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La destrucción planificada de la infancia: Por qué los niños ya no son como antes y qué intereses se esconden tras esta realidad

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Los años 70, 80 y 90 del siglo XX pueden considerarse como la «edad dorada» de la infancia en España. Pero desde 2000 y, sobre todo, a partir de 2010, tuvo lugar un cambio radical y la niñez se convirtió en un periodo totalmente diferente a lo que era en décadas anteriores. Este libro es el resultado de una amplia investigación que el autor comenzó hace casi diez años, entrevistándose con cientos de especialistas, para mostrar qué intereses industriales, corporativos, políticos y publicitarios están detrás de los cambios culturales, educativos y sociales que han destruido y están destruyendo a generaciones de niños. Pero al mismo tiempo ofrece soluciones, apostando por una «paternidad rebelde», contraria a lo que proyectan los grandes centros de poder occidentales.

236 pages, Paperback

Published October 16, 2025

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Displaying 1 - 4 of 4 reviews
Profile Image for parchess16.
5 reviews
April 11, 2026
Se van a colar por cada resquicio que encuentren. Te intentarán convencer de que la felicidad es algo que puede destaparse simplemente desenroscando un tapón. Te sumirán en una marejada de mierda material que terminará por convencerte de que siempre necesitas algo más. Te harán creer que no necesitas expresarte porque tus zapatillas ya lo hacen por ti. Te centrifugarán dentro de una realidad hiperacelerada en la que solo serás una partícula en la enorme constelación de un plan de marketing. Te harán confundir el bienestar con un bucle ilimitado de vaciedades, con el scroll infinito de un mundo que deja atrás tu nuevo deseo apenas lo has alcanzado. Llenarán las pantallas de los televisores, las de los ordenadores, las de las marquesinas y por supuesto, las de los móviles, con unos valores que se volverán casi imperceptibles de tan obvios. Normalizarán la decadencia, la mala educación, la rebeldía de atrezzo sin objeto ni fundamento y, por supuesto, el consumo estúpido, impulsivo e irreflexivo. En resumidas cuentas, normalizarán ser gilipollas.

Para cuando te toque educar a un chaval, apenas percibirás que no es normal tener que sentirse culpable por ponerle a tu hijo unos límites cuya existencia parece no interesar a nadie. Sumido en esa cama de algodón de azúcar, terminarás por olvidar que solo la resolución de las adversidades hace que el aprendizaje sedimente. Completamente envuelto en esa nube de facilidades, acabarás creyendo que es incluso cruel pretender que tu hijo tenga que enfrentarse al mundo para convertirse en una persona autónoma y plena. Y, sin casi darte cuenta, terminarás siendo ese imbécil que enarbola esos argumentos tan clásicos y peregrinos como que es que todos tienen no sé qué, hacen no sé cuántos y se comportan no sé cómo, que el tuyo sí, que el tuyo no, que pobrecito, que solo es otra pobre víctima más de su época.

Y todo empezará sin que apenas te des cuenta. Cualquier día llegarás cansado del curro y le pondrás a la Peppa Pig en la tablet para que no te dé la monserga. En poco tiempo, se la dejarás usar también para que no moleste cuando hay visita en casa, como premio por haber ordenado el cuarto y para que no maree en lo que dura el trayecto del viaje al pueblo. Cuando te quieras dar cuenta habrá pasado más tiempo a solas con los publicistas que diseñaron el mundo de promesas brillantes, luz filtrada y perfección en el que ha crecido que contigo. Cuando quieras reaccionar solo te quedará tiempo para comprobar las disonancias cognitivas que le ha generado haber pasado las horas envuelto en la cálida manta entretejida por una fórmula matemática que ha ido recogiendo cada dato relevante de cada estadio del proceso de formación de su personalidad. Cuando quieras acordarte, habrá agencias de publicidad del otro lado del océano que sabrán a la perfección quién es tu hijo, pero para ti será casi un desconocido. Y cuando tengas en casa metido a un tontolaba que dice que ve Zona Gemelos para echarse las risas te preguntarás qué ha podido pasar. Y la respuesta estará repartida por tantos lugares que serás incapaz de ver el bosque por culpa de tanto árbol.

