Vacaciones. Una familia viaja en automóvil a la playa. El trayecto es largo, el tiempo caluroso y el espacio que deben compartir los cuatro hermanos en la parte de atrás del coche, limitado.
La hija mediana será la encargada de narrar este peculiar trayecto mientras ante nuestros ojos se va desplegando ese territorio vasto y lleno de posibilidades que es la infancia a través de una serie de imágenes y emociones que podemos reconocer como propias.
Prontos, listos, ya es una novela breve y luminosa de una fascinante intensidad. Un libro mítico que tiene la extraña capacidad de convertir al lector en un pasajero más de este viaje veraniego, haciéndolo partícipe de una experiencia que puede ser encarnada y apropiada. ¿Y acaso no es ese el fin último de la literatura?
No aporta nada, la verdad. Quien tenga 50 años y haya viajado con todos sus hermanos apretujados en la parte de atrás del coche ha pasado por lo mismo y sabe que no da para escribir un libro.
La lucha por la ventanilla como columna vertebral de cada viaje largo. Me teletransportó a todas las veces que soñar despierta me llevó a un lugar extraño: “me horrorizo de mis pensamientos. Perdón.” <3
si buscas un libro corto q leer en una tarde y q t evoque a uno de los lugares más vinculados a la infancia: los asientos traseros de los coches, este es tu libro
mucha sensibilidad, buenas descripciones desde una perspectiva y lenguaje pueril y un ritmo tranquilo y fácil de disfrutar. después d leer Nuestra parte de noche era justo lo q necesitaba
(5/5) • «Prontos, listos, ya» es una maravilla. Es una novela muy cortita y muy curiosa. Narra un trayecto en coche. El viaje de un matrimonio y sus 4 hijos desde su casa hasta otra casa en la playa, donde van a pasar las vacaciones de verano.
El texto está escrito como el recuerdo de aquel viaje que tiene una niña de 10 años, una de las hijas de la familia. Y ese viaje es como muchos de los que yo misma viví. Cuando en los coches viajamos tantas personas juntas (en mi caso, mis padres, mis 5 hermanos y yo). La radio puesta siempre, o una cinta; subiendo y bajando ventanillas (manualmente, por cierto) según la temperatura de la mayoría; con alguien vomitando en todos los viajes (yo); con risas y enfados, según el momento; con peleas por no querer sentarnos en medio y preferir las ventanillas; con una paciencia infinita los padres de antaño; con alguien preguntando cada poco si queda mucho para llegar (mi hermana chica); con los juegos que nos inventábamos para hacer más llevadero los viajes; con las paradas para comer algo, repostar y hacer pipí sí o sí…
Mi infancia (y seguro que la de más de uno), ni más ni menos. Me ha resultado todo tan real, tan vívido…
No conocía de nada a esta autora uruguaya, Inés Bortagaray, y me parece muy a tener en cuenta.
Mi primer acercamiento a la editorial LAS AFUERAS ha sido todo un acierto. • ¿Qué encontraréis en este libro? Un libro con olor a infancia, a recuerdos, a lo de toda la vida. • Erratas encontradas: 0 (#CeroNuloNegativoConjuntoVacío). • FRASES SUBRAYADAS: «Elegí ir detrás de papá, a la izquierda del asiento. Creo que puedo protegerlo si me siento a sus espaldas».
«Cuando viajo siempre vomito. Ahora en los viajes mamá me da una bolsa antes de partir».
«Me duermo y vuelvo a soñar. Siempre fui de soñar mucho».
«Los atormentados son atormentados aunque alguien intente protegerlos».
«Quiero tocar madera para que papá nunca choque. No encuentro madera. Entonces me toco la coronilla».
«[…] era el más chico y vivía en un pueblo. Lo tenían apartado para que fuera cura, pero él no quería ser cura».
«Me gustan las vacas blancas y negras, pero también me gustan las marrones. Le propongo a mí hermana que cuente las marrones. Yo contaré las otras. Mi hermana me dice no vale porque marrones casi no hay. A nada se puede jugar en este auto».
«Ella no sabe nadar y la asuntan las olas […]».
