Hay mensajes que llegan demasiado tarde. O eso creemos.
Bruno acaba de perder a Sara, su compañera de vida. El mundo ha dejado de tener sentido, las rutinas se convierten en escombros, y el silencio pesa como una losa en cada rincón de la casa. Mientras sus amigos intentan animarlo con consejos que no ha pedido —haz deporte, distrae la mente, pasa página—, Bruno solo quiere una cosa: sobrevivir al vacío. Pero entonces ocurre lo inexplicable. Un mensaje de WhatsApp de Sara. ¿Un error? ¿Una broma macabra? ¿O algo más?
Mientras la lógica se desmorona, Bruno inicia un viaje inesperado. Lo que empieza como una grieta en su realidad se transforma en un abismo que lo obliga a cuestionar todo: su relación, sus recuerdos, sus creencias, su propia cordura. Sara parece seguir presente, no solo en los objetos que dejó atrás, sino en los lugares menos esperados. En el teléfono. En los silencios. En lo nunca dicho.
Nos falta un muerto es una novela sorprendente, llena de giros inesperados y al tiempo profundamente humana, que con humor e intriga se vuelve cada vez más inquietante. Iván de Cristóbal firma una historia adictiva, que no te suelta, que nos enfrenta a la pérdida con inteligencia y ternura, y que demuestra que el verdadero misterio no es la muerte, sino todo lo que dejamos pendiente con los que amamos.
Lo he leído en lectura conjunta en el grupo de @laslecturasdelola , ayer leímos la primera parte y el jueves que viene tocaba la segunda… pero este autor escribe tan bien y la necesidad de saber era tan fuerte, que no pude esperar. Necesitaba terminarlo. Y en cuestión de páginas ya estaba dentro, completamente atrapada. De esos que empiezas compartiendo… y acabas devorando en solitario porque NECESITAS saber lo que pasa de verdad.
📚La historia arranca con Bruno, destrozado tras la pérdida de Sara, el amor de su vida. Todo es silencio, rutina rota, vacío… hasta que ocurre lo imposible: un mensaje de WhatsApp de ella. Y ahí es donde todo se rompe. O empieza. A partir de ese momento, la novela se convierte en un viaje entre lo real y lo inexplicable, donde no sabes si estás ante un thriller, una historia de duelo… o ambas cosas a la vez.
Al principio, no te voy a engañar, cuesta un poco ubicarte. Es como si el autor te tirara al agua sin flotador. Pero poco a poco, pieza a pieza, todo encaja con una precisión que impresiona. Y cuando lo hace… cuando lo hace explota.
La estructura en las fases del duelo le da una profundidad brutal, pero lo que realmente destaca es cómo mezcla emociones: te aprieta el pecho en una página y en la siguiente te saca una sonrisa. Y eso no es fácil. Que sepáis que sí, si que hay misterio. Y que engancha muchísimo.
Pero lo que se te queda es otra cosa: el amor, la pérdida, lo que no dijimos… lo que dejamos a medias. Una novela que te descoloca, te atrapa y te remueve.
Porque al final, el verdadero misterio no es la muerte… sino todo lo que dejamos pendiente con quienes queremos.
💎 Superar una pérdida es ganarle al futuro. Pasar página es perder vuestro pasado. 💎 A veces es mejor mantenerse alejado de los secretos que guardan los demás.
