Xabel vuelve a casa tras años fuera convencido de que lo único que le espera en la quesería familiar es trabajo duro, rutinas rurales... y silencio. Lo que no esperaba era reencontrarse con Lyán, el hermano pequeño de su mejor amigo. El guaje que siempre andaba detrás de él, ahora convertido en un joven vaqueiro de mirada atrevida y con una memoria muy selectiva, recuerda todo lo que Xabel prefiere olvidar. Lyán lleva años con un crush mal disimulado, y ahora que tiene a Xabel tan cerca no piensa dejar pasar la ocasión. Entre quesos artesanos, madrugones compartidos y bromas que rozan —o cruzan— la línea, Xabel empieza a entender que hay sentimientos que se curan como el buen con tiempo, con mimo... y en cuevas profundas. Y es que en esta quesería, La Cava de la Vaca Roxa, el que no corre... madura.
Ángeles Valero (Valencia 1982), es una apasionada de los libros y la escritura. Le encanta viajar a lugares poco conocidos de su tierra y descubrir costumbres, gastronomía, historias o leyendas de la zona para poder plasmarlas en sus novelas. Siempre encuentra una calle misteriosa, un recoveco apartado donde dejar que sus personajes vivan sus historias de amor.
Noche de patatas fritas y cerveza es su primera novela, una divertida comedia romántica.
Es mi primera vez leyendo a Ángeles y me ha parecido una historia muy divertida, que me ha dejado diciendo "that's actually cute" al terminar. Estoy muy in con el tema vaqueros desde hace un tiempo (toda mi vida en verdá si me preguntas) y me daba mucha curiosidad ver cómo eran esos cowboys a la asturiana 🤣 Me ha parecido muy interesante ver la manera en la que Ángeles le da la vuelta a varios clichés y he disfrutado bastante con todos los detalles que hay sobre las queserías. Xabel se ha ganado mi corazón (cero sorpresas).
Tuve el honor de ser lectora beta de esta historia que me enamoró. Ambos protagonistas son maravillosos y la dinámica entre ellos es genial. El humor con el que Ángeles trata la historia (te partes a carcajada limpia con algunas escenas) aligera el drama que se esconde tras las fachadas de los personajes. Además, la manera en la que ha retorcido el cliché del cowboy y lo ha hecho suyo es tremendamente original.
Cowboy a la asturiana me ha sorprendido desde la primera página. El cliché de la diferencia de edad está tratada de manera adecuada desde el comienzo, dos adultos que tienen las cosas claras. El tema de la edad lo hablamos por el grupo, pues no es lo mismo diez años en edades entre dieciséis y veintiséis, donde uno, hay un menor, y dos, están en etapas de la vida diferentes que por ejemplo veintiocho y treintaiocho donde los dos ya tienen claro lo que quieren. Además diez años dentro de esas edades aunque si que llama la atención no me parece abusivo. Además otro detalle que me ha encantado es que la historia este ambientada en España, para ser más exactos en el Concejo de Cabrales en Asturias, con unos paisajes preciosos que me transportaron de nuevo a mi viaje a Asturias.
Los protagonistas se irán re-conociendo entre ellos de manera pausada, pese a que no son desconocidos, Xabel es el mejor amigo de los hermanos de Lyan, durante las páginas de este libro empezará a dejar de verlo como el hermano pequeño de sus amigos y lo empezará a ver como algo más. La evolución la he notado totalmente natural y creíble, si que hay cierta atracción desde casi el comienzo pero ya sabemos que atracción y amor son dos cosas totalmente diferentes. La autora añade alguna escena más explícita pero sin llegar nunca ha invadir la historia. Si tengo que mencionar a dos personajes que me han enamorado sin duda me quedo con Deva, quien me ha conquistado por completo y con Xabel, quien me ha dado una ternura infinita; aunque la imaginación de Lyan sin duda podría ser un personaje más de la historia.
Un punto que necesito mencionar en la reseña es como juega con los clichés, o más bien, como rompe con ellos. Por ejemplo, cuando los protagonistas se hospedan en un hotel, parece que habrá la típica escena de una sola cama, y de repente ves que están hospedados en habitaciones diferentes, dando así un aire freso e inesperado a la lectura.
Leí el libro en dos días porque me atrapo literalmente. Los personajes se sienten reales, con miedos y dudas. Me ha encantado (aunque he odiado un poco a la autora por ello) como nos hace juzgar a algunos personajes sin conocerlos directamente, para luego demostrar que estábamos equivocados. Además se ha notado la investigación detrás de las queserías, o más bien del proceso de fabricación y curación del queso cabrales, además está basado en la quería de Vega de Tordín, una quesería que visite en mi viaje, así que fue literalmente volver a ese lugar.
