Cuando Fátima anunció este libro supe que tenía que leerlo, más que nada porque tiene todos los clichés que a mi me suelen gustar. Y si eso se acompaña de la forma tan preciosa y mágica que tiene la autora de narrar mejor aún. Y es que en este libro no solo conoceremos la historia de Nauzet y Airam, sino que también sabremos más sobre las Canarias, porque conoceremos el folclore de estas islas, y nos transportaremos a cada una de las localizaciones solo leyendo un libro.
Este libro nos narra la historia de Nau e Iram a lo largo de su infancia tardía hasta llegar a la juventud, pasando por la siempre complicada adolescencia.
Ellos son dos jóvenes canarios que de chicos prometieron encontrarse siempre durante la romería de las fiestas de su pueblo.
Nau es un joven algo introvertido por culpa de vivir en una familia desestructurada. Pero conocer a la familia de Iram será un soplo de aire en su vida, ya que empezará a pasar más tiempo en esa casa que en la suya propia, lo que le llevará a convertirse en uno más de la familia.
Por el contrario, Iram regresa al pueblo desde la ciudad cuando sus padres vuelvan allí para cuidar a su abuela. Él es un chico extrovertido y muy echado para delante al que el pueblo se le queda pequeño, por lo que según vaya creciendo, sus ansias de volar se multiplicaran. Aún así, estar junto a su mejor amigo Nau siempre será su prioridad.
A lo largo de los años, veremos como su amistad se reforzará a través de las vivencias que tendrán, lo que nos hace sentir su amistad como verdadera e inquebrantable.
Los sentimientos que empezarán a tener, junto a los miedos y a la distancia harán que se erosione un poco su amistad. Pero lo que ha unido el destino, unido ha de quedar.
Y es que este libro es un slow burn de manual, todo se toma su tiempo, y en este caso son años los que se necesitan para resolver ese rompecabezas que parece más complicado de lo que en realidad es.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención es el hecho de que la acción solo se narra durante la semana de la romería del pueblo, dejando el resto a la imaginación del lector.
Y esta es la cosa que menos me ha gustado de la novela, ya que siento que me faltan escenas e información. Entiendo la decisión de hacerlo así, pero se siente raro cuando hay una escena interesante y la acción pasa al año siguiente, sin volver a mencionar ese episodio aún viviendo ambos en el mismo sitio. No digo que sea malo en absoluto, todos tenemos nuestros gustos, pero cuando terminé el libro me quedé con ganas de más, ya que sentí que había partes de este que me había saltado. Pienso que quedan escenas entre ellos que no se terminan de resolver del todo.
Ahora bien, el resto del libro es una absoluta maravilla, de principio a fin. El tema de las leyendas y folclore guanche me ha maravillado y me ha tenido enganchadísimo, y poder conocer estas historias durante las narraciones que hace Sofía, la abuela de Iram, a los niños cuando son pequeños es una verdadera genialidad. Y es que Sofía y Gara, la hermana pequeña de Iram, son dos personajes muy presentes en la novela que nos darán muchos momentos icónicos a lo largo de la misma.
Para terminar, recalcar que he disfrutado mucho del libro y me ha tenido enganchado de principio a fin con ganas de conocer lo que sucedía. La forma de narrar de Fati es hermosa, con multitud de metáforas, frases y descripciones preciosas que invitan a seguir leyendo para conocer más sobre las Canarias, y sobre estos chicos tan maravillosos que he tenido el gusto de conocer.
En definitiva, si os gustan las novelas que se toman su tiempo, donde la relación avanza despacio y con una narración hermosa. No lo dudes ni un segundo y hazte con él.
NOTA: 8 / 10