Um ícone cultural em uma edição especial de colecionador. O clássico Eu, Christiane F., 13 anos, drogada, prostituída, um relato visceral e atemporal que marcou uma geração, em novo projeto gráfico, texto revisado e acabamento de luxo com pintura trilateral. Item indispensável para todos os colecionadores.
Berlim, 1975. Em uma cidade dividida por um muro, onde dinheiro e oportunidades são escassos, os jovens crescem sem perspectivas, muitas vezes imersos em conflitos familiares. É neste cenário que surge a trajetória de Christiane Vera Felscherinow, que viria a ser conhecida mundialmente como Christiane F.
Christiane é uma adolescente inteligente e sensível. Como muitas garotas de sua idade, ela tem interesse por garotos, se preocupa com a aparência, tenta se enturmar e vive tensões com a mãe ausente. Contudo, por trás dessa fachada, esconde-se uma jovem mergulhada no vício em heroína. Sua derrocada parece ser inevitável diante de uma sociedade indiferente ao sofrimento e às frustrações da juventude.
A obra expõe o submundo do vício e da prostituição infantil na Berlim dos anos 1970. Baseado no depoimento real de Christiane aos jornalistas Kai Hermann e Horst Rieck, o livro tornou-se um best-seller na Alemanha, foi traduzido para diversos idiomas e consolidou-se como um verdadeiro ícone cultural.
Eu, Christiane F., 13 anos, drogada, prostituída... é um relato comovente e impactante sobre o efeito avassalador das drogas na vida de uma adolescente.
“’Christiane F'. é um olhar triste e sórdido sobre os horrores do vício em drogas, e “horrores” é a palavra-chave.” – New York Times
Kai Hermann is a German journalist born in 1938,[1] who contributed to the magazines Die Zeit, Der Spiegel, Twen, and Stern, and published multiple works including "La révolte des étudiants" and "Intervention décisive à Mogadiscio". He is also co-author of Christiane F.: Wir Kinder vom Bahnhof Zoo, with Horst Rieck.
He is a Théodor-Wolff Prize laureate, and recipient of the Carl-v-Ossietzky Medal.
Finalizei esse livro ontem e ainda estou tentando encontrar palavras pra descrever a tristeza que é esse relato. A história da Christiane é só mais uma dentre tantas outras que passaram pelo mesmo, por coisas piores e que, infelizmente, não tiveram a sorte de permanecerem vivos para contar suas histórias. Esse livro mostra como, na década de 70, Berlim estava em decadência. O muro separava a Alemanha, nisso existia uma escassez de emprego, as perspectivas da sociedade eram cada vez mais baixas e precárias. Em meio a isso, os jovens foram buscar refúgio para suas inseguranças e medos no mundo das drogas. Especificamente a heroína foi a maior e mais terrível ceifadora na época. Christiane e muitos outros jovens iniciaram o uso através de drogas recreativas e escalonaram rapidamente para a heroína, que tornava os adolescentes em zumbis vivos, extremamente viciados, que recorriam a furtos, prostituição e outras terríveis atividades para obter dinheiro. Muitos faleceram nesse caminho de dor, em busca de uma ajuda que na época o governo falhou em dar. Não tinha assistência. Não tinham a quem recorrer. Apenas se afundavam até não ter mais salvação. Trágico. Sofrido. E ainda presente na atualidade.
"Nadie ayuda a nadie, cada uno quiere ser el mejor. Los profes joven a los alumnos; tienen el poder para hacerlo, puesto que son ellos los que ponen las calificaciones. Y a la inversa, cuando aparece un profe complaciente o de poco carácter, los alumnos de ponen de acuerdo para hacerle la vida imposible y así poner a prueba su poder." Antes de ir al análisis directo, quise dejar esta frase en el inicio para hacer una retrospectiva de cómo pese a los años, el humano no ha cambiado un céntimo.
Dentro de la película de Christiane F muestra un escenario crudo, y creo que reflejo bien la vida de ella. Es una interpretación cinematográfica de todos modos y no se tiene que tomar al pie de la letra; tal cual Abzurdah. Aunque siento que si reflejaban un poco más la violencia intrafamiliar que tenía iba a crear un entendimiento mayor sobre su caída a las drogas.
Apenas empezar el libro textualmente dice.
"En ese momento viene mi padre y se sienta junto a mí. Pregunta dónde va la casita siguiente. Tengo tanto miedo que no puedo contar los cuadrados y calculo a ojo. Me equivoco y él me da una cachetada. Me largo a llorar y soy incapaz de contestar nada. Entonces se levanta y va a la maceta del gomero. Sé lo que va a hacer. Toma la caña de bambú que sostiene el gomero y zácate en el culo hasta que me lo deja en carne viva.
