"Un picnic. Imagine un bosque, una pradera. Un coche sale de la ruta y de él baja un grupo de gente joven, con botellas, cestos de comida, radios a transistores y máquinas fotográficas. Encienden fuego, arman carpas, ponen música. Por la mañana se marchan. Los animales, los pájaros y los insectos que los han estado observando horrorizados durante la larga noche vuelven a salir de sus escondrijos. ¿Y con qué se encuentran? Nafta y aceite derramados en el pasto . Válvulas y filtros usados, estropajos, alguna llave inglesa que alguien olvidó. También por supuesto las basuras de costumbre. Un picnic sobre el camino en el cosmos y usted pregunta si van a volver."
Hay algo casi insoportable en esa imagen, y no por la devastación material —esa suciedad abandonada tras el paso de los visitantes—, sino por la indiferencia que revela. Los Strugatski comparan esto a una parada de unas naves extraterrestres en un lugar y abandonándolo poco después dejando misteriosos desperdicios fruto de este picnic alienígena. Pasaban por allí y se marcharon. Ese lugar se convirtió en La Zona. No fue una invasión, ni un mensaje cifrado, ni siquiera un gesto hostil: fue simplemente, un descuido. Y sin embargo, frente a esa posibilidad, el ser humano reacciona como siempre ha hecho: negándose a aceptar que no ocupa ningún lugar central en el acontecimiento.
Porque si algo pone en evidencia ese “picnic extraterrestre” es nuestra incapacidad para concebir un universo en el que no seamos el centro. Todas las teorías que surgen en torno a la Visitación —las señales ocultas que podrían sugerir que buscan un reencuentro, la vigilancia encubierta que podría demostrar que viven ya entre nosotros, la expectativa de un contacto futuro— no son más que variaciones de un mismo impulso: el de reintroducir al hombre en el centro del sentido. Incluso lo que podría ser la amenaza de una futura visita, resulta más tranquilizadora que la indiferencia, porque al menos nos concedería un papel en el cosmos.
"No repararon en nosotros. No nos prestaron atención."
Lo verdaderamente perturbador de la novela no es, entonces, la presencia de lo extraterrestre, sino la posibilidad de que ese acontecimiento no signifique nada para nosotros. O que haya ocurrido sin intención, sin mensaje, sin siquiera una mirada. Como si el cosmos, lejos de organizarse en torno a nuestra existencia, nos atravesara accidentalmente, dejándonos —como a esas hormigas que salen temblando de sus escondites— frente a los restos incomprensibles de algo que nunca estuvo dirigido a nosotros.
La historia se sitúa en una de esas Zonas que han quedado alteradas tras la Visitación. Son lugares donde las reglas normales ya no sirven: aparecen objetos extraños, fenómenos que nadie entiende del todo, y un intento bastante torpe por parte de los humanos de controlarlo todo —científicos, controles, vigilancia…—. Pero donde de verdad se mueve la vida es en los márgenes, con los stalkers o merodeadores, que entran ilegalmente para sacar objetos y venderlos. Uno de ellos es Redrick Schuhart, y lo interesante es que su relación con la Zona no tiene nada de épica ni de misterio elevado: es más bien desgaste, peligro constante y una forma de ganarse la vida en un entorno que nunca termina de comprender. Red Shuhart es la prueba de la supervivencia del ser humano, no se cuestiona nada ni quiere profundizar en esta visitación, lo único que de verdad le interesa es lo que los objetos abandonados en la zona le pueden suponer para mercadear con ellos.
Más que insistir en lo pequeños que somos, la novela plantea algo más incómodo: que quizá el mundo no esté hecho de manera que nuestra pregunta por el sentido tenga respuesta. No es solo que el universo sea enorme, es que puede que no haya ningún orden pensado para incluirnos. Y en ese caso, todo lo que intentamos entender, todo el sentido que creemos encontrar, podría ser en gran parte algo que nosotros mismos proyectamos sobre lo que nos rodea, el ombliguismo humano.
"Me pregunta usted en qué consiste la grandeza del hombre? ¿En que recrea la naturaleza? ¿En que domina las fuerzas cósmicas? ¡No! En que a pesar de todo eso, ha sobrevivido y tiene intenciones de seguir sobreviviendo en el futuro."
