Una parte del libro, bastante irritante, viene a ser de este modo: "Yo, Benito Arruñada, el autor, soy un tipo muy de derechas y liberal en lo económico. Soy un neoliberal declarado, creo que en el tradeoff entre producir y repartir, estamos demasiado escorados hacia el repartir, y yo preferiría producir más y repartir menos. Creo que Ronald Reagan y Margaret Thatcher eran cojonudos, y en todo caso los encuentro algo blandengues. Pero la mayoría de los españoles no quiere ese modelo. Y como la mayoría no piensa como yo, eso quiere decir que está equivocada, y de esa equivocación y de otras similares vienen nuestros males actuales."
Es decir, lo irritante es que da por sentado que el neoliberalismo es la vía correcta, pero no lo justifica. Lo da por sentado, como si fuera un axioma, y razona a partir de ahí.
Pero el libro tiene partes no irritantes, y la mar de interesantes. La idea principal es que, aunque se suele echar la culpa de todo a los políticos y a "las élites", en realidad gran parte de la culpa de los problemas en España suelen tenerla los ciudadanos. Es difícil saber qué fue antes, si el huevo o la gallina, porque es obviamente bidireccional: las élites tienen influencia sobre las preferencias de las masas; pero las masas son las que ponen y quitan políticos, y sus deficiencias (su falta de información, su desidia, su conformismo), constituyen el otro lado de la relación, que no puede ser ignorado si se quiere hacer un análisis completo.
Las masas son culpables fundamentalmente por dos razones: a) tienen preferencias indeseables, o egoístas; y b) aun en los casos en los que sus preferencias son deseables, sus ideas sobre qué medios hacen falta para conseguir los fines son irracionales, o persiguen ideales imposibles. Pondré dos ejemplos de mi propia cosecha.
La vivienda está carísima en España. ¿Por qué? En parte es por "b" (la irracionalidad y la falta de coherencia entre medios y fines). Todos queremos vivir en el centro de Madrid (o de Barcelona, o de Málaga). También queremos vivir en casitas bajas de dos pisos, no queremos construir en altura. Los rascacielos son feos y dan mucha sombra en derredor (la sombra en España es un mal, por lo visto). Y también queremos vivienda barata. Pues bien: es imposible. No se puede conseguir que todo el mundo viva cerca del centro, en casitas bajas, y con precios baratos. No se cabe. Pero los ciudadanos lo demandan, y entonces los políticos empiezan a hacer promesas vanas y políticas contraproducentes. ¡Control de alquileres! ¡Viviendas de protección oficial! Etc. Eso sería un ejemplo de la falta de coherencia en los votantes entre medios y fines.
Pero es que además, está el motivo "a": las propias querencias responden a motivos egoístas y deletéreos a largo plazo. ¿Seguro que en España queremos que haya vivienda barata? España es un país de propietarios. Ya se encargó Franco de que así fuera. Y a la gran cantidad de gente que tiene vivienda en propiedad no le conviene que se construyan más viviendas para que bajen los precios. Porque eso devaluaría también las propiedades que ya poseen. Así que en realidad hay mucha gente que no quiere que bajen los precios, o a la que no le importa mucho que estén altos. Los jóvenes no pueden acceder a la vivienda, pero nadie quema nada. Eso es mal comportamiento racional.
Otro ejemplo: los pensionistas en España cobran bastante más de lo que deberían. Casi todos los que han estudiado el tema coinciden en esto. Pero a ver quién es el guapo que congela o baja las pensiones. Como dice Arruñada, arreglar los problemas sociales y económicos es relativamente fácil. Lo difícil es ganar las siguientes elecciones después de hacerlo...
El libro es muy detallado, minucioso, y toca muchos temas (vivienda, educación, estado autonómico, separación de poderes). Tiene un índice temático y onomástico, y abundante bibliografía. El estilo de escritura no me gusta demasiado. Es algo abstracto, y uno tiende a perderse porque no mantiene una dirección muy clara siempre.
El apartado sobre soluciones me pareció bastante pobre. Arruñada cree que hay que aumentar la información ciudadana. Pero no se refiere a Educación para la Ciudadanía u otro tipo de educación formal, porque eso se puede pervertir o capturar por intereses sectoriales fácilmente. Se trata de hacer intervenciones que faciliten la transparencia con costes bajos. Por ejemplo, la gente tiene que saber cuántos impuestos paga. Eso tan europeo de obligar a que los precios se den siempre con IVA incluido está mal. Hay que desglosar el precio, para que la gente pueda ver fácilmente lo que le cobran de IVA. Lo mismo con el IRPF: en lugar de practicar tantas retenciones a medida que se cobran las nóminas, y que los lerdos se alegren en junio porque les sale "a devolver", sería mejor que se retenga poco o nada, y la gente tenga que pagarlo todo hacia junio (yo creo que sería una catástrofe, pero divertidísimo verlo). A mí todas estas intervenciones me parecen algo débiles. ¿De verdad alguien cree que con este tipo de actuaciones vamos a lograr cosas como que la gente no vuelva a votar en masa a un tipo como Pedro Sánchez, que llamó "delincuentes" a los golpistas catalanes para luego amnistiarlos a cambio de los votos de investidura? Es que el problema es muy profundo...
En resumen, no es perfecto, pero me ha parecido un libro con bastantes ideas interesantes y que va bastante a contracorriente. Ha merecido la pena leerlo, y me lo pulí en tres días.
Espectacular libro de contenido divulgativo pero fundamentado en extensisima bibliografía, que la hace accesible al publico lego en materia económica y cuya lectura, de generalizarse, seria de los mas importantes de la década en nuestro país sin ninguna duda