¿Porque leemos un libro en lugar de otro? ¿Que nos hace elegir un libro? Puede ser el autor, o una recomendación , inclusive nos dejamos seducir por la publicidad, y algunas veces solo un título basta para atraer nuestra atención, y de algún modo esta es la forma más personal de elegir un libro, pues habla un poco de nuestra personalidad o nuestros gustos, por ejemplo hay personas que ante un título como: La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey se sentirán irremediablemente atraídos y otras que correrían en el sentido contrario, en el primer caso oyen un canto de sirenas y en el segundo oyen un huye!
A mi me atrapó este título sin remedio, porque trae un peso nostálgico que me lleva a las cosas asociadas a un atardecer, como el otoño, como la maduración, como el umbral de la frontera que nos separa del invariable paso al anochecer, y con una asociación al mundo, a nosotros, a mi.
En este libro vamos de la mano de un escritor llamado Yep, cuando llega después de muchos años a New York, a un otrora hotel de renombre del cual solo queda el personal y un poco de dignidad, aunque llega por negocios parece que el verdadero motivo es conciliar con las personas que le importan y consigo mismo, parece hastiado y aburrido, algo indolente en su posición de escritor exitoso venido a menos por su rígida postura de no escribir por encargo sino lo que salga de su mente.
Hay una belleza que rezuma el modo como se va reconciliando con temas fundamentales en la vida de un hombre, como la amistad, la paternidad, el amor y sobre todo la propia percepción de finitud.
Hay un ritmo acompasado pero febril que nos envuelve, que nos hace acomodar el paso a su paso, envolvernos en su piel y sentir el atardecer de nuestro propio mundo, recordar que existió una primavera y un verano, pero hacer sentido que después del atardecer, llegará el invierno, pero que al contrario del mundo, estas etapas no son cíclicas, porque en el mundo individual el invierno también significa descenso, lentitud, y por último final.
Hay una intuición que permanece en todas las decisiones y comportamientos del escritor, hay momentos que le invaden, como un recuerdo de infancia, un campo de amapolas, junto a sus hermanas, incluso el olor de las flores y las voces de sus hermanas parecen estallar sus sentidos y volverlo a ese momento, uno de los más perfectos y felices de su vida, ahora lo sabe.
Hay un abrupto final que nos devuelve a la realidad, el escritor zanja de repente todos sus asuntos, de manera acelerada el narrador obliga al escritor a soltarnos de la mano y dejarnos huérfanos en nuestro propio ciclo vital, reflexionando sobre las estaciones que hemos vivido pero sobre todo las que nos faltan por vivir, un balance honesto que nos permita seguir viviendo.
“Un día, en el atardecer del mundo, la muerte displicente llegará y se instalará en ti, y cuando quieras levantarte para caminar te sentirás tan malhumorado y hosco como la misma muerte; pero, si te asiste la fortuna, todo será para bien, pues tu alegría se hará más profunda y tu amor se robustecerá.”