Una novela con una premisa tan original como inquietante, que atrapa desde las primeras páginas y se convierte en una lectura completamente adictiva. La historia arranca con Bruno, quien acaba de quedarse viudo. Tras el entierro de su mujer, recibe un inesperado mensaje de WhatsApp de ella, lo que da inicio a una investigación personal que despierta todo tipo de preguntas y mantiene al lector en vilo desde el primer momento. Es difícil hablar de esta historia sin desvelar demasiado, ya que gran parte de su fuerza reside en los giros argumentales. Solo puedo decir que están muy bien construidos y dosificados, generando una tensión constante que acompaña durante toda la lectura. Además, la novela aborda temas duros como el duelo, el cáncer o el suicidio juvenil, tratados con sensibilidad y sin perder ese equilibrio entre el drama y ciertos toques de humor que aligeran la carga emocional en momentos clave. Uno de los aspectos que más he disfrutado es la narración a dos voces, que aporta profundidad a los protagonistas y permite conocer mejor sus emociones y motivaciones. Los personajes resultan muy realistas y cercanos, lo que facilita la conexión con la historia. La pluma del autor es ágil y desenfadada, con ese punto de ironía que logra arrancar alguna sonrisa incluso en medio de situaciones difíciles, sin restar intensidad al conjunto. Durante la lectura elaboré mil teorías, pero ninguna se acercó al desenlace. El final me sorprendió por completo, dejándome con esa sensación de desconcierto que invita a seguir dándole vueltas incluso después de cerrar el libro. Una lectura muy recomendable que me ha mantenido enganchada de principio a fin. Nota: 8/10
Esta novela es la segunda del autor tras Sala de espera, que por cierto, me encantó. Así que tenía ansia viva por volver a leer algo suyo. Y no, no me ha defraudado para nada.
En esta ocasión conoceremos a Bruno, un escritor que acaba de enviudar, y a Sara, su mujer, a través de sus propios escritos. La novela nos acerca a cada fase del duelo, pero no creáis que vais a encontrar algo ya manido, no. Porque la acción acaba de empezar. Unos días después del entierro de su mujer, Bruno recibe un mensaje de WhatsApp de Sara. Por miedo a haber sido hackeado y sufrir una estafa, decide buscar ayuda. Y hasta ahí puedo contar.
Los capítulos son cortos y te dejan con la miel en los labios, por lo que el libro se lee en un suspiro. Según leía mi mente se ha ido llenando de posits, con ideas dispuestas a comprobar. Pero claro, como ya intuía, tras ir cambiando un posit por otro para ir cuadrando la historia en mi cabeza, al final...nada, que no me ha valido ninguno y me he quedado con cara de tonta y sin notas válidas. Es cierto que no ha tenido un final tan ojiplático como el de Sala de espera, pero vamos, que ha andado cerca. Se nota la trayectoria del autor como publicista, ya que de la nada te ha sacado una frase que te deja cazando moscas o filosofando en el sofá. Esto, unido a una trama que no decae, a un ritmo absorbente y a una historia muy cuidada hace que la novela sea toda una experiencia. Si Bruno es el desastre personificado, Sara es su contrapunto, una mujer brillante, una crack. Tenéis que conocerla.
Resumiendo: me ha gustado mucho, me he reído lo más grande, sobre todo con lo referente a la constelación farmacia (ya lo entenderéis) y me han encantado los personajes: el detective, su exmujer y hasta el técnico del corte inglés. Grandes todos.
Esta es la historia de Bruno, pero también la de Sara, aunque no lo parezca. Porque la gente que lamentablemente nos acaba faltando pasa de estar con nosotros, a estar en nosotros. Bruno acaba de quedarse viudo y eso abre en él una brecha muy grande. Sin embargo, y en el momento en el que toca fondo, su mujer le envía un whatsapp. Sí, la misma mujer que falleció hace tres días. ¿Cómo es posible? He de aclarar que esta NO es una novela sobrenatural. No es que en el Más Allá haya cobertura de Movistar. Hay una explicación (eso sí, bastante enrevesada) para esa situación en la que Bruno se ve envuelto.
Puntos fuertes
—Es una novela que se nota cuidada. Tiene pequeños fragmentos que me han hecho llorar (ese pensamiento de "cuánto de mí hay en ella... Y qué va a ser de mí cuando ella se vaya). —Es muy original. No me esperaba los giros que ha ido dando y se sabe de lo convencional. —Los mapas de resonancia de Luna son un espectáculo. Cómo lo que hacemos tiene su eco en los demás.
