Una entrenadora decidida. Una jugadora reservada. Una atracción prohibida que lo cambiará todo.
Brooke Landy lo ha dejado todo —incluida la promesa de una carrera segura en la clínica de sus padres— para seguir su verdadera pasió el deporte. Ahora es la nueva entrenadora del equipo de sóftbol femenino en una prestigiosa universidad de San Diego, donde también dará clases de fisioterapia.
Harper Morris, la lanzadora estrella del equipo, está en su último año de carrera. Es disciplinada, tímida y vive bajo la presión constante de mantener su beca deportiva. Para ella, el sóftbol es una responsabilidad... hasta que Brooke entra al campo.
Desde el primer entrenamiento, la tensión entre ambas es innegable. Una mirada basta para que el mundo se detenga y las normas se desdibujen.
En una universidad donde las reglas son claras, ¿puede la atracción ser más fuerte que las consecuencias?
me ha encantado!! un libro súper ligero y con tropes que me parecen maravillosos. Además de dos protagonistas adorables y con una química increíble desde el principio. mis dieces🤭💜
Brooke es entrenadora de un equipo de softball universitario y Harper es su alumna, pero no solo en el campo, sino también en una materia de la universidad. Entre ellas hay química desde el primer día en que Brooke se presentó como entrenadora frente a todo el equipo.
Además, Harper es víctima de violencia por parte de su padre y es muy triste la forma en que la trata por ser el vivo recuerdo de su madre fallecida.
Durante toda la historia mantienen una relación lésbica en secreto, porque si la universidad se entera, a Harper la expulsan y a Brooke la despiden.
La trama narra su relación, la violencia que recibe por parte de su padre y, básicamente, todo el año universitario hasta que Harper se recibe.
Me gustó que fuera ligero y fácil de leer, pero lo que no me gustó fueron los clichés narrativos. En cada capítulo en el que aparece Jessica se recuerda que era la madre, cuando eso ya lo sabemos y lo mismo con Camila, o quién fuere. Las descripciones de sentimientos me parecieron un tanto exageradas; en un momento llegué a pensar que Brooke tenía un problema en el ojo de tanto que lo “guiña” 😅.
Une romance simple et agréable, dans un univers que j’ai vraiment aimé découvrir : le softball universitaire. La complicité et la tension entre Brooke et Harper fonctionnent bien, et certaines thématiques plus sensibles sont abordées avec justesse, sans jamais prendre toute la place. Petit bémol côté smut : les scènes se ressemblent et semblent souvent zapper la deuxième base - on passe un peu vite au home run. Malgré ça, c’est une lecture fluide, sans prise de tête, avec une dynamique de personnages qui fait le job et un cadre qui change.