"Simpson Street" (1979) es la primera comedia estrenada por un director puertorriqueño de la academia Playwrights Unit (1977) en Nueva York. Y la historia que allí se nos plantea es un drama de corte existencial, donde el espectador se mece entre la lágrima de risa y la de llanto al comprender la prisión que supone primero su barrio y, más claro aún, la casa que habitan algunos de los actantes, que son doblemente minorizados como mujeres y (asunción mía) homosexual en el caso de Miguel. Toda agencia en la historia está ligada al hombre y la norma masculina.
Una obra grotesca interesante y que apeló a una comunidad desplazada en el momento en que su nuevo barrio no formaba todavía el sentido de comunidad resignificado que vemos, por ejemplo, en el Pedro Navaja de Blades.