Puntos débiles
—Le sobran cincuenta páginas. Hay algunos capítulos que, precisamente con lo de ser cortos, no aportan nada pero intentan añadir más tensión y misterio al asunto pero solo vuelven el ritmo más lento. —Hay ciertas actitudes de los personajes que me resultan incoherentes. Se nos presentan como con ciertas facetas y luego se comportan de manera muy ilógica respecto a como se nos han descrito.
Bruno perde a mulher, Sara. Enquanto tenta reerguer-se após a perda, em pleno processo de luto, recebe uma mensagem whatsapp da falecida mulher. Assim se inicia a história deste livro e é assim que o leitor fica agarrado à leitura. Após a insólita mensagem, Bruno mergulha numa investigação pessoal que desafia a sua sanidade e põe em causa a linha que separa a vida da morte. Com toques de humor e numa linguagem cuidada, o autor mistura a intriga com a introspeção, explorando temas como o luto, a culpa pelo que não chegamos a dizer e o pegada digital dos que partem.
Recomiendo. He leído dos libros del autor y me han bastado para enamorarme de su forma de escribir, de ese sarcasmo, de ese detallito de humor negro en un momento en que no lo esperas, de esa forma de engancharte a la historia, de su habilidad para otorgar a la trama un halo que yo llamaría “¿pero este por dónde va?”. Lo que vaya a ocurrir, la clave de todo, siempre está ahí detrás. Y lo sabes. Pero está bien escondido. Aquí la premisa ya te agarra: Bruno pierde a su amor, Sara, por culpa de un cáncer. Y en medio del caos en que se ha convertido su vida sin ella, le llega un WhatsApp… desde el móvil de su mujer. No contaré más, pero sí quiero destacar que el drama que vive Bruno está muy latente en la historia, que se entrelaza con el suspense de una trama con muchas puntadas y en la que hay una denuncia social detrás que te hace pensar. Es una novela muy entretejida y entretenida, con temas candentes y con unos personajes muy bien trazados. 💫 Para mí es un 8/10 ⭐️
Novela ágil y ràpida de leer que te atrapa nada más empezar su lectura. La definiría como un thriler con toques de humor que explora varios temas actuales como son la tecnología, la corrupción, las farmaceúticas, los transtornos mentales, la amistad, la soledad y el duelo entre los más destacados. Bruno acaba de perder a su mujer y todo se revoluciona en su vida cuando recibe un mensahe de whatsapp de su mujer. A partir de aquí empiezan a suceder varios sucesos que hacen que la lectura te mantenga en vilo hasta el final.
Me ha encantado este libro qué comencé sin saber nada, que sorpresa tan agradable, la dosis justa de misterio en una trama con un duelo de hilo conductor, muy bien escrito y con personajes creíbles totalmente
Conocí al autor con su novela anterior, Sala de espera, y no sabía qué me iba a encontrar en esta nueva entrega.
Los primeros capítulos son brutales. Conocemos a Bruno, que acaba de perder a su media naranja, Sara. Nunca me había cuestionado de verdad la pérdida de un ser querido y, para mí, esta lectura ha sido un auténtico golpe de realidad. La historia pone el foco en la superación y en cómo seguir adelante cuando todo se desmorona.
Es una novela difícil de reseñar sin hacer spoilers, por lo que recomiendo adentrarse en la trama sin saber demasiado. En mi caso, ganó aún más peso con el paso del tiempo, después de haberla terminado.
Ante la muerte, la primera reacción de Bruno es el impacto y el desconcierto. No está preparado para enfrentarse a algo así, y en él se percibe una mezcla de miedo, incredulidad y bloqueo. Sin embargo, este estado inicial no dura demasiado: la presión del momento y el entorno cerrado lo empujan a actuar, incluso cuando no tiene claro cuál es la mejor decisión. Bruno representa a una persona común enfrentada a un dilema límite: hacer lo correcto o hacer lo que cree necesario para sobrevivir. Esa tensión interna lo vuelve contradictorio y profundamente humano, y hace que el lector se cuestione cómo actuaría en su lugar.
