El sabor agridulce de no tener casa a la que volver ni viejos dolores en los que ubicarse.
Adoro con todo el cuerpo este poemario. Un ejercicio lírico y exacto sobre la caída; la caída al cielo, el cuerpo en la nada, el cuerpo sobre otro cuerpo, la caída como vuelo. Leerlo es presenciar como Pat clava poco a poco cuchillas afiladas en una bola blanda de miga de pan, bordear el relieve de su futuro prometido, guardar junto con la llave de bronce su memoria de niña. Un bellísimo debut que me deja con ganas de regalárselo a todas mis amigas <3🤍🕯️
En el abismo hay algo que el resto no quiere mirar y yo, cada día, vuelvo a ponerle la mano encima.
No puedo evitar aceptar el dulce caramelo de la curiosidad: desde niña escucho que anuncian mi nombre desde las profundidades.
“Los tiempos se persiguen, todo valor tiene un desenlace, ahora las cigarras hacen coros seguidas de las hijas y las madres, pero también los valores se persiguen y todo tiene un desenlace.”
este poemario es todo lo que está bien. una luz pura que ilumina con belleza la experiencia de los vínculos, de las pequeñas cosas (que nunca lo son tanto), de las caídas y de los aprendizajes que nos elevan de nuevo. una invitación esperanzadora a revalorizar nuestro entorno y nuestro interior, después de abrazar con fervor nuestro paso por el subsuelo.