Empiezo a temblar de miedo apenas me siento a la mesa. Cada mancha en el mantel es un drama; cada vez que vuelco algo me da una paliza. Tengo tanto miedo que casi no pasa una comida sin que me ocurra alguna desgracia.
Cada noche le pregunto amablemente a mi padre si piensa salir. Sale bastante seguido, y entonces las tres mujeres suspiramos de alivio. Esas veladas son tranquilas y felices. Eso se acaba cuando él vuelve. En general bebe mucho, y se enfurece al menor pretexto; por ejemplo, cuando encuentra juguetes tirados en el piso. Siempre dice que en la vida no hay nada más importante que el orden. Cuando llega a medianoche, si considera que mis cosas están en desorden, me arrastra de la cama y me da una cachetada. Después le toca a mi hermanita. Entonces tira todas nuestras cosas al suelo y nos da cinco minutos para dejar todo impecable. Lógicamente casi nunca lo podemos terminar, y entonces nos da una paliza."
El enfoque que le dieron fue más hacia la adicción, y en el momento que cayó. Pero cómo ahora se trata del libro y no la película, veo interesante señalar cómo en esos momentos el maltrato familiar era tan normal, que la manera más fácil de "centrifugar" esas emociones negativas en su niñez surgió en la escuela, molestando, generando conflicto por el apartamento.
Y ahora leyendo me doy cuenta que tanta atención no le metí a la película. En cuanto la hermana se va, el movimiento corporal y las peleas no me expresaron tanto como la obra original dónde se muestra como Christine le agrada pelear con Klaus debido a que lo siente inferior.
Si hacía lo de tocadiscos con su padre, él la hubiera molido a golpes, pero con el caso del veinteañero sabe que no podría hacerlo. Por primera vez se siente en control y desencajada a la vez.
Su madre, quién tenía una relación un poco distante, pero amorosa, se veía más atenta con su amante que por sus hijas. Cosa que las aleja aún más, y aunque la muchacha no lo dice como tal, la frustra más que nada.
Eso genera una precuela que le da el impulso final para drogarse. Necesita la aprobación qué ninguno de sus progenitores le pudo dar.
No quiero justificar del todo a la madre, puesto que es cierto que le pudo poner más atención de con quién se juntaba su nena de 12 años, pero igual también ella quería ser una versión de unos padres más liberales, no como el que fue el suyo.
"Cuando nació juré que nunca la llevaría a una situación tal en que deseara casarse con el primero que se le cruzara, con tal de escapar de la casa. Debía desarrollarse libremente, sin restricciones. Yo quería ser la madre moderna que no tuve, pero lo que sucedió es que me fui al otro extremo."
Una de las razones por la cual considero que Detlef y Christiane desarrollaron una dependencia en sí mismos fue porqué ambos se veían reflejados en el otro. Ambos tenían padres separados, cayendo en un ambiente rodeado droga desde muy jóvenes. Sus personalidades eran parecidas, que además de los efectos histéricos que te deja de paso la droga, ellos llevaban la continuidad de que al ser tan parecidos terminaban chocando inevitablemente.
Tal cual ella dice; dos drogadictos nunca van a poder sanar juntos porque si uno cae, arrastra a el otro. No había manera de que pudiesen quedarse juntos incluso si quisieran.
Me gusta que termine con un final incierto. La realidad es que las adicciones son muy complicadas de salir. Me alegra el hecho de que siga luchando por su vida pese a la mala salud que tiene, y que se le haya quedado en mano algo que le gusta tanto como el campo.
Essa história tem uma importância única na minha vida - filha de um pai alcoólatra e com muitos tios com problemas com drogas, quando fiz 13 anos minha mãe me deu esse livro de presente e me disse: leia e aprenda que a vida tem muitos caminhos e dependendo do que você escolher, a estrada pode ser muito difícil. Essa menina começou com uma simples droga e destruiu a própria vida. E foi assim que eu , com aquela idade, amando todos os discos de rock que eu tinha , fiquei muito chocada e com medo de experimentar qualquer droga ou me colocar em risco . Me interessei tanto por esse assunto, que mais tarde, trabalhei com grupos de dependentes químicos. Hoje, aos 40 anos, ainda me lembrava desse livro com carinho (inclusive o nome da maioria dos personagens) e por isso resolvi o reler . É uma história pesada, incômoda e cheia de mentiras e recaídas, como acontece realmente na vida de um adicto. Você se compadece por Christiane , torce por ela, se decepciona… hoje compreendo muito melhor a parte social e politica de tudo o que esses jovens sofreram e me coloco na pele da mãe , que errou tentando sempre acertar.