En resumen, es una novela intensa que combina suspense, personajes realistas y una crítica social directa. Una historia que engancha y obliga al lector a preguntarse qué haría si estuvieraen la misma situación.
Es difícil que un autor te atrape para siempre con un solo libro. No es algo que a mí me pase a menudo, pero desde que leí Sala de espera supe que leería todo lo que escribiera Iván de Cristobal. Su primera novela dejó el listón tan alto que empecé Nos falta un muerto con cierto miedo… pero bastaron unas pocas páginas para que ese miedo se convirtiera en polvo. Y es que la forma de escribir de Iván te envuelve de tal manera que, cuando quieres darte cuenta, ya estás completamente dentro de la historia.
Esta es una historia de amor. De esas que traspasan las barreras de la vida y de la muerte. De las que te hacen reflexionar, sonreír, encoger el corazón y abrazar muy fuerte a los personajes. A ver, que os conozco… he dicho historia de amor, pero tranquilos, nada que ver con la romántica al uso; que os veo venir, haters del género 😉
Bruno, escritor de éxito, ha perdido a Sara. Sara, vitalidad pura. De esas personas que dejan estela allá por donde pasan. ¿Cómo se sobrevive a la pérdida del amor de tu vida? ¿Cómo se sigue adelante sin tu motor, sin esa parte esencial de ti? ¿Tiene acaso sentido el yin sin el yang? Mientras Bruno está atrapado en esa bruma de dolor, incredulidad e incertidumbre, recibe un WhatsApp de Sara. Sí, sí, como lo oís. De su mujer, recién fallecida por un cáncer casi fulminante.
Así arranca esta historia que, como os decía, habla de amor… pero también de muchas otras cosas. Habla de suicidio, especialmente del suicidio adolescente; de la enfermedad, del cáncer; de afrontar la pérdida antes y después; de caer, de renacer… y de alguna cosita más que no voy a mencionar para no daros pistas.
Con una prosa ágil, sin florituras, y alternando capítulos narrados por Bruno con una especie de diario de Sara, Iván construye unos personajes que se sienten totalmente reales, con sus luces, sus sombras y sus pequeñas rarezas. Y quiero destacar, además, ese humor sutil tan característico en sus libros. Un humor que no desentona en ningún momento a pesar de la dureza de lo que se está contando. El momento farmacia, el momento cabra y algún otro más me arrancaron una carcajada inesperada.
Pero si algo sobresale especialmente es la sensibilidad con la que está escrito todo: esa fragilidad en las palabras, esas ideas que nacen de su imaginación y que se te quedan dando vueltas en la cabeza, como los post-it del espejo o los mapas de resonancia.
Siguiendo las fases del duelo definidas por Kübler-Ross, Iván estructura la novela en cinco partes: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación, acompañando al lector —y a Bruno— en ese proceso tan doloroso como humano.
No os voy a contar mucho más. Solo os ruego encarecidamente que le deis una oportunidad a este autor. Para mí, lo ha vuelto a hacer: ha conseguido sorprenderme de nuevo. Y eso que hice teorías, teorías muy locas… y aunque en una llegué a rozar el desenlace, ni de lejos acerté.
Bruno pasa por uno de los momentos más crudos y duros de su vida, ha perdido a su pareja Sara. La persona con la q compartía todo en la vida. Sumido en esa tristeza, una noche recibe un WhatsApp de Sara y no entiende qué broma macabra es esa. Comienza a investigar de dónde provienen esos mensajes, lo q le llevará a conocer a personajes de lo más variopintos, y a descubrir secretos del trabajo de Sara q le harán plantearse hasta dónde conocía realmente a su mujer.
La historia nos ayuda a vivir el duelo desde dentro, pasando por todas las fases y a ver como Bruno se ve claramente reflejado en todas ellas. Es una historia q emociona, pero también engancha debido a todos los secretos q oculta.
Gracias @laslecturasdelola por organizar esta LC y al autor por desmenuzarnos el libro.
