Ava necesita reencontrarse con su hermana y, para ello, tomará una decisión que cambiará su vida. Daphne, su hermana, murió, pero ese fue el principio de un viaje de dos hermanas entre el cielo y el infierno. Una guerra entre ángeles y demonios que las llevará a buscar su futuro y puede que a reencontrarse o, si no, a vivir separadas para la eternidad, sin saber cuál será su futuro.
Ava es una niña fuerte y luchadora cuyo único objetivo tras la muerte de su hermana es reencontrarse en el más allá.
Daphne es una niña pequeña que no sabía que tenía encomendada una misión y un gran poder para la estabilidad de los tres mundos.
Lo que más he amado de este libro es la relación de hermanas, esa necesidad de reencontrarse, de que solo pensar en la otra las hace ser más felices y estar más tranquilas. La sensación de paz entre ellas, de ese sentimiento que he sentido y vivido tantas veces cuando las adversidades llegan, donde solo con esa persona es como estar en brazos de tu madre cuando eres bebé.
Yo, que tengo una relación así con mi hermana, creo que es lo que más me ha inquietado y, a la vez, disfrutado por lo que me transmitía.
Además, también hay una relación romántica con un slow burn muy bien creado. Esta relación se construye sobre una confianza que va creciendo poco a poco, pero también sobre detalles como las consecuencias que acarrea esa relación. Es preciosa.
La pluma de la autora ha sido un descubrimiento, una mezcla de primera y tercera persona que te hace disfrutar de los dos puntos de vista de diferente manera, pero sin perderte ningún sentimiento, sensación ni cercanía.
No es un género que haya leído hasta el momento, pero tenía ganas de descubrirlo y ha sido un acierto, aunque no sé si elegiría de nuevo este género 😅. Pero si escribiese un género que disfrutase mucho leyendo, será lectura obligatoria para mí.
Por lo que, si disfrutáis de este género, ¡no dudéis en leerlo!
Desde el infierno hasta el cielo seguiré leyéndote.
La historia nos lleva a una travesía sombría y visceral desde su comienzo: una muerte que, en lugar de cerrar un ciclo, se convierte en un principio. La autora elabora una novela repleta de sufrimiento, luto y contradicciones, donde cada personaje lidia con sus propias sombras y descubre secretos que conmueven el alma. La narrativa está rebosante de sentimiento: no se aparta de las heridas, las pone al descubierto con determinación. Con silencios que pesan más que las palabras, un ritmo equilibrado y con la tensión precisa para mantenernos el suspense. No trata solo de duelo, sino también una meditación sobre lo que perdura, lo que se olvida y lo que ofrece consuelo. Es una obra que invita a reflexionar el dolor que ocultamos.