Un momento que he amado ha sido el momento "Cowboy de Xabel" que quien haya leído el libro, creo que sabrá a lo que me refiero, sin duda me ha encantado.
Finalizada la lectura de 'Cowboy a la asturiana' de Ángeles Valero @leeryotrosvicios a la que puntúo con 7'5/10.
Un romance slow burn de reencuentro, mejor amigo de mi hermano, diferencia de edad y pueblo pequeño, de perdón, duelo, familia y amistad.
Xabel vuelve al pueblo, no le queda nada en Gijón. Debe empezar de cero donde nunca pudo ser él y no le aceptaron y lleno de miedo y culpa. Al menos tiene a sus amigos, hermana y sobrina y una oportunidad de hacerse cargo de la quesería familiar 'La cava de la vaca Roxa' donde su padre, Fidel, no se lo pondrá fácil, y además, con el perfecto empleado de su padre riéndose de él, Lyán, el hermano pequeño de sus mejores amigos.
Xabel lo ha perdido todo y se siente culpable, su sueño se desmoronó por enfermedad y traición. Sólo puede volver al pueblo, donde tiene recuerdos felices pero tampoco pudo ser él por no ser aceptado. Ahora debe aprender a llevar la quesería familiar con su padre Fidel y donde la única ayuda viene de su atractivo y provocador compañero Lyán, y no puede verle así.
Lyán vive a su manera, para él volver a su pueblo con sus amigos y familia le supuso recuperarse y sentir que valía. Es un gran profesional y en su trabajo cumple con creces, y eso no le impide llevar una vida festiva y disfrutona. El regreso de Xabel, su crush adolescente no lo espera, y mucho menos ser su compañero, y menos aún, que esté mejor ahora.
Dos personajes que se abren poco a poco pero con miedos, que les llevan a no ser del todo sinceros y a cagarla constantemente, pero que a la vez, sólo pueden ser juntos.
Quizás me sobró algún detalle de pasión de Lyán, que los hubiera dejado sólo para ellos, pero es una cuestión de gusto personal.
Momentos hilarantes y divertidos con cencerros y diablos por medio, y también sinceros, bonitos y pasionales.
Una historia que nos habla de lo importante que es ser tú mismo y expresar los sentimientos a quien te importa, pedir perdón y abrazar el pasado, aceptándolo, agradeciendo el aprendizaje y quedándote con los recuerdos bonitos para seguir siempre adelante.
Un final familiar bonito, de amistad pura y de romance precioso y de segundas oportunidades que te deja buen sabor de boca.
La "titiritera" ha entrado a la era cowboy y lo ha hecho con toda y por todo lo grande.
Una vez más, Ángeles ha demostrado que no defrauda. Un cowboy romance con todas las letras pero también con toda la impronta de ella, al crear a dos nuevos Valero's boys que ya se han establecido bajo nuestra piel por ser uno más adorable que el otro. Un pueblo rural y pequeño, una ambientación más que lograda, al punto de leer y querer establecerse ahí inmediatamente, unos personajes más que compradores, secundarios que enamoran al punto de querer leer más de ellos, escenas emotivas, graciosas, románticas, spicy, etc., dentro de un marco de empatía, comprensión, aprendizajes, enseñanzas y nuevas perspectivas. Un amor que se estaciona como el buen queso para degustar con pellizcos de pan y una amplia sonrisa en la cara, porque sí, por supuesto, esta autora nos deja una vez más, el corazón calentito.
Un slow burn ambientado en un pueblecito asturiano, amor entre quesos,vacas y vaqueros.
Xabel vuelve a casa para encauzar su vida y trabajar en la quesería familiar. No sé espera tener que trabajar con Lyan, el hermano pequeño de sus mejores amigos. Y es que no queda nada de aquel niño al que Xabel solía sacar de algún que otro lío; se ha convertido en un joven tan guapo y pícaro que le resulta difícil no mirarlo con otros ojos. Para Lyan, el reencuentro es algo muy distinto: Xabel ha sido su crush desde los dieciséis años y nunca lo ha olvidado. Ahora que trabajan juntos, quizá sea su oportunidad definitiva para cambiar las cosas.
Me ha encantado, he disfrutado con el descaro de Lyan y me he enamorado de Xabel. Y si, necesito esos audiolibros de Lyan.
Soy Asturiana, por supuesto que iba a leer un BL de cowboys queseros asturianos. Home bah! Ha sido perfecto y precioso. La ambientación, los detalles, los personajes. Se te hace súper corto porque te atrapa desde el primer momento. Tanto los protagonistas como todos los secundarios hacen que el libro tenga un color especial. Los pensamientos de Lyán son geniales, sobre todo cuando rompe la cuarta pared. Y Xabel es la cosa más preciosa del mundo. We must protect. En defenitiva, necesitamos más queso y más Pistacho!