🖤 El verdadero misterio no es la muerte, sino todo lo que dejamos pendiente con los que amamos 🖤 Lo más doloroso no es perder a alguien, sino recordar que nunca lo volverás a ver 🖤 Llora por ella, pero sobre todo por él mismo. Porque, sin ella a su lado, también está muerto, pero sin la posibilidad de descansar en paz. 🖤 《Cuánto de mí hay en ella》, se pregunta y 《qué quedará de mí cuando ella no esté》 🖤 Un silencio que le empuja a gritar para quebrarlo 🖤 Estar casados es un estado legal. Estar juntos es un estado espiritual. Estar casados es una imposición escrita en papel; estar juntos es una decisión que renuevas cada día. 🖤 Ya bastante duro es aceptar que no volveréis a estar juntos, como para olvidar cuando lo estábais. Superar una pérdida es ganarle al futuro. Pasar página es perder vuestro pasado. 🖤 Cada vez que me despierto la vuelvo a perder 🖤 Cuando estás feliz, disfrutas la música, pero cuando estás triste, entiendes la letra 🎵 🖤 La mejor forma de esconderte es hacerlo a simple vista
Hay ausencias que no terminan cuando alguien se va; simplemente aprenden nuevas formas de quedarse.
Bruno intenta continuar con su vida tras la muerte de Sara, aunque el duelo lo mantiene atrapado en una rutina vacía. Pero cuando empiezan a llegar mensajes enviados desde el teléfono de ella después de morir, la necesidad de entender qué está ocurriendo lo obliga a enfrentarse no solo al misterio, sino también a todo aquello que nunca supo ver mientras Sara seguía viva.
Iván de Cristóbal nos deleita con un thriller psicológico de estilo ágil y directo, con capítulos que mantienen la tensión constante, pero que también saben detenerse en los aspectos emocionales que dan profundidad a los personajes. Los diálogos resultan naturales y el ritmo combina muy bien el misterio con momentos más íntimos y vulnerables. Además, la presencia de la tecnología y de las huellas digitales de quienes ya no están aporta una sensación de inquietud muy actual.
Una novela que pone el foco en la salud mental adolescente y en una realidad tan dolorosa como necesaria de visibilizar: el suicidio juvenil y el sufrimiento silencioso que muchas veces pasa desapercibido incluso para quienes están cerca.
La historia muestra cómo, en muchas ocasiones, el dolor permanece invisible incluso para quienes creen conocer bien a una persona y nos recuerda lo fácil que resulta pasar por alto las señales cuando el sufrimiento se disfraza de normalidad.
Más allá del thriller, la novela nos invita a una reflexión profunda sobre la soledad emocional y la necesidad de escuchar de verdad a quienes tenemos cerca. Porque, a veces, no es necesario que falte un muerto para que alguien lleve tiempo sintiéndose perdido.
Nos falta un muerto es una novela que juega en dos planos: el del duelo íntimo y el de la distorsión de la realidad. Y creo que ahí está su mayor acierto. Iván de Cristóbal utiliza una premisa casi fantástica —un mensaje de WhatsApp enviado por alguien que ya ha muerto— para explorar algo muy humano: cómo la mente intenta rellenar los huecos cuando la pérdida es demasiado grande.
La historia es ágil, actual y construida con una lógica interna que, aunque a veces se tambalea, mantiene el interés hasta el final. Y ese final, por cierto, me sorprendió más de lo que esperaba. No es un cierre redondo ni tranquilizador; deja preguntas abiertas, zonas de sombra, y creo que eso encaja con el tipo de historia que es. El libro no busca darte certezas, sino mostrar cómo el duelo puede deformar la percepción, la memoria y hasta la identidad.
En lo emocional, la lectura me dejó una mezcla rara: por un lado, la intriga constante; por otro, una sensación de incomodidad que no desaparece. Parte de esa incomodidad viene del propio protagonista. Bruno me cayó mal desde el principio: torpe, pasivo, un poco tonto incluso. Pero esa antipatía funciona como herramienta narrativa. Su fragilidad, sus malas decisiones y su incapacidad para ver lo evidente hacen que la historia avance y que el lector se mantenga alerta, dudando de todo.
