«Un secreto fue soltado de sopetón por la abuela de tu trastatarabuelo fue un alto jerarca de la Iglesia que embarazó a una joven Josefa, tu trastatarabuela. El escándalo fue tal, que Josefa tuvo que mudarse de España a Nicaragua. El rumor fue en extremo doloroso para una familia con una honda raigambre católica. La verdad no pudo hablarse abiertamente por temor a Dios, hasta que Ligia tomó a esa bestia de rumores y la transformó en una obra de ficción. Ligia aireó esa llaga familiar reelaborando la posible historia con una magnífica novela. Aquí hay de reflexiones sobre el abuso, celos, confusión, muerte, pero a la vez, alegría, ganas de vivir, amor, solidaridad. No hay víctimas, ni villanos. Ligia presenta la condición humana con sus paradojas, contradicciones, revanchas. Narrada como las grandes novelas del siglo XIX, aquí los acontecimientos se suceden uno tras otro. Por mi gran culpa conmueve, emociona, divierte, nos enoja, nos hace reír, nos descubre mundos, nos confronta y nos hace viajar por ese gran río que es la experiencia humana.» Guillermo Arriaga
Es una novela que me hizo pasar por la tristeza, la indignación, el dolor de la separación, el miedo a lo desconocido…pero también reconocí la esperanza, la fortaleza, la ilusión, el gran amor, la compasión, la resiliencia…wow es un libro hermoso.
Por mi gran culpa es una novela valiente y profundamente humana que explora las heridas de la culpa, la fe y la identidad femenina. A través de una narración íntima y honesta, Ligia Urroz nos conduce al interior de una mujer que enfrenta los fantasmas de su pasado y las imposiciones de una educación religiosa que marcó su forma de amar y de mirar el mundo. Con una prosa sensible y aguda -característica de la autora- construye un retrato conmovedor del peso del perdón, y de la búsqueda de libertad interior. Un libro que invita a una profunda reflexión. Recomendable.
Una novela muy interesante que toca aspectos religiosos, morales, abusos y tradiciones familiares del siglo XVIII Muy bien escrita por Ligia que te lleva de la mano de Josefa, de su hermana y su familia, por la angustia y sufrimiento que viven y como el obispo con sus muchos y mañosos argumentos justifica lo sucedido.
"Cada domingo es una ceremonia de guardar en la que, con el puño en el corazón, se exhibe la culpa. Esa sombra que oscurece el alma de los hombres pero, sobre todo, el de las niñas y mujeres".
Una historia llena de secretos, culpa, deseo, lujuria, pero también de resiliencia y esperanza.
Mi gran culpa es un libro que aborda uno de los temas más difíciles —el abuso sexual— con una calma narrativa que, lejos de suavizar el golpe, lo vuelve más certero. Ligia Urroz escribe sin arrebato, sin estridencias, y esa contención permite que el horror se revele en toda su crudeza. Hablar de un tema así sin guiar al lector, sin dictarle qué pensar, es un desafío enorme; sin embargo, la autora consigue algo aún más complejo: llevarnos a cuestionar las propias grietas de nuestras creencias.
Las justificaciones religiosas que el agresor utiliza son inquietantes no solo por su manipulación, sino porque muestran lo frágil que puede ser la frontera entre la fe, la obediencia y la sumisión. Urroz no absuelve ni explica: expone, ilumina, abre el espacio incómodo de la duda. Ese territorio donde el lector se pregunta cómo es posible que alguien pueda tergiversar el lenguaje espiritual para convertirlo en arma.
La novela también refleja, con una lucidez feroz, el machismo que sigue tan presente: ese entramado social donde el agresor es protegido, la víctima es silenciada y la culpa cae siempre sobre quien menos la merece. El pacto patriarcal no aparece como concepto abstracto, sino como fuerza viva, cotidiana, que atraviesa decisiones, silencios y dinámicas familiares.
El hilo conductor del libro es la culpa, pero también el amor. No el amor romántico, sino el amor desinteresado, transparente, casi sacrificial: ese que sostiene incluso en los momentos en que la vida se vuelve insoportable. Esa combinación —culpa como peso y amor como impulso— da a la novela una profundidad emocional que se siente y se queda.
Hay una belleza extraña en estas páginas. Belleza en la forma, en la precisión de la escritura, en la sensibilidad con la que se construyen personajes que no se victimizan ni se idealizan. La resiliencia que muestra cada uno es una lección de vida: la capacidad de caerse, romperse y aun así levantarse, no una vez, sino incontables veces.
Mi gran culpa es una novela que duele, pero también acompaña. Un testimonio literario de lo que sucede cuando la palabra, por fin, se atreve a romper un silencio largo, injusto y profundamente humano.
✨Josefa fue abusada por un jerarca de la Iglesia Católica en la España del siglo XIX. A partir de ese suceso, Urroz construye una emotiva narración de cómo se (sobre)vive la culpa, que principalmente atraviesa la vida de las mujeres de esta época.
✅Lectura fácil, contenido difícil
⚠️Contenido explícito de vi0l3ncia
🩷 Me gustó que la novela busca narrar la cicatrización de un evento familiar. Darle sentido y dignidad a la vida, y que no todo fue en vano.
Muy buena historia. Me hizo enojar, me sorprendió y me gustó ver el amor entre hermanas. Nadie es tan malo ni tan bueno en la vida y aquí quedó demostrado.