Elaborando la receta perfecta, aquella sin errores, sin desperdicio alguno, precisando las medidas correctas y exactas, pretendiendo una originalidad escasa y con muchísimas variedades, esas variables, la magia, la paciencia, la pulcritud. Con antelación, se buscan los pasos hacia una receta de descubrimiento, de la verdadera magia, la unión familiar, los lazos familiares, la edad, la vejez, la salud, y sobretodo, capturar ese momento, ese efecto adecuado, moderado. Porqué, no me salió a la exactitud, aquella receta, se inclinaba a preguntarse, Anna Kadabra, nada más lanzó su veredicto, fue humo rostizado...