Cuando empieces a buscar un remedio, ellos ya le habrán mostrado hasta la saciedad unos modelos aspiracionales inalcanzables, habrán inundado todo con ideología de consumo, desde la comida hasta la sexualidad, pasando por la telebasura, los programas que imprimen individualismo y competitividad y las canciones que hablan de lo bien que le quedan a esa sori sus naiquis nuevas. Ya tú sabes. Y, como es obvio, habrán generado en él un inventario inabarcable de necesidades que antes no tenía. También habrán sobreestimulado su cerebro hasta un punto tal que ya ni siquiera será capaz de quitarse de encima esa sensación de vacío que nunca termina de llenarse, esa terrible sospecha de que siempre falta algo. En definitiva, construirán su mente, compondrán su imaginario, moldearán sus valores y orientarán toda su identidad hasta conseguir que termine implementando la lógica de mercado hasta en su propio cuerpo.

En un momento dado, la tortilla se dará la vuelta y el chaval, ya convertido en un consumidor de nulo criterio y pleno derecho, se volverá producto, expositor y escaparate. Será entonces cuando el proceso se haya completado solamente para volver a empezar: cuando hayan conseguido que todos confundamos colgar en el balcón una rojigualda con el logo de DYC con salvar a la patria; cuando creamos que ponerse unos pantalones de Ternua equivale a subir a un pico; y cuando nos hayan inyectado la dosis de actitud suficiente como para que creamos que comprar una Northface es tener calle. Da igual hacia dónde mires, lo importante es que compres, ya lo decía Rick Sánchez. La perversión del capitalismo es tan maquiavélica que es mejor no pararse a pensar en ello.

Cuando esa interminable lista de deseos por cumplir colisione frontalmente con una capacidad de frustración mermada por las horas de dopamina fácil, terminarás comprendiendo que has criado a un esclavo en una jaula, a una persona que sabe más eslóganes publicitarios que refranes, a un ente que flota en una red que le impide ver una peli del tirón sin tener que parar a mirar compulsivamente las notificaciones del 2x1 del Just Eat. Y es que, como dijo Chomsky, es más sencillo crear consumidores que someter esclavos. En fin, tampoco es cuestión de ponerse tremendistas, pero quizás en el 2026 y a la vista de tantas evidencias ya va siendo hora de que nos paremos a pensar un poquito en quién está jugando a qué con nuestro sistema límbico. Un poquito de por favor, que estamos a medio clic de que nos vendan que los bebés los trae Glovo y a media paja de que nos convenzan de que la pornografía simplemente es el ASMR del sexo.

Y no, no es que los niños de hoy en día estén peor educados, es que los está educando un sistema de valores al que lo que menos le interesa es su formación y su capacidad crítica. Tan sencillo y tan complejo como eso.
Profile Image for Toni.
51 reviews1 follower
December 6, 2025
👶😶‍🌫️📺📱💰

¿Está desapareciendo la infancia?

El libro se divide en cuatro partes:
I. Los síntomas
II. Las causas
III. Las consecuencias
IV. El remedio

No acostumbro a leer libros sobre marketing y comercio, y quizá por eso me ha resultado interesante, ya que en la segunda parte el autor hace un análisis del desarrollo de la industria y el comercio y cómo ha evolucionado hasta nuestros días. Me ha parecido muy bien estructurado, sencillo de entender y con muchos ejemplos, que siempre ayudan.

Luego viene una parte muy interesante, donde se exponen las consecuencias del modelo de consumo en el que ha derivado todo lo explicado en la parte anterior. Se centra, sobre todo, en las consecuencias para la infancia, pero se pueden extrapolar a toda la socieda.

La tesis principal del libro es que la necesidad del comercio de crear consumidores ha derivado en recortar la infancia, hacer los niños sean adultos en miniatura y hacer que tengan las mismas necesidades que los adultos, que empiecen a consumir antes. Para ello, la industria comercial ha provocado, entre otras cosas, una crisis en las figuras de autoridad y una moda que deja atrás lo infantil y que permite a los niños y niñas identificarse con los adultos a edades cada vez más tempranas.

Un tema sobre el que reflexionar.
Profile Image for FH.
60 reviews3 followers
January 8, 2026
El autor ha investigado las causas de la destrucción de la infancia con exhaustividad. Imprescindible para padres y para cualquier interesado en conocer una de los orígenes de la decadencia social en la que nos hemos sumido.
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