Publicada en formato de folletín entre 1779 y 1880, esta obra se configura como una crónica policial que narra la vida del gaucho Juan Moreira. De carácter noble y humilde, es perseguido incansablemente por la justicia a partir de su casamiento con una mujer pretendida por el teniente alcalde del partido de Matanzas.
Rescato las críticas que realiza al sistema judicial de finales del siglo XIX, el cual no garantizaba los derechos constitucionales del gaucho argentino sino que, por el contrario, lo perseguía, abusaba y condenaba en situaciones totalmente absurdas e injustificadas.
Pero por otro lado, si bien la pluma de Eduardo Gutiérrez es cautivadora, por momentos se me hacía muy repetitiva y pesada. Se narraban algunos detalles muchas veces cuando ya no hacía falta (por ejemplo, en qué posición dormía Moreira por la tarde). Además, la vida de Moreira es digna de asombro pero me parece que la historia tiene muchos episodios exagerados. A veces me parecía estar leyendo una película de Hollywood donde el protagonista lucha con todo el mundo y nunca sale herido... Por último, el narrador se ocupa bastante en ensalzar con elogios a Moreira sin cuestionar ni una sola de sus acciones, algunas de las cuales me parecieron mínimamente polémicas (como el robo a los indígenas, las trampas en los juegos o el resentimiento con Vicenta).
Aun así, no deja de ser un clásico de la literatura argentina y del romanticismo latinoamericano que hay que leer para entender, aunque sea un poco, la vida sufrida del gaucho argentino, con todas sus penas y proezas tan bien narradas por Gutiérrez.