(3.5)
siento que entrar a opinar sobre esta tremenda obra, siendo tan ignorante en el mundo de la poesía, es una labor patúa por decir menos. pero lo voy a intentar porque, al final del día, el libro me hizo sentir y reflexionar muchas cosas y creo que sería maleducado ahorrármelas por no sentirme docta.
desolación le hace muchísimo honor a su nombre. en cada uno de sus poemas o relatos, verso o prosa, independiente si se refiere a hechos de la vida misma de la autora, de la maternidad, de Dios, de la educación, hay una puñalada en el centro del corazón que no deja de doler con cada latido. se adivina en cada palabra un sentimiento arrastrado, meditado y sentido por mucho tiempo, una necesidad constante de querer escapar (tanto del lugar físico donde se está como del cuerpo y alma misma) para poder huir de él. Gabriela Mistral escribe, en pocas palabras, un libro muy triste, muy profundo, muy melancólico. muy Desolador.
me llama muchísimo la atención su insistencia en asignar a la mujer en los roles de esposa y madre como una obligación, dos roles que ella no llevó (al menos no al mismo tiempo y no de la forma tradicional). no sé si irá evolucionando en sus siguientes obras, pero hay una insistencia de retratar ambas posiciones tan género normativas como la salvación de su dolor. como si ser esposa, ser madre, le fuera a traer el consuelo que tanto necesita.
por otro lado, ¡me sorprendió lo autocompasiva y ¿egoísta? de su escritura! a Gabriela siempre te la pintan como una mujer entregada a la educación, les niñes y los derechos de las mujeres. pero, al menos en desolación, sólo encuentro a una mujer penosa que sólo logra verse como una miserable, que desea tener un hijo para que le de el consuelo de la falta de su amado, y ser el universo completo de dicho infante. me shockeó la verdad. una necesidad crónica de querer ser amada, deseada, necesitada.
ya refiriéndome más al texto mismo, creo que hay poemas y versos genuinamente bellos. el léxico de Gabriela es rico y diverso, convirtiendo sus poemas en verdaderos viajes al diccionario con tal de poder absorberlos bien. por otro lado, creo que hay algunos que, sencillamente, no son tan buenos, o que, al lado de algunos brillantes, se ven demasiado opacados y poco interesantes. y por último, debo decir que igual ya hacia el final mi energía estaba súper drenada y sólo quería terminarlo. los poemas son largos, densos y llenos de sentimiento. es un libro que se aprecia mejor leyéndolo de a poquito.
quedo satisfecha con esta lectura. este año me propuse (al peo, pero bueh) leer más poesía, ya que estoy muy pegada a la prosa, a la novela, al ensayo. pero no sé si podré hacerlo tan seguido como quisiera. después de desolación se viene Isabelita y 25 romcoms. necesito volver a producir serotonina. pero volveré a ti, Gabriela, y volveré a ti, verso. más temprano que tarde me verán volver.