«Yo digo "enigma" cuando quiero decir "misterio" y así uso dos palabras para decir la misma cosa, para variar un poco». • Lectura para 5 de los #24retosdelectura: 3, 5, 9, 20, 23
CANCIÓN, hay una; EVA, personaje; INVIERNO, leído durante el mismo; TIEMPO, el que dura el trayecto en coche que narra el texto; YO, tuve cientos de viajes iguales. • #LeoYComparto #bookish #DimeUnLibro #bookaholic #booklover #instalibros #bookworm #bookstagram #LeoAutoras #Libros #BlogLoQueLeo #MisLecturas #LasAfueras #InésBortagaray • #ProntosListosYa de @las_afueras @ines_bortagaray
“Cuando me despierto, mi hermana grande está donde viajaba mi hermano, y mi hermano ocupa el otro lugar en la ventanilla. Parece que mi padre ordenó que mi hermano y yo nos separáramos porque estábamos insoportables” ~ Prontos, listos, ya de Inés Bortagaray.
Prontos, listos, ya es un viaje a la infancia, a aquellos veranos en los que las vacaciones comenzaban en un coche atestado. En esta ocasión, cuatro hermanos en el asiento trasero, y su madre en el del copiloto, mientras su padre conduce hacia la playa.
La historia la narra en primera persona nuestra protagonista que va haciendo kilómetros en el asiento trasero donde los hermanos se intercambian las ventanillas con los asientos intermedios cada 200 kilómetros. La niña narra el paisaje, los tiras y afloja con sus hermanos en el asiento de atrás, el mareo que la inunda de vez en cuando, las paradas obligatorias y, al mismo tiempo, nos cuenta secuencias de su vida cotidiana en el colegio, con sus amigas o en casa.
Ha sido realmente un viaje a la infancia y me he sentido totalmente identificada con nuestra protagonista. Me he visto de vuelta en aquel seiscientos con los asientos de skay que se pegaban a mis piernas con el calor; he sentido el mareo y las ansias de quedarme dormida para que el viaje se me hiciese más corto y no marearme.
Una historia que no es más que eso, pero que me ha teletransportado a aquellos tiempos y me ha hecho sentir que qué rápido pasa el tiempo, tanto que parece que aún puedo tocar con la punta de mis dedos aquellos momentos ya lejanos.
Como el viaje es corto, no son más de 88 páginas pero que con otro formato podrían ser 50, os recomiendo que lo leáis de un tirón, como el viaje de nuestros protagonistas.
Un viaje a los viajes de la infancia. La protagonista es entrañable y llena de curiosidad, para bien y para mal. Le gustan las palabras. Está siempre con ansiedad sobre los posibles (por improbables que sean) futuros.
Es difícil no identificarse con su relato si en los 80-90 viajaste en auto a la playa. Ese es para mí una limitante de esta obra. Es como llegar al liceo después de las vacaciones. Todo el mundo se cuenta las vacaciones para cumplir con el ritual. Después, los temas importantes son otros, tal como la protagonista mete los pies en el agua por primera vez cada año.
“A veces el viaje es tan largo que me acostumbro y después no quiero llegar. Ahora, por ejemplo. Ya no quiero llegar. Por mí que nos quedemos acá para siempre.” Esta frase del libro encierra perfectamente lo aparentemente intrascendente de un viaje cuando realmente encierran todo un mundo.
He disfrutado mucho de este libro, la nostalgia que se siente de la infancia y los viajes en familia con los hermanos en los asientos traseros, las peleas, los olores... He leído otros protagonistas infantiles que no llegan a ser creíbles, pero esta niña, piensa y habla como una niña, una mirada infantil perfecta.
Linda lectura, tierna. Con la que todos empatizamos: quién no viajó en la parte de atrás de un auto en un viaje que que parecía interminable y se peleaba con sus hermanos.
Fue una lectura nostálgica que atravesé con una sonrisa. Por un rato volví a ser niña
escuchando melendi y las canciones pasiegas de chema puente. el claxon al cruzar el túnel de piedra. el asiento de copiloto vacío, nosotras siempre juntas, atrás. geronimo stilton. el bigote pintorrejeado por un permanente al volver de campamento.
ahora, sentada atrás con carlota. por las ventanillas, olivos. dentro, todos teñidos por luz naranja. tres de cuatro leyendo. me conozco más sus nucas que su cara. en mis oídos, the marías, clairo y rosalía.
“A veces el viaje es tan largo que me acostumbro y después no quiero llegar”. Lectura tan agridulce, por hacerme sentir nostalgia por una vida infantil que me da tanta vergüenza.