En este punto es donde se percibe con más claridad la habilidad de los hermanos Strugatski: sus historias acaban convirtiéndose en dilemas existenciales. Llega un momento en que lo que está en juego ya no es tanto qué ocurre en sus historias, sino cómo se posicionan los personajes ante algo que no pueden comprender ni controlar, y no solo los personajes, sino el mismo lector.. Y ese desplazamiento es clave, porque hace que la propia trama quede casi en segundo plano, absorbida por la pregunta —mucho más incómoda— sobre cómo vivir en un mundo que no responde.
En el fondo, Picnic extraterrestre no trata solo de que la Zona sea incomprensible, sino de algo más cercano: de nuestra insistencia en comprender de todos modos donde igual no haya mucho que comprender aparte de restos de basura abandonada. No podemos evitar mirar el mundo como si estuviera dirigido a nosotros, como si hubiera algo detrás esperando ser descifrado, incluso cuando todo apunta a que, quizá, no haya nada, ¿o si?
Hay una frase en Picnic extraterrestre que funciona casi como un síntoma más que como una pregunta:
«Ellos vinieron y se fueron enseguida. ¿Qué pasaría si volvieran y decidieran quedarse?»
En este dilema no solo hay inquietud, sino una forma muy humana —demasiado humana— de situarse en el centro del mundo. Porque incluso ante algo que desborda por completo cualquier intento de comprensión, los personajes siguen pensando en términos de intención, de regreso, de decisión. En el fondo, siguen dando por hecho que todo tiene que ver con ellos mismos. Como sugiere la metáfora del picnic, lo que queda no es un mensaje dirigido a nosotros, sino basura abandonada. En la condición humana hay una tensión constante entre lo que el mundo ofrece —a menudo opaco, indiferencia, vacío— y lo que nosotros necesitamos encontrar en él, un sentido. No dejamos de buscar significado, de intentar encajar lo que nos ocurre dentro de algún tipo de relato que lo haga soportable o inteligible, aunque no haya garantías de que ese sentido exista fuera de nuestra propia necesidad de construirlo. Son unos autores muy interesantes los Strugatski porque la historia, bajo la máscara de ciencia ficción, nos revela que el ser humano frente a lo incomprensible queda reducido a instinto, repetición, supervivencia.
"El problema es que no nos damos cuenta de cómo se van los años, pensó. Al diablo con los años; no nos damos cuenta de que todo cambia. Sabemos que todo cambia y vemos cambiar las cosas con nuestros propios ojos, muchas veces; sin embargo somos totalmente incapaces de reconocer el momento en que el cambio se produce, o lo buscamos donde no está."
🎵🎵🎵 Visitors from Heaven - Inverted World & Dragota 🎵🎵🎵 "
Soy bastante fan de los videojuegos STALKER, así que cuando descubrí que estaban inspirados en este libro, no me lo pensé demasiado y me animé a leerlo. Además, hace poco vi en la librería que Sexto Piso lo había reeditado en una nueva edición y, sinceramente, no me lo pensé dos veces. Ahora bien, una vez leído, tengo que decir que no ha sido exactamente lo que esperaba.
Puntos Positivos
🌹Nos encontramos ante un libro de ciencia ficción con mucho contenido filosófico y reflexivo.
🌹Habiendo jugado a los juegos, ya iba con una idea bastante clara de por dónde podía ir la historia, ya que hay tramos y elementos que resultan muy similares y hacen que la trama no me pillara del todo por sorpresa.
🌹Aquí la invasión alienígena es casi secundaria; lo verdaderamente importante es lo que han dejado tras su paso por la Tierra. Y no solo eso. Todo eso es una especie de sátira política y metafórica del marxismo y la Unión Soviética.
🌹En general, los personajes me han gustado. Red, en particular, me ha parecido muy interesante y es el que más destaca dentro del conjunto.
🌹La ambientación es bastante buena y consigue meterte en la historia con facilidad.
🌹Aunque se trata de una obra de ciencia ficción, la narración de los autores logra que todo resulte sorprendentemente realista y humano, hasta el punto de volverse, en algunos momentos, escalofriante.
🌹Es un libro con un tono sarcástico a la vez que trágico, y esa sensación se transmite a la perfección a lo largo de toda la obra.