La novela toca temas muy actuales —la hiperconexión, la dependencia emocional, la forma en que la tecnología se cuela en nuestros duelos— sin pontificar. Y aunque es breve, deja un eco emocional que dura más que sus páginas.
Una lectura original, inquieta y con más capas de las que parece a simple vista.
Aún habiendo leído buenas reseñas entré en este "Nos falta un muerto" de @ivandecristobal a ciegas en lo que a la trama se refiere. Y ha sido un acierto, tanto que sé que leeré "Sala de espera" de este mismo autor en algún momento. No sé muy bien como contaros de qué va esta historia sin hacer spoiler, pero lo voy a intentar. Estamos ante una muy buena historia de misterio que encubre una historia de amor preciosa. Una historia de amor como un prisma porque la vas viendo desde distintos ángulos y todos ellos la enriquecen. Pero ojo, que esto no es una novela romántica ni mucho menos. Os vais a encontrar una investigación policial muy inusual, un detective que no cumple ningún canon, sospechosos poco habituales, y sobre todo humor mucho humor, pero un humor especial de ese que tiene mucho poso detrás. Y es que Iván, no sé cómo lo ha hecho pero ha tratado temas tan serios y qué pueden hacernos sufrir tanto como son la enfermedad, el suicidio juvenil y la pérdida de un ser querido con una delicadeza, un respeto y un cariño tan especiales que te sacan una sonrisa. Una historia contada en capítulos cortos, con un lenguaje ágil, y con unos personajes que no tienen nada de anodinos. Y aunque de alguna manera pude adivinar desde el principio cómo se iba a desarrollar la trama, los detalles me han dejado sorprendida por la belleza que envuelven. Un libro que se queda contigo al finalizarlo, y que a mí me ha dejado pensando como me gustaría que fuera mi Mapa de Resonancias, y cómo mejorarlo. Leída con el grupo de @laslecturasdelola ha dado para bonitas reflexiones🫶🏼
Sara ya no está, devorada por el cáncer. Para Bruno, su viudo, el duelo comienza de una forma extraordinaria: recibiendo un whatsapp de su mujer.
Así comienza este viaje fantástico, esta narración llena de diálogos inteligentes y cortantes, esta historia que va desvelándose por capas, cada una más interesante que la anterior.
Difícil reseñar sin desvelar, es una aventura de dos personas diferentes, inteligentes, llenas de amor. Bruno escritor despistado, Sara un ser magnético, luminoso, que deja una bella huella en las personas con las que se relaciona.
En esta novela hay temas de peso, como el cáncer, la soledad no deseada, la terrible epidemia del suicidio juvenil, el tsunami tecnológico que estamos viviendo, la permanencia de nuestra identidad digital, utilizados con gran imaginación, respeto y a la vez con esa ironía fina tan típica de Iván.
Y el factor sorpresa, siempre a la vuelta de la esquina, porque aquí también hay misterio.
Y lo que creo que son guiños, como los post its. Quizás, Iván.
He disfrutado muchísimo, las páginas han volado, me he quedado con ganas de más, espero Iván que no tardes mucho en sacar más historias de ese cajón lleno de imaginación.
Mi opinión personal sobre Nos falta un muerto es que ha sido una lectura que me ha enganchado más de lo que esperaba. Empecé el libro con curiosidad, atraído por la premisa y por ese punto de misterio ligado al duelo, y lo que encontré fue una novela muy entretenida, muy ágil y con un suspense que se mantiene prácticamente hasta el final.
Lo que más he disfrutado han sido los personajes y, sobre todo, los diálogos. Tienen mucha naturalidad y en varios momentos rozan lo cómico, incluso cuando la situación es emocionalmente dura. Ese equilibrio entre humor e intriga me parece uno de los grandes aciertos del libro, porque evita que la historia se vuelva demasiado pesada o solemne.
