Un relato íntimo sobre las tensiones entre la memoria y el cambio, que evoca los viajes iniciáticos y los dilemas de quienes se atreven a cruzar fronteras.
«Agarró su valija y caminó hacia los camarotes. Se dijo que no importaba que nadie la despidiera. Del otro lado del Atlántico, alguien la estaba esperando».
Ona se anima a cruzar hacia lo imprevisto, el Nuevo Mundo, la incerteza de todo lo que todavía no tiene nombre. Ese viaje también supondrá un autodescubrimiento, explorar y reconfigurar su identidad. Esta obra cruza memoria individual con memoria colectiva. ¿Cómo reedificar los pedazos de una historia propia y ajena a la vez? Una colectividad lituana que se afinca en la Villa del Cerro y crea una comunidad donde no la había. Un legado familiar, una memoria recobrada que atraviesa generaciones.
Giorgina Cerutti reconstruye, en su primera novela, la trayectoria de sus antepasados, mujeres migrantes, mujeres dadas a un destino ignoto, un retrato que surge del archivo cartas, fotos, relatos transmitidos y heredados, y se vuelve crónica. Lo hace con meticuloso cuidado, donde fondo y forma están a un mismo nivel, entreteje los hilos de esa memoria a través de colores, sonidos, paisajes, silencios, de lazos fuertes e imperceptibles. Arraigo y desarraigo, lenguas y afectos que se cruzan. Es una obra que aporta una mirada singular y se atreve a explorar los terrenos de la intimidad para volverlos historia.
Este es un libro de mucha belleza. Sencillo, accesible, pero también muy entrañable. 'Cruzar' es la primera novela de Giorgina Cerutti, escritora y traductora uruguaya; y narra la historia de Ona, una mujer lituana que en los años 1930 emigró a Sudamérica, más precisamente a Uruguay. La verdadera Ona sobre la que se basa el libro fue la bisabuela de Giorgina Cerutti, por lo que aquí tenemos no sólo una novela histórica y de migración sino también el relato familiar que fue pasando generaciones, hasta llegar a la autora (me pregunto si se podría considerar autoficción).
'Cruzar' es un libro muy fácil de leer. Los capítulos son cortos lo que le da muchísimo ritmo, su lenguaje es muy accesible, y el desarrollo narrativo es bastante lineal, siguiendo siempre a la protagonista. Debo confesar que al principio esto me decepcionó un poco. Pero a medida que avanzaba en la lectura comprendí que el objetivo de la obra no era destacarse en recursos literarios o complejidad narrativa, sino preservar la memoria de Ona y de tantos otros migrantes como ella que son nuestros antepasados. Y en ese sentido, la novela funciona muy bien, cumple con creces.
Del mismo modo debo reconocer que vinculados a los capitulos de la historia principal se incorporan otros, todavía más cortos pero con una intención mucho más poética e introspectiva, y allí encontré la calidad literaria que tal vez reclamaba tanto al principio, dándome un buen baño de humildad. La inclusión de estos pasajes está muy bien pensada y lograda pues funcionan como respiros para el lector, teniendo en cuenta que la historia es conmovedora y cruda por momentos. Migrar es una experiencia difícil, removedora, llena de obstáculos y desarraigos. En ese sentido el personaje de Ona es fantástico, porque evoluciona, va comprendiendo cada vez más y haciéndose dueña de sus propias experiencias y decisiones, es un personaje que crece y da gusto verlo crecer. Me pareció una figura entrañable, a la que dan ganas de dar un abrazo.
La experiencia de ser migrante en los años 1930 probablemente no sea igual a la de la actualidad, pero seguramente ambas sigan teniendo muchos puntos de contacto. Y por ello, el libro es pertinente. Preservar la memoria de nuestros antepasados y todo lo que tuvieron que recorrer mantiene nuestra identidad viva. Pero acceder a la experiencia de Ona también nos conecta con la de muchísimas personas, que por muy diversos motivos, han tenido que moverse, cambiar de lugar, cambiar de país, dejar tantas cosas atras y tratar de buscar las conexiones con ello de la manera que sea posible, aunque por momentos la situación parezca insostenible y las dificultades no dejen de recrudecer. Es demoledor pensar en todo lo que Ona tuvo que empezar a aceptar perder quizá para siempre.
Me gustó mucho la forma en que la autora destaca la solidaridad entre inmigrantes. Y también algunos aspectos, quiza secundarios, pero muy bien retratados, como la deshumanización a la que muchos extranjeros eran sometidos, por ejemplo laboralmente. En tiempos como los de hoy en que por todas partes del mundo la ultraderecha crece con discursos de odio anti-inmigración, es valiente poner el tema sobre la mesa como lo hace Cerutti, reafirmando la idea de que las personas migran con intención de progresar y construir en el lugar de destino, más allá de que muchas veces el cambio sea forzado (por ejemplo escapando del hambre o de la guerra). Que los inmigrantes tengan menos derechos solo por el hecho de serlo, es algo que no podemos habilitar, y en ese sentido, insisto, el libro pone la temática sobre la mesa e invita a reflexionar desde un lugar constructivo y ameno.
Recomiendo mucho la lectura de 'Cruzar'. Es pertinente, es sencillo de leer. Es una historia preciosa y además invita a la reflexión. Vale la pena.
Cruzar es una historia que indaga sobre la memoria como construcción, archivo afectivo y espacio de tránsito y transformación. Una novela que tensiona pasado y presente para revelar nuevas formas de habitar la identidad.
Hoy en una actividad de la Red Nacional de Clubes de Lectura conversamos con la autora sobre todo lo que engloba el título #Cruzar, el uso del lenguaje, la voz de Ona, el ejercicio de reconstruir la memoria, la búsqueda de identidad, el Cerro, Felisberto y la comunidad lituana en Uruguay. De la migración, de estar alerta, del desarraigo, de lo íntimo, de la confianza, el tránsito y la esperanza. De la potencia de la prosa poética.
Cruzar (2º premio Narrativa inédita en Premios a las Letras 2024 @inletculturamec ) publicado por Emecé/ @planetadelibrosuy