🌹El final es totalmente abierto y resulta brutal por todas las posibilidades que plantea. Hablar de él daría para decenas de páginas y miles de interpretaciones, pero precisamente ahí reside su grandeza: es un final que te deja helado, pensando, y que se queda contigo mucho después de haber cerrado el libro.
Puntos Negativos
🥀Al haber llegado a esta historia a través de los videojuegos, esperaba una trama mucho más centrada en la acción, con más presencia de criaturas extraterrestres, más terror y una sensación constante de supervivencia. Sin embargo, lo que me he encontrado ha sido algo bastante diferente. No es algo malo, simplemente distinto a lo que imaginaba.
En general, aunque no haya sido del todo lo que esperaba, he disfrutado mucho de la lectura. Me ha gustado descubrir la historia en la que se basan los videojuegos S.T.A.L.K.E.R., y la he devorado en apenas unos días.
Es una obra de ciencia ficción rusa, muy filosófica y con una fuerte carga política. Además, cuenta con una adaptación cinematográfica muy famosa, Stalker (1979), que todavía no he visto, pero que quizá me anime a ver dentro de poco.
Os lo recomiendo mucho si os gustan mucho este tipo de historias.
Pues lo cierto es que anteayer le contaba este libro con todo lujo de detalles y spoilers a una amiga y, cuando tocaba desvelarle el final, casi me pongo a llorar (literalmente).
Fue un poco inesperado. Llevaba medio libro leído y pensaba que lo iba a recordar como una lectura entretenida, pero poco más. Para mi sorpresa, el final le dió sentido incluso a las partes que menos había disfrutado. Me sigo emocionando si lo recuerdo, de hecho.
Pienso que el tema de la Visitación puede tener una lectura teológica. Y viéndolo así parece que este libro retoma algunas ideas que expresa Ivan Karamazov en su metáfora del gran Inquisidor. La novela comparte ese desánimo del progreso que hay en mucha ciencia ficción de la europa socialista. La estética de decadencia en lugares urbanos, quizá como un recordatorio de lo efímero de nuestro paso como civilización en la tierra, es fantástica. Los nombres coloquiales para lo que levantan los stalkers es otro motivo de maravilla.
Es casi 4 estrellas, pero finalmente creo que le dejo 3. Para mi 3 es un buen libro que leo y disfruto, 4 uno que me genera hype y me da rabia que se acabe y 5 los que me vuelan la cabeza y dejan resaca. Me ha gustado entrar en la zona, disfrutar de las aventuras, o mejor, de las desventuras de Red. Me quedé con ganas de saber más de Tití. Es una buena historia de cifi. El novum es genial y la visión del picnic me parece sublime. Creo que el final pierde un poco de fuelle (quizás yo esperaba alguna sorpresa final más) y se enfoca en la bola dorada que ok esta bien, pero me habría molado saber otras muchas cosas. la sensación buscada (creo) de dejarte sin respuestas como en todo momento les pasa a los pjs en la historia.
El libro me ha gustado muchísimo. En primer lugar, me ha parecido muy original (aunque hay que tener en cuenta que he leído poca ciencia ficción). Pero es que precisamente puede leerse como si no fuera un libro del género. Los extraterrestres han llegado a la Tierra, sí, pero no han establecido contacto con los humanos. Y, acto seguido, se han ido. No se sabe bien por qué. La consecuencia de su visitación es "la Zona", un lugar contaminado por su presencia; lleno de peligros y objetos singulares. A partir de aquí, los extraterrestres están simplemente de pasada. Lo realmente importante es cómo actúan las personas. Bien y mal se entremezclan dentro de unos personajes completamente grises y nos encontramos ante una obra tremendamente filosófica que abre muchísimas cuestiones sobre las que reflexionar. Además, tiene un estilo muy ágil. En ningún momento se te hace pesado, habiendo incluso momentos en los que se vive casi como una novela de aventuras. Me ha parecido muy buen libro.
