Un arrojado debut literario sobre la escena gay del Chile de los años setenta.
"Una serpiente deambula por las calles de Santiago", dice al comienzo de esta novela que hace del desborde y el callejeo su espíritu, su búsqueda permanente. Baltazar, el protagonista, es un joven y atractivo prostituto chileno que recorre las plazas y bares de a fines de la década del sesenta y comienzos de los setenta, buscando clientes. Y no le faltan. Dos de ellos, jóvenes como él, pertenecen a sectores sociales y políticos enfrentados, pero coinciden en este deseo que los quema y los hace acercarse al mundo de Baltazar, que es el de la noche, los cines triple equis, las fiestas interminables y los cabarets donde se juntan personajes de todo tipo, de clases altas y bajas, viejos y muchachos, políticos y escritores.
Pero el convulso presente político del país permea las relaciones, las conversaciones y los planes, arrojando una sombra espesa y dolorosa sobre el porvenir. Todo este ambiente extremo lo presenta el autor, Alfredo Andonie, en esta su primera y osada novela, a través de una escritura que no es ajena a esos impulsos sensuales de los personajes, una escritura serpenteante, erótica, que apoyada en una estructura sólida ofrece el fresco de un tiempo alucinante, embriagador.
"Asistimos al nacimiento de un virtuoso barroco, que podría insertarse en la mejor literatura queer cubana del siglo XX, encarnada aquí en la crueldad gris de la sensibilidad chilena".
Rita Indiana
"Serpiente se cuela en las hendiduras de un Santiago vagabundo, ardiente y combativo, creando con lengua nueva un mundo lleno de placer y agonía. Un debut literario electrizante".
Pablo Simonetti
"Esta extraordinaria novela de Alfredo Andonie es la historia social y política de la homosexualidad en América Latina. Y viene a llenar el vacío dejado por Pedro Lemebel, Reinaldo Arenas o Luis Zapata".
Pero qué es esta barbaridad de libro? Me atrevería a exponer al autor como uno de los nuevos maestros literarios de la literatura queer hispanohablante.
Las escenas sexuales me dejaron sin palabras, el manejo único y detallado del lenguaje me acercaron a la historia de Chile, la desenvoltura con la cual el autor se extiende demuestra su dominio de la narrativa, teniendo en cuenta que es su primer novela.
Me quedo corto con las palabras para explicar lo bien que me la pasé leyéndolo.
Serpiente es un libro que avanza en silencio, pero que no permite ser indiferente. Cada página es piel que se desprende, memoria que duele, una verdad que incomoda porque se reconoce.
Serpiente es una invitación incómoda y necesaria: a aceptar la sombra, a escuchar el siseo interno, a comprender que a veces lo más peligroso no está afuera, sino muy dentro.
Transite Santiago de Chile como nunca antes, entendí también las múltiples sensaciones que recorrieron mi columna vertebral cuando entré por primera vez al GAM. Sé de historia, he visto el rostro fracturado por la dictadura militar, pero nunca había habitado la misma con tanto trayecto y coraje.
Serpiente me resultó tedioso. El léxico es demasiado rebuscado y la historia se vuelve reiterativa, sobre todo en las relaciones de Baltazar- Pedro, Baltazar- Carlos. Con muchas menos páginas —unas 200— habría contado lo mismo de forma más efectiva.
Serpiente es un libro interesante, toca un tema muy recurrente, como es la dictadura, pero desde una mirada diferente, lo cual resulta novedoso, sin embargo, la forma en la que está escrito resulta un poco redundante