El deber lo encadena. El amor lo libera.
El trono espera.
La corona pesa.
Pero el corazón de Guisher ya eligió.
🏰 Si creían que esta era la típica historia de príncipes castos y bodas aburridas, Belén Conde dice: “sujétame la copa”. 🍷 Aquí las alianzas no se firman con tinta, si saben a lo que me refiero... 👀
🏰 En este reino, el pobre Guisher tiene unas obligaciones diplomáticas... peculiares. Digamos que para mantener la paz con otros reinos, el heredero tiene que poner todo el cuerpo (literalmente). La política exterior aquí se hace sudando la camiseta entre sábanas, y al heredero no le gusta ni un pelo.
👑 Guisher es un protagonista fascinante. Como heredero, tiene el mundo a sus pies, pero en realidad no posee nada, ni siquiera su propia libertad. Lo que me ha enamorado de él es su vulnerabilidad oculta. Guisher anhela ser visto no por su título, sino por quien es.
⚔️ Kanad no es el típico guardaespaldas estoico, serio y aburrido. ¡Al contrario! Es la alegría personificada. Es el contrapunto perfecto a la rigidez de la corte. Kanad desborda carisma y aporta una frescura increíble a la trama. De hecho, ha sido el responsable de sacarme varias carcajadas a lo largo del libro.
👑 Kralica la prometida. Lejos de ser la tercera en discordia que molesta, entiende la tarea. Se casa con uno, pero ojito a cómo mira al otro... No voy a hacer spoilers, pero digamos que las fronteras entre ellos se difuminan y la “fidelidad” adquiere un significado mucho más... amplio y compartido.
🖋️ Belén escribe con fluidez e ironía, alternando la solemnidad opresiva de la corte con diálogos desternillantes, logrando una narración visual, inmersiva y ligera que engalana, sin restarle picante, una trama intensa.
Me encantó su prosa ☺️
Un Royal Romance que abraza el caos. Es divertido, es picante y tiene ese toque de “mamaracheo” real que nos encanta