"No, espere - exclamó Noonan, sintiéndose defraudado por algún motivo -. Si no saben cosas tan simples como ésa... Bueno, al diablo con la razón. Por lo visto es un verdadero pantano. Okey, pero ¿qué pasa con la Visitación? ¿Qué piensa usted de la Visitación? - Será un placer. Imagine un picnic. Noonan se estremeció. - ¿Qué dijo? - Un picnic. Imagine un bosque, una pradera. Un coche sale de la ruta y se de él baja un grupo de gente joven, con botellas, cestos de comida, radios a transistores y máquinas fotográficas. Encienden fuego, arman carpas, ponen música. Por la mañana se marchan. Los animales, los pájaros y los insectos que los han estado observando horrorizados durante la larga noche vuelven a salir de sus escondrijos. ¿Y con qué se encuentran? Nafta y aceite derramados en el pasto. Válvulas y filtros usados, estropajos, bombitas quemadas y alguna llave inglesa que alguien olvidó. Manchas de aceite en el estanque. Y también, por supuesto, las basuras de costumbre Un picnic junto a algún camino del cosmos. Y usted pregunta si van a volver. - Déjeme fumar un cigarrillo. ¡Maldita sea esta seudociencia! Lo había imaginado todo muy distinto. - Está en su derecho. - Eso significa que ni siquiera repararon en nosotros. - - ¿Por qué? - Bueno al menos que no nos prestaron atención. - En su lugar, yo no me preocuparía por eso, ¿sabe? - - No me preocupo - dijo, terco -. No puede ser así. ¡Malditos sean todos ustedes, los científicos! ¿De dónde sacan tanto disgusto con respecto al hombre? ¿Por qué tratan siempre de poner a la humanidad por el suelo? - Un momento - dijo Valentine -. Escuche: - y citó: - «¿Me Pregunta usted en qué consiste la grandeza del hombre? ¿En que recrea la naturaleza? ¿En que domina las fuerzas cósmicas? ¿En que conquistó el planeta en poco tiempo y abrió una ventana al universo? ¡No! En que, a pesar de todo eso, ha sobrevivido y tiene intenciones de seguir sobreviviendo en el futuro». - No se deprima - le dijo Valentine, con amabilidad -, Eso del picnic es una teoría mía, nada más. Ni siquiera una teoría: imaginación, simplemente. Los xenólogos serios están trabajando en versiones mucho más consistentes y halagadoras para la vanidad humana. Por ejemplo, que todavía no se produjo la Visitación, sino que está por venir. Una cultura altamente racional arrojó envases con artefactos de su civilización hacia la Tierra. Esperan que estudiemos esos artefactos, que demos un gigantesco salto tecnológico y que enviemos una señal de respuesta, indicando que estamos listos para el contacto. ¿Le gusta ésa? - Es mucho mejor. Veo que, después de todo, entre los científicos hay gente decente.
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Las premisas son simples: la Tierra ha recibido una visita extraterrestre. Seis puntos de su superficie han sido lugar de aterrizaje de unos extraterrestres que vinieron y se fueron, sin contactar ni dirigir ningún mensaje, sin que nada haga entender que han percibido siquiera nuestra presencia.
La novela tienen lugar en los EE.UU., cerca de la Zona, una de las seis áreas visitadas por los extraterrestres, cuya presencia todavía se adivina en forma de extraños fenómenos que desafían la física conocida por los humanos. El acceso a la Zona está prohibido salvo para los científicos, que ocasionalmente se adentran en ella a recoger objetos de origen extraterrestre suyo funcionamiento no se entiende.
Existen también los stalkers, aventureros que violan la prohibición para obtener objetos y venderlos de estraperlo al mejor postor, una actividad prohibida y peligrosa, pero lucrativa.
Sí, es una historia de ciencia ficción con mutantes, tecnología que nadie entiende y mucha acción como cualquier novela de este genero, escrita en los 70s Pero también es una crítica a la xenofobia y al desarrollo científico-tecnológico impulsado por la máquina capitalista; es una reflexión a lo que es la humanidad y para que sirve el conocimiento. Se avienta unas preguntas y diálogos que sobre lo que es ser “humano” rayan en lo filosófico alucinanta
Alegoría muy clara de la política y de los países capitalistas. Me costó entrar en la historia, quizás por el género de ciencia ficción. El humor que usa es humor negro ya que realmente la situación es muy catastrófica y dramática. Personajes bien desarrollados y bien tipificados.