«En la Franja, los niños son bombardeados antes siquiera de abrirse como una flor, y sus sueños son perseguidos antes de haber tenido tiempo de nacer.» Así describe el fotógrafo palestino Fadi A Thabet en estas páginas el sufrimiento de la infancia de Gaza que inmortaliza con su cámara para «documentar la vida al borde de la muerte». No se trata de una crisis humanitaria temporal: el trauma es masivo, y el impacto de la tragedia persistirá durante generaciones. Por eso periodistas, expertos y testimonios desde dentro —escribiendo bajo los bombardeos— focalizan la mirada en la terrible situación de los niños y las niñas de Palestina. El presente y el futuro de todo un pueblo. Un libro que es un grito colectivo, consciente y firme, para denunciar el genocidio y abrir caminos a la esperanza, la libertad y la paz permanente.
Hay libros que no se cierran del todo. Este se queda latiendo, acompasando el paso, interrumpiendo la ligereza, recordándonos que mientras caminamos hay otros que no pueden hacerlo. Y una vez escuchado ese grito, una vez aceptado, ya no es posible seguir avanzando como si nada, ni mirar el mundo sin asumir que también nos pertenece la responsabilidad de no apartar la mirada.
Me he pasado el libro entero llorando. Por desgracia no me ha sorprendido ni me ha contado nada que no supiera. Tengo la suerte de estar más que informada de esta realidad desde que tengo uso de razón, pero eso no hace que no duela muchísimo conocer cada historia. Estar viva en un momento en que se permite esto a diario y no pasa nada, es difícil de asimilar. Supongo que sólo nos queda seguir hablando de ello, seguir intentando alzar la voz, boicotear lo que se pueda y no apartar la vista por mucho que duela.
A veces tenía que parar entre capítulos porque es tanta información - sumada con la que recibimos cada día de esta maquinita del demonio- que hace falta un momento de respirar para entenderlo realmente. Aún sin ser entendible. Todo lo que se está sufriendo en un territorio perseguido y maltratado como son los 365km cuadrados de Gaza, es una ratonera, es inhumano, es lo que está pasando.
Ensayos de primera mano de palestinos y palestinas que viven el horror en sus carnes junto con reflexiones de activistas o periodistas. Bien estructurado y enfocado desde distintos puntos. Ojalá no tener que leer estas historias, pero en realidad es casi lo mínimo que debemos hacer.
Saber lo que está pasando, ponerle nombre al genocidio, saber que está ocurriendo gracias a la aceptación de todos, a seguir con la ridícula convicción de que aquello que sucede en cualquier otra parte del mundo no nos afecta. Y que si no tenemos poder es porque lo defraudamos por una comodidad injusta y privilegiada. Lo mínimo es saberlo.