Decía Elias Canetti a propósito de su ambicioso ensayo de 1960, Masa y poder, sobre las dinámicas institucionales de control social en el siglo XX, que sentía que por fin había podido «agarrar a este siglo por el cuello». Con su nuevo poemario, podemos decir que Juan de Salas (Madrid, 1999) ha agarrado al suyo también, pero además lo ha hecho pasar por el tubo, hasta hacerle cantar de agudeza, arte e ingenio.
Como si se tratara de una miniserie inspirada en los episodios nacionales de Galdós, este libro emprende con furor y comedia una larga ruta turística por la España decimonónica de Isabel II , las guerras carlistas y el ruido de sables, y, por figuración, nos ofrece una mayor visibilidad de la España del euro en la que nació el autor y el resto seguimos vivos. Por lo tanto, también es una visita guiada a pie de obra por nuestros propios corazones.
Con El siglo Juan de Salas inaugura la epopeya lírica española del nuevo milenio.
Es historiador del arte y poeta, nacido en 1999 en Madrid. Investiga la ciudad y el paisaje. En 2022 publicó Los reales sitios (Barcelona: Ultramarinos) y en 2025, El siglo, en la misma editorial. Fue becario de literatura en la Real Academia de España en Roma en el año 2024-2025 y es actualmente becario de Edición en el Museo del Prado.
Creo que hay momentos en los que es necesaria una contraépica, un libro grande que deshistorice nuestras circunstancias y que nos revele como herederos de un mal mundo. Este libro es capaz de hacer eso sin perder grandiosidad, ¡humor! ni vuelo poético. Mentalidad calvinista, cuerpito católico.
“(…) seré el tiempo sobre ti que deshaga tu camisa arancelaria de algodón catalán proteccionista sinceramente defectuosa y descamisado seré primero la mirada que atiende al pecho y segundo la bala que lo cruza (…) yo seré la larva que entre en ti tan dulcemente. Con cariño devoto, de nuevo en tu cuerpo como tantas veces antes, yo te devoraré lentamente, con paciencia de amante, convertido en un gusanito”
un libro valiente, inteligente, divertido y mariquita, ¿qué más le podemos pedir a Juan de Salas? nada, salvo que continúe con su contra-narración (y que yo y mis obsesiones zodiacales lo sigamos acompañando muy de cerca).