos, pero tampoco se queda en la neutralidad: se nota el dolor, la frustración y la incomprensión que siente.
Creo que “Ocurrió en octubre” no es solo un recuerdo de la crisis: es un intento serio de plantear una visión desde los hechos buscando que el país asuma su responsabilidad y aprenda, sin caer en el victimismo ni en la autojustificación. Es un libro que con seguridad no será comprendido por muchos y será criticado por “moros y cristianos”, pero que tiene el mérito del relato honesto y personal del autor, respecto a los hechos y a los dilemas que debió enfrentar.