Este libro ha sido como ponerme una peli navideña de fondo, de esas que no sorprenden, pero que te hacen sentir bien mientras la lees. Una Navidad en ruinas tiene encanto, calidez y ese aire acogedor tan propio de las historias de Navidad.
Lo que más me ha gustado es el ambiente: el pueblo es casi un personaje más, de esos lugares que lees y piensas “yo aquí pasaría unas Navidades encantada”.
Es una lectura ligera, cercana y muy disfrutable, ideal para estos días en los que apetece algo reconfortante.