La trama avanza rápido, con capítulos que invitan a seguir leyendo, y esa sensación constante de que algo no termina de encajar es lo que hace que quieras saber más. Además, el tema del duelo está tratado con sensibilidad, sin caer en dramatismos excesivos, pero dejando poso.
El final, sinceramente, me sorprendió bastante. No me lo vi venir, y eso siempre es un punto a favor. Quizá me habría gustado conocer un poco más a algún personaje secundario y entender mejor sus motivaciones, pero no es algo que estropee la experiencia.
En general, me ha parecido una novela adictiva, inquietante y muy disfrutable, de esas que se leen con gusto y se recuerdan después.
Nos falta un muerto" es una novela que atrapa desde la primera página hasta la última. Es de esas historias que te hacen desear que llegue ese momento del día en el que puedes seguir leyendo, ansioso por descubrir cómo avanza la intriga. Con personajes cercanos y muy humanos, aborda temas actuales que nos preocupan o que deberían preocuparnos.
A través de referencias a la música, el cine, el arte y otros elementos culturales, el autor enriquece la descripción de personajes y escenarios, haciendo la experiencia de lectura aún más entretenida. La trama te mantiene siempre atento, disfrutando de cada giro y sorpresa.
Para quienes leyeron su primera novela, "Sala de Espera" —también muy recomendable—, puedo decir que, en mi opinión, "Nos falta un muerto" representa un paso adelante en lo literario, es una obra más completa y espero confirme que no hay dos sin tres.
Tenía mucho hype con este libro, me atrapó la sinopsis pero ha resultado que no me ha gustado nada. Directamente no lo he entendido, tenía muchos frentes abiertos que esperaba que al final se resolvieran todos de golpe y me dejaran con la boca abierta pero para mi gusto no se han cerrado y me he quedado como estaba. si es una crítica hacia el suicidio en adolescentes …. A mi no me lo ha parecido.
Me he leído el libro sin saber realmente que estaba leyendo…. Me da pena darle una nota tan bajita pero …
“Nos falta un muerto” es un libro sorprendente, es una inteiga diferente, es capaz de hacerte llorar, reir e imaginar, a la vez que mezcla temas tan profundos como el duelo, el legado digital y la enfermedad. Con giros inesperados, no consigues ligar toda la trama hasta la última línea. 100% recomendable para quien quiera leer un libro que le mantenga expectante y a la vez tocr temas interesantes.
Después de leer “Sala de Espera” la primera novela de Iván de Cristóbal, estaba expectante por ver con qué nos sorprendería y no me ha defraudado, es una novela que me ha fascinado e intrigado por igual, es adictiva, no puedes parar de leerla, es ágil y te mantiene alerta durante toda su lectura. La recomiendo encarecidamente.
Las historias te enganchan, cada personaje encarna un arquetipo reconocible, pero con un toque original que los hace destacar. La trama, el tema y el motivo narrativo confluyen en una historia tan actual como eterna: el duelo, la tecnología , la salud mental y la soledad, se entrelazan en un thriller sensible de la condición humana.
No és el tipus de llibre que m’agrada, tipus thriller. Però tampoc m’ha agradat com creua les històries. El protagonista és en Bruno que acaba d perdre la dona d’un càncer i sl voltant d’això es parla de l’índex d suicidis entre adolescents, els inicis de la IA, les extravagàncies de qui té molts diners, … El final m’ha decebut.
Adictivo, porque una vez empiezas no puedes parar de leer. Emocionante, porque toca temas muy reales y cercanos. Sorprendente, porque el final te deja boquiabierto. Necesario, porque abre debates incómodos que todos, en algún momento, deberemos afrontar.
No sé si es que es mi primera novela de misterio pero es mala con ganas, es como si brian de padre de familia y el vídeo de escritor famoso de pantomima full hubiesen escrito un libro. He de admitir que igualmente trata de temas interesantes.
La novela empieza bien, con un planteamiento que engancha al lector. Después la trama se va enredando de forma confusa y acaba con un final desconcertante que el autor se saca de la manga en el último momento. Muy floja.