Me ha encantado en todos los sentidos. La relación de Ruri con sus amigas durante el festival deportivo escolar, la forma en que debe lidiar con los problemas derivados de sus distintas manifestaciones dracónicas y cómo va encontrando una resolución para cada situación están muy bien llevadas. Me fascinan este tipo de historias, quizás sabes más o menos lo que va a pasar, pero aun así logran emocionarte. Me encanta verlas y leerlas porque son pura zona de confort, historias que abrazan y acompañan. Eso sí, también me deja con curiosidad saber hasta qué punto todas y todos estarán dispuestos a implicarse con Ruri, porque es lógico pensar que en algún momento alguien podría agotarse. Tengo muchas ganas de ver cómo el manga abordará y resolverá ese punto.