Una historia que crece con cada lectura al ir descubriendo matices. Y esto solo sucede con las grandes novelas.
Esta ha sido mi tercera lectura y con cada uno la novela crece como los grandes vinos.
En esta lectura el poso de melancolía es mayor según se apagan la música, las luces y el gentío. El gris se apodera de la luz de las lentejuelas y del brillo del dinero.
Una historia sencilla, y probablemente imperfecta, pero que brilla con luz propia.
«Creía que yo sabía muchas cosas porque sabía cosas distintas de las que ella sabía... Bueno, allí estaba yo, muy lejos de mis ambiciones, cada vez más enamorado, y de pronto todo eso dejó de importarme. ¿Para qué hacer grandes cosas si podía divertirme más contándole lo que iba a hacer?»
Destacar esta edición maravillosa de la editorial Contempla ilustrada por Lacombe.