Cuando todo parece perdido, sólo el honor podrá mantener viva a Roma
Año 390 a. C. Roma tiembla al borde de la desaparición. Tras una humillante derrota en el río Alía, los galos a las órdenes de Breno irrumpen en la ciudad eterna sembrando el pánico entre sus habitantes. El pueblo huye en desbandada, pero un puñado de nobles decide atrincherarse en el Capitolio para resistir hasta el último aliento.
En medio de este torbellino de fuego y acero, la familia Claudio Marcelo encarna el destino incierto de el abuelo Vibio y sus tres nietos, Manio, Tito y Cayo, afrontan caminos separados por la violencia de la guerra.
Tito, a quien dan por muerto, se oculta en la arrasada ciudad de Veyes, donde soñará con la venganza. Manio será enviado a defender el Capitolio,
mientras que el joven Cayo partirá hacia Ardea en busca del único hombre capaz de salvar la Repú Marco Furio Camilo, el general exiliado.
Los héroes del Capitolio es una novela vibrante sobre la fuerza de los vínculos familiares y el valor que nace en las horas más oscuras.
Un relato épico y conmovedor que nos recuerda que la verdadera grandeza no está en vencer, sino en resistir.
La novela está ambientada en el año 390 A.C. Se centra en la invasión de los galos y en la desesperada situación de los romanos, tratando de evitar la caída de la ciudad. Esta desesperación será uno de los ejes de la novela y veremos cómo se enfrenta a ella cada uno de los personajes. . Los más destacados, desde mi punto de vista, son los miembros de la familia de Claudio Marcelo, unos personajes increíblemente creados, con sus miedos, su deseos de venganza y sus ganas de salir victoriosos. . La ambientación me ha parecido magnífica y esto también hace que sea un libro disfrutable, que se lee con gran fluidez ya que no utiliza un lenguaje enrevesado ni se extiende demasiado en las descripciones. No será lo último que lea de este autor.
Tot es possible si treballes amb la familia i a mes!!! Es mes guay. No hi ha color. No conec gaire la historia de la gran” Roma. I sempre es bo coneixer noves coses! I mes si está escrit en una fácil narració. Gracies nois pel regal
Nos trasladamos al año 390 a. C., uno de los momentos más críticos de la República romana. Tras sufrir una derrota devastadora frente a los galos liderados por Breno en la batalla del río Alia, las legiones romanas quedan aniquiladas y la ciudad eterna queda desprotegida ante el avance enemigo.
Ante esta situación, el miedo y el pánico se apoderan de la población; muchos habitantes huyen dejando a Roma casi desierta. Sin embargo, un grupo de nobles y descendientes de las familias aristocráticas decide no rendirse. Estos pocos valientes se reúnen en el Capitolio, el centro sagrado y símbolo de poder de Roma, y se atrincheran para defender la ciudad, sus dioses, su cultura y su identidad hasta el último aliento.
Lo que más destaco de esta novela han sido los personajes ya que Vibio simboliza la historia y los valores tradicionales que deben protegerse, Manio representa la pasión y la acción directa, Tito trae la reflexión y el enfoque táctico incluso en la adversidad y Cayo muestra la humanidad, el miedo y la transformación personal ante circunstancias extremas.
Esa mezcla de caracteres permite que la historia no sea solo una serie de batallas, sino también un recorrido profundo por las emociones, estrategias y dilemas humanos que surgen cuando todo tu mundo se va desmoronando.
En conclusión, Al terminar Los héroes del Capitolio, la sensación que queda no es la de una gran victoria militar, sino la de haber presenciado el momento en que Roma demuestra de qué está hecha realmente. La ciudad cae, arde y es humillada, pero su espíritu no desaparece. En medio del caos, el miedo y la destrucción, un pequeño grupo de personas decide no rendirse, y ese gesto —más que cualquier batalla— es lo que da sentido a la historia. En el fondo, no es una historia sobre la caída de Roma, sino sobre por qué Roma logró levantarse después.
Nos situamos en Roma, en uno de los momentos más duros de su historia: la invasión de los galos y su violento enfrentamiento con los romanos. La ciudad es atacada y devastada, dando lugar a escenas muy crudas de violencia, asesinatos y caos. Ante esta situación, la población se divide: algunos optan por huir y otros, especialmente las familias nobles, deciden refugiarse en el Capitolio, para resistir unidos frente al enemigo.
He disfrutado especialmente del contexto histórico y de cómo este se refleja en la sociedad romana del momento. Destaca, por ejemplo, el papel de las vestales, encargadas de mantener vivo el fuego sagrado de Roma; la dura realidad de los prisioneros de guerra convertidos en esclavos; la importancia del paterfamilias; así como las edificaciones, la vida política de la ciudad y muchos otros aspectos que favorecen la ambientación.
En cuanto a los personajes, creo necesario advertir que aparecen muchísimos, tanto reales como ficticios. No obstante, gracias a la lista de nombres incluida al final del libro, he podido situarme sin demasiada dificultad y seguir bien el desarrollo de la historia.
Eso sí, aparecen dos historias de amor que, personalmente, me han sobrado, y el final ha sido bastante el esperado. Además, algunas expresiones las veo demasiado actuales y me han sacado puntualmente del contexto histórico.
En definitiva, se trata de un libro con un trasfondo histórico bien documentado, pero con decisiones narrativas que no siempre funcionan. Una novela que tiene puntos fuertes claros, aunque también varios elementos mejorables; aún así, ha sido una lectura interesante con la que he disfrutado.
No dejo de visitar Roma y es que siempre encuentro una época y escenario que me gustan.
Esta es la historia, fundamentalmente, de los hermanos Claudio Marcelo. Aunque hay muchos personajes (y se agradece el listado del final para no perderse, de vez en cuando), estos tres hermanos son los verdaderos protagonistas, y el libro se centra en los papeles que tuvieron en el ataque galo a Roma, cuando determinados nobles valientes se quedaron en el Capitolio a defender su ciudad.
La abuela cebolleta que hay en mí os tiene que contar que lo que más ilusión me hizo de la historia es que dos de los hermanos se llaman Tito y Cayo, y esos eran los nombres que mi profesor de Derecho Romano utilizaba en todos sus ejemplos. Es verdad que, si intervenía una tercera persona, era Sempronio (en plan, Tito vende a Cayo un fundo que era propiedad de Sempronio) y, en este caso, el tercer hermano se llama Manio… pero no puede ser todo perfecto.
Si os da miedo la extensión, os diré que no es una historia sobre Roma difícil de leer, sino todo lo contrario. Utiliza un lenguaje muy actual, que facilita la comprensión, aunque la verdad es que a mí me gusta más cuando las expresiones son las de la época.
Además, los hermanos son muy distintos y la historia los lleva por derroteros que nada tienen que ver entre sí, así que se hace necesario